
“Quedate en tu casa”. “Hay que achatar la curva”. “De ésta salimos todos juntos”.
Algunas de estas frases fueron repetidas hasta el hartazgo en el año 2020, cuando el gobierno implementó la “cuarentena más larga del mundo” y donde, de todas formas, hubo que lamentar 957 muertes por millón de habitantes producto del Covid-19.
La cuarentena, nos decían, era la única solución posible frente a la pandemia. Y abordar la problemática con una postura más liberal podría desencadenar un desastre sanitario. Cualquiera que se animara a criticar la falta de libertades y la desmesura de la posición, era tildado de promotor de la muerte. Paradójicamente (o no), Suecia efectivamente tuvo un abordaje más liberal y lamentó una cifra de muertes por millón inferior a la de Argentina: 864 en el mismo período, 2020.
El costo económico de la cuarentena fue sideral. El PBI cayó casi 10% y nada menos que 1 millón de personas perdieron sus puestos de trabajo. El cierre de empresas fue el más elevado desde que se tienen registros, y la pobreza subió a 42 por ciento.
En este contexto: ¿cuán importante es la vacunación?
La respuesta es un “depende”, pero en la medida que el gobierno sostenga que ahora las cuarentenas y restricciones son necesarias “hasta que estemos todos vacunados”, la cuestión se vuelve crucial. Si la alternativa es comprar vacunas o cerrar la economía, no hay dudas que cualquier gasto en vacunas es poca cosa (y USD 60 millones es el 0,13% de las Reservas Internacionales del BCRA), comparada contra una nueva recesión brutal como la del año pasado.
Sin embargo, y para concluir, este debate es falso. Es que no es cierto que haya que encerrar a la gente y frenar la actividad económica hasta que lleguen las vacunas. Es que a la gente no hay que encerrarla y punto. ¿Qué haríamos si nunca se descubriese una cura contra el Covid-19? ¿Morir de encierro?
No debemos caer en el falso debate “vacunas o cuarentena”. Claro que es importante vacunar, en la medida que quien reciba la inoculación podrá vivir de forma más segura. Pero más importante todavía es recuperar la libertad económica que, con la excusa de la pandemia, el Gobierno nos robó metiéndonos en una de las peores crisis jamás vistas.
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