
A principios de esta década, las compañías se encontraban en la búsqueda de nuevos caminos para lograr el éxito. Existía un renovado interés por el futuro de las personas y del planeta, el desarrollo activo de habilidades para emprender nuevos senderos de carrera y desempeñar nuevas funciones; por ofrecer una ventaja para la fuerza laboral al combinar la intuición humana con la ciencia del capital humano; y por adoptar una visión integral en torno a la salud, el patrimonio y la carrera profesional de los empleados, con el objeto de adaptar la experiencia del empleado a las nuevas expectativas.
En tiempos de pandemia, hubo que conjugar la economía con la empatía en estas dimensiones para que las empresas pudieran sobrevivir. Seguramente, estos valores perduren en una etapa post pandemia.
Si bien es cierto que todos nos hemos enfrentado al reto de una crisis sanitaria y económica sin precedentes, y reconocemos que las geografías, las industrias y los individuos experimentaron este período de distintas maneras, y esto los llevó a tomar diferentes rumbos, el desafío ahora es cómo aprovechar las enseñanzas de este período y canalizar las innovaciones fruto de la necesidad en una nueva forma de trabajo. A la vez, hace falta un plan de reinvención.
A pesar de haber sido la última región del mundo en recibir el impacto del virus, y de haber tenido mucho más tiempo para prepararse, América Latina se ha visto seriamente afectada por la pandemia y el confinamiento, tanto desde el punto de vista sanitario como económico. La transformación digital, más avanzada en algunas industrias, facilitó enormemente la transición al trabajo remoto. Otras tuvieron que acelerar sus planes: debieron poner a prueba rápidamente los programas que tenían previsto implementar en un plazo de varios años. La salud mental de los empleados se vio afectada por el aislamiento y la falta de contacto con otras personas, y esto presentó otro reto sin precedentes.
Ante estas prioridades inesperadas, las organizaciones de la región han demostrado preocupación por lo que pueda deparar el futuro, en cuanto a si cuentan o no con el talento adecuado para triunfar, operar con eficacia y gestionar los gastos. En este sentido, de la encuesta de Mercer sobre Tendencias Globales del Talento 2020-2021 surge que la principal prioridad para las organizaciones en 2021 será definir las necesidades futuras de la fuerza laboral o efectuar una reestructuración, seguido de incentivar la transformación.
A su vez, rescata la creación de una cultura de cuidado y bienestar: las compañías han rediseñado su propuesta de beneficios y han mejorado sus herramientas de investigación de los empleados para estar más cerca que nunca de sus colaboradores. Temáticas como diversidad, equidad e inclusión lideran el podio de las más relevantes para ser una compañía de vanguardia.
En resumen, después de reaccionar a la crisis planteada por la pandemia y adaptarse a la nueva normalidad, las compañías se centrarán ahora en reinventar la organización para el futuro y acelerar los esfuerzos de transformación. En ese proceso, agilidad, flexibilidad y empatía, ganan protagonismo.
La autora es CEO de Mercer
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Cuando cambia el poder, tiembla la mesa
La salida de un presidente no es solo un episodio político más; es un recordatorio de que la inestabilidad no se queda en Palacio: baja a la cocina de los barrios

Estabilidad para anticipar, no para improvisar
La inestabilidad no solo genera incertidumbre económica, también impacta la capacidad del Estado para sostener políticas públicas coherentes y previsibles en el tiempo

Equilibrio fiscal en tensión: el impacto previsional de la reforma laboral
Mediante el FAL, se pagarían indemnizaciónes cubriendo costos empresariales con recursos que hoy financian jubilaciones y pensiones, y reduciendo los recursos del sistema para la seguridad social

La Doctrina Donroe: de México a Irán
La persistencia del régimen persa y de sus maniobras implica la persistencia de las amenazas

Cómo usar la evidencia científica para comunicar y liderar con impacto
Una comprensión profunda de los hallazgos neurocientíficos permite a quienes dirigen equipos mejorar la toma de decisiones y optimizar los procesos internos, promoviendo estilos de dirección más eficaces y adaptativos en las organizaciones actuales


