
Los días pasados se desarrolló en la Argentina el 56º Coloquio IDEA, uno de los principales encuentros empresarios de la región, que este año se enfocó en la temática “el país que queremos ser”. Tuve la oportunidad de escuchar algunas charlas muy inspiradoras que me estimularon para ampliar la pregunta y tratar de pensar en términos regionales: qué necesita Latinoamérica para desplegar al máximo su potencial, dar a conocer su capacidad de innovación sin límites y poner al talento humano en el centro.
La expresidenta de Chile y hoy Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michele Bachelet, apuntó en su charla Institucionalidad y reglas de juego a la importancia creciente que juegan las empresas en el camino hacia la excelencia. “Es cierto que están enfrentando retos inéditos y que deben tomar decisiones difíciles, pero al mismo tiempo se constituyen como las socias cruciales para la recuperación de la crisis que estamos viviendo”, explicó. Para ello, dijo, deben salir del esquema de business as usual que imperó hasta estos días y moverse hacia un modelo estratégico, que evalúe costos y beneficios en el largo plazo, y con un mayor compromiso para trabajar en conjunto con la sociedad civil, el sistema educativo y el sector público para construir, entre todos, comunidades fuertes y resilientes.

Compartió un dato muy llamativo: las mujeres trabajadoras sufrieron el efecto de la pandemia de manera desproporcionada, debido a su “sobre representación en labores de cuidado, una mayor vulnerabilidad a la discriminación laboral en la región y una presencia muy amplia en los sectores informales de la economía”, según enumeró Bachelet, quien llamó a las organizaciones regionales a luchar contra la discriminación en el universo laboral.
Así como el sector privado debe avanzar hacia una nueva forma de hacer las cosas, el sector público también tiene que hacer un enorme esfuerzo para abrazar la innovación, favorecer la educación y trabajar por la equidad. “Podemos quedarnos con la idea de que el Estado es ineficiente, poco creativo, ajeno a la innovación y lento, pero también podemos construir otra cosa, hacer que pase algo”, señaló Delfina Irazusta, fundadora de RIL (Red de Innovación Local), una entidad apartidaria que actúa como una suerte de red social para funcionarios e intendentes con vocación genuina de transformar sus ciudades.
Delfina participó en otro panel, denominado La nueva cooperación, junto a otras tres emprendedoras que apoyaron sus proyectos en la tecnología y la innovación: Agustina Fainguersch (CEO de Wolox), Pamela Scheurer (cofundadora de Nubimetrix) y Nur Malek Pascha (Enviopack). “Es un momento de inspirarnos, de pasar al hacer y dejar de lado las grandes palabras vacías”, concluyó.
Desde nuestro lugar como líderes, podemos pasar al modelo del “hacer”: fomentar la diversidad, promover la capacitación para que nuestro talento esté preparado de cara al futuro del trabajo, abrazar la innovación en todo momento y, por supuesto, basar los fundamentos, desde nuestro lugar, para propiciar la sostenibilidad y una mejor calidad de vida. Bachelet lo definió claramente y en pocas palabras: “Tenemos por delante un tremendo desafío, pero también una tremenda oportunidad”.
La autora es Presidente de SAP América Latina Sur
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