
Acaban de dar tratamiento, en su primera instancia, y se aprobó con votos del oficialismo y aliados en la Cámara de Diputados de la Nación, un proyecto de presupuesto de gastos y recursos de la administración nacional para el año 2021.
Y entonces, a los hechos y las palabras del tratamiento en el Congreso Nacional convienen analizarlas con detenimiento en pos de encontrar el fondo y los detalles que muchas veces pasan sin mayores comentarios ni críticas al respecto.
En este sentido, resulta conveniente traer el ideario de Juan Bautista Alberdi, redactor de las Bases, influyentes en la Constitución Argentina de 1853, y quién explicaba en su obra Sistema Económico y Rentístico publicado en 1854, que restaba aún mucho por hacer en materia de sanción de nuevas legislaciones locales para instaurar finalmente un cambio de hábitos políticos y económicos para modernizarnos. Una de esas leyes es la ley de presupuesto de la nación.
Por esto, es sumamente oportuno traerlo al presente para afianzar el análisis actual, en tanto nos decía que es importante primero advertir que: “Importa darse cuenta por qué la Constitución habla de presupuesto de gastos, y nada dice de presupuesto de entradas”.

Detalle no menor, si es de público conocimiento que la Ley de Presupuesto se denomina de “Gastos y Recursos de la Administración Nacional” y que ello se corresponde con la imprevisión obvia de una sociedad compleja pero también por un oficialismo acostumbrado, evidenciado en su relato, a sobre ofertar políticas sin atender a las contraprestaciones de acuerdo a las necesidades y sus respectivas inversiones.
Pero además, si a lo anterior se suma la urgencia de dotar de razonabilidad a la gestión pública basada en evidencias que así refleje una lógica correlación en materia presupuestaria, Alberdi nos advertía con la reflexión de un gran pensador económico, que: “Si la economía es el juicio en los gastos (Say), la disipación es la locura en el gobierno y en el país”.
Por ende, siguiendo la línea argumental ¿qué es entonces el presupuesto para Alberdi? Él expresa claramente que: “No hay un barómetro más exacto para estimar el grado de sensatez y civilización de cada país, que su ley de presupuesto, o la cuenta de sus gastos públicos. La ley de gastos (si habla la verdad) nos dice a punto fijo si el país se halla en poder de explotadores, o está regido por hombres de honor; si marcha a la barbarie, o camina a su engrandecimiento; si sabe dónde está y a dónde va, o se encuentra a ciegas sobre su destino y posición”.
La frase lapidaria, por cierto, nos sirve para levantar el velo anticipadamente sobre cómo la principal ley del país, votado por un Congreso Nacional con mayoría oficialista, asume responsabilidad indelegable cuando se tiene información clara sobre el presente que vivimos y el futuro que se avecina, aún más difícil, en materia financiera y monetaria.
Recuerda entonces Alberdi que la responsabilidad es indelegable y es de quienes son funcionarios dado que: “Gobernar, es manejar la suerte de todos”, hecho que impacta de modo determinante en todos nosotros.
Para finalizar, si se entiende que: “No hay un barómetro más exacto para estimar el grado de sensatez y civilización de cada país, que su ley de presupuesto, o la cuenta de sus gastos públicos” entonces tampoco habría “una garantía de orden y de economía en las entradas, de pureza en el manejo del Tesoro y de buen juicio en sus aplicaciones”.
Y todo ello, toma mayor gravedad republicana cuando se visibiliza una sesión en donde los legisladores que votan de modo afirmativo transforman en una farsa a esta instancia deliberativa cuando: “la inmensa garantía de la publicidad que acompaña a la discusión y sanción de la ley, que fija la carga o sacrificio anual del bolsillo del pueblo y los objetos y destinos con que lo hace” no tiene correlato entre la letra de la ley y lo que la realidad político económica demuestra a toda la sociedad a diario.
Entonces, es más que claro que aprueban una ley, sin sensatez y civilidad en los términos de Alberdi, dejando sin mayores respuestas sobre seguridad jurídica, previsión y transparencia a todos los ciudadanos que sostienen los ingresos del presupuesto nacional 2021.
El autor es analista de Asuntos Públicos y miembro de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre
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