
Los bienes subsidiados son, en general, los alimentos y los servicios públicos (agua, electricidad, gas, transporte, comunicaciones y combustibles). Estos subsidios si no se encuentran bien direccionados, pueden llegar a ser muy ineficientes, ya que apartan el costo de los bienes del valor para los consumidores, lo que lleva a mayor consumo y menor producción, desincentivan la inversión provocando escaseces y ajustes de la calidad de los bienes e impactan en las cuentas públicas.
La Argentina ha hecho a lo largo de los últimos 75 años varios experimentos de controlar las tarifas. Esa historia se caracteriza, por un lado, por periodos largos de gran deterioro tarifario y, por otro lado, por ciclos tarifarios reales.
En el gráfico se puede observar cómo fue la evolución del nivel general de precios y tarifas para los promedios anuales de 2001 a 2020, calculado con los precios de los bienes individuales en valores constantes de 2008, como base 100, ponderados según la canasta de consumos de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (Engho) 2012/2013. Es el período más largo de deterioro tarifario real de los últimos 75 años.

Se verifica una profunda caída en valores reales entre 2001 y 2015 y recuperación entre 2016 y 2019, para luego disminuir en 2020. El nivel de 2019, luego del ajuste, es similar al de 2007 e inferior al de 2001 en 44%; el nivel de 2020 es similar al de 2010 e inferior al de 2001 en 57 por ciento.
En diciembre 2015 el gobierno se enfrentó con la necesidad de revertir la política anterior como una de las formas de disminuir el impacto presupuestario de los subsidios y, a la vez, acercar los precios a los que resultarían eficientes desde el punto de vista económico.
El proceso no fue lineal ni pausado sino con fuertes turbulencias originadas, por un lado, en la magnitud de las correcciones que debían hacerse y en la mala instrumentación del ajuste y, por otro lado, por la cantidad de actores con objetivos divergentes que participaron en el juego.
La evolución de los niveles generales mensuales entre enero de 2015 y octubre 2020 se presenta en el gráfico más abajo, utilizando las ponderaciones de la Engho 2017/2018. A partir de los valores excepcionalmente bajos de diciembre 2015 los precios experimentaron un fuerte incremento hasta marzo/abril de 2019. El grupo que experimentó el mayor incremento es el de menores ingresos (que es el que tuvo las mayores disminuciones en el período anterior), seguido por el de ingresos medios y finalmente el de ingresos más altos.
Si el nivel general para el grupo de menores ingresos se calcula considerando la tarifa social, el ajuste resultó notablemente menor.

Estos desarrollos revelan, por un lado, que en determinados momentos los políticos prefieren instrumentos poco visibles de financiamiento ya sea impuestos generales y/o endeudamiento y/o disminución de gastos en bienes públicos (versus los precios y tarifas) sin ponderar los costos y, por otro lado, la irreversibilidad de las políticas públicas (cuando el deterioro real de las tarifas debe ser revertido) por las reacciones que provocan los ajustes.
En resumen, mala calidad de la política económica.
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