
Dicen que “la única lucha que se pierde es la que se abandona”. Lo manifestaba el Che Guevara, que para muchos jóvenes fue emblema de perseverancia y revolución, unido al valor de las propias ideas.
Y esto mucho tiene que ver con la conquista de nuevos sueños, con la esperanza de poder contribuir a un futuro más inclusivo y estable que nos tenga a las juventudes como verdaderas protagonistas de un cambio que indefectiblemente debemos impulsar. Un cambio que, sin dudas, nada tiene que ver con el que nos propusieron durante los cuatro años de gestión macrista, sino con uno que implique una transformación radical de varios paradigmas.
Es esto a lo que apuntamos. Es esta nuestra preocupación diaria. Es la necesidad de encontrar los espacios y de que esos espacios se abran para que cada vez más jóvenes puedan expresar sus ideas innovadoras, frescas y despojadas de prejuicios.
Desde hace ya algunos años venimos insistiendo con la sanción de una Ley Nacional de Juventudes que nos permita contar con el marco normativo y la estructura institucional suficiente que marque el camino para transitar hacia el futuro con una generación de pibes y pibas que cuenten con un Estado aliado.
Por supuesto que las distintas políticas públicas que se piensan e implementan en torno a los y las jóvenes son muy importantes. Políticas vinculadas con el acceso al primer empleo, la capacitación laboral continua, la terminalidad educativa, el cuidado del ambiente, la salud y la educación sexual integral, entre otras. Pero también es fundamental contar con una ley integral que trascienda en el tiempo y supere a los distintos gobiernos, generando un basamento sobre el que seguir construyendo políticas transversales para las juventudes; una instancia vital para el cambio que necesitamos.
Trabajaremos incansablemente hasta que se sancione esta ley. Sabemos que nuestro gobierno, que levanta bien en alto las banderas peronistas, es el que siempre ha bregado por el desarrollo de las juventudes argentinas y luchado por garantizar la ampliación de derechos. Y porque somos peronistas jamás abandonaremos esta causa que es sustancial para una transformación de la sociedad en clave de justicia social. Confiamos en la potencia de esta iniciativa con perspectiva federal y sabemos que más temprano que tarde tendremos nuestra ley, algo que también nos han expresado referentes de todas las provincias argentinas que acompañan esta propuesta.
Si hay algo que tenemos las juventudes es valor, coraje y perseverancia para impulsar lo que deseamos y creemos justo. Y como las luchas no se abandonan, abrazamos la idea de una revolución de las juventudes que dé que hablar y ¡seguimos pidiendo por la sanción de la Ley Nacional, Federal e Integral de Juventudes!
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