Los desaciertos de la ministra Frederic

Sus últimas declaraciones generaron preocupación no sólo en el Gobierno sino también en las propias fuerzas de seguridad

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Presentación PFA - Ministra Seguridad Sabina Frederic (Foto: Franco Fafasuli)
La antropóloga Sabina Frederic, ministra de Seguridad de la Nación

Si bien su relación de amistad y confianza con el presidente Alberto Fernández le ha brindado a la antropóloga Sabina Frederic un paraguas protector ante cada desacierto funcional que ha venido cometiendo desde el inicio de su gestión, su reciente declaración relacionada con las tomas ilegales de tierras fue la “gota que derramó el vaso”.

Las ocupación de tierras en el sur y en la provincia de Buenos Aires no son temas de seguridad, es una cuestión relacionada con el déficit habitacional y una presión por el mercado de tierras que evidentemente tiene que ser paliado con soluciones que se anticipen al problema”, dijo la máxima responsable de la seguridad de la vida y los bienes de los habitantes del país. Como si fuera poco y en un rapto de confusión que parece emular la confesión del ex presidente Eduardo Duhalde respecto a la alienación mental que padeció cuando anunció un seguro golpe de Estado para 2021, la ministra agregó: “Hay una ley que prohíbe los desalojos hasta fines de septiembre y un decreto que extiende la prohibición hasta mediados de marzo”. No dijo Frederic que esos instrumentos jurídicos refieren a desalojos de viviendas por falta de pago o vencimiento de contratos de alquiler. Un “okupa” no es un inquilino y una usurpación de tierras jamás puede gozar del mismo tratamiento del que goza una relación contractual de locación.

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Sabina Frederic informe a Diputados
Sergio Massa exigió a la funcionaria que proceda con rigor ante la usurpación de tierras

Si bien la reacción puertas adentro del Gobierno fue realmente unánime a la hora de expresar fastidio por estas afirmaciones ministeriales, fue Sergio Massa quien puso la cara para intentar “marcarle la cancha” a la funcionaria y al mismo tiempo ahorrarle el mal trago al Presidente, quien ya la tiene bastante complicada.

Podemos resumir a la antropología (la profesión de Frederic) como la ciencia que estudia al ser humano en su integralidad. Es decir, desde lo biológico hasta lo social. No vamos a transformar una simple columna en un tratado sobre la materia, claro está, pero sí podemos recoger una consideración de reconocidos profesionales en el tema: “La antropología es, con seguridad, la más ambiciosa de las ciencias sociales. No solamente porque considera a las culturas de todos los lugares y las épocas como su campo legítimo, sino además porque involucra a la política, la tecnología, la religión y el arte” (Kaplan y Manners, 1981).

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Si de algo estoy convencido por haber tenido la oportunidad de conocer a la actual ministra, es de que es una persona brillante, poseedora de un posgrado con excelentes calificaciones en la Universidad de Utrecht, profesora universitaria, investigadora del Conicet, autora de muchísimas publicaciones entre las que se incluye una que analiza el comportamiento social de vecinos que sufren inundaciones en forma reiterada. Eso no es óbice para que su paso por el Ministerio de Defensa como subsecretaria de Formación dejara un sabor amargo en la comunidad militar solo superado por el clima de incertidumbre que viven ahora sus nuevos subordinados policiales.

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Durante su paso por el Ministerio de Defensa, Frederic no tuvo buen diálogo con los uniformados

A esta altura de los acontecimientos, si bien es el teniente coronel Sergio Berni quien encarna su contrafigura, son cada vez más los funcionarios que sostienen que todas las virtudes académicas que sin lugar a dudas le sobran a Frederic, se opacan por haber sido designada en un cargo que puede resultarle ajeno. “Si bien como funcionaria de Defensa sus desaciertos eran enmendados por los directores de las escuelas militares que de ella dependían, los problemas que genera como ministra son de más difícil solución”, reconocen oficiales de las fuerzas de seguridad consultados al respecto. “Puede resultar pintoresco que el principal astillero naval del país se encuentre en manos de un dirigente aeronáutico y no de un ingeniero naval. Ahora manejar la seguridad a nivel nacional sin entender de qué se trata es muchísimo más grave”, rematan los uniformados policiales.

Presentación PFA - Ministra Seguridad Sabina Frederic (Foto: Franco Fafasuli)
Las fuerzas temen que la visión de Frederic sobre la seguridad los lleve a violar la ley (Foto: Franco Fafasuli)

Para una buena parte de los mandos policiales, el problema no pasa por todo lo que la ministra ignora sobre la operatoria policial ya que en ese sentido confían en que la ex ministra del área y hoy colaboradora ministerial María Cecilia Rodríguez puede ser una buena tutora. “El verdadero problema con Sabina es el concepto erróneo que tiene de nuestra misión, de nuestra responsabilidad, de la necesidad que tenemos en obrar conforme a la ley y a los mandatos judiciales. Un delito flagrante como la toma de tierras y que es denunciado por un propietario al que le están quemando su propiedad no amerita una disquisición filosófica, tenemos que actuar y si no lo hacemos somos pasibles de enfrentar una acción penal en nuestra contra”, sostiene una de las máximas jerarquías policiales en actividad.

Es en este punto donde resulta procedente efectuar una clara diferenciación entre las cuestiones de forma y las de fondo. Desde su llegada a la coqueta sede de la calle Gelly y Obes, Frederic se ha empeñado en borrar los “vestigios de la gestión Bullrich” sin hacer aparentemente diferencias entre lo bueno y lo malo que podría haber quedado como herencia de su antecesora. La revocación del programa de servicio cívico voluntario, el protocolo para uso de pistolas Taser, el programa de “Ofensores en trenes” y hasta la revocación a la Gendarmería Nacional del permiso otorgado por Bullrich para que sus efectivos pudieran hacer uso de las instalaciones del complejo turístico de Chapadmalal para realizar tareas de entrenamiento bajo el argumento de “los prefiero vacíos a ocupados por milicos”, parecen medidas adoptadas más para agradar a la “tribuna” que para perturbar el accionar policial. El mismo criterio podría aplicarse -siempre al decir de los policías profesionales- a modificaciones reglamentarias relacionadas con el tratamiento de las cuestiones de género, el cambio de sexo en los miembros de la fuerza y otras cuestiones que no mueven el amperímetro de las instituciones federales de seguridad.

Sergio Berni la contrafigura de Frederic es añorado por las fuerzas federales
Sergio Berni la contrafigura de Frederic es añorado por las fuerzas federales

La cosa cambia cuando la “Jefa” se muestra proclive a presionar a sus subordinados a que hagan todo lo posible por no hacer su trabajo. La función del policía de calle no es analizar la problemática social del motochorro, el vendedor de sustancias ilegales, el menor que delinque a punta de pistola (aunque esta sea de juguete) “Estamos en la calle para dar seguridad preventiva y reprimir el delito. No nos debe asustar la palabra. El robo de un celular, un auto o una propiedad no amerita discusión alguna, tenemos y debemos actuar aunque la ministra luego lejos de felicitarnos nos haga un sumario”, sostiene un hombre de la Prefectura Naval.

Considerando que los ejemplos apuntados resultan más que suficientes para ilustrar el actual estado de situación la materia, creo que la misma amerita interpelar a las máximas autoridades de la Nación acerca de los motivos que llevaron a “sacrificar” a un mujer talentosa que podría lucirse en muchas áreas de la actual gestión entronizándola en un puesto que no le resulta cómodo.

El anuncio sobre el ciberpatrullaje (monitoreo policial sobre las redes sociales) no solo exasperó a propios y extraños sino que también generó una reacción social adversa que debió haber sido prevista casualmente por una antropóloga de su talla. De la misma manera, sostener que “no son muchos los robos pero la prensa los difunde y parecen más” obligó al mismísimo Jefe de Gabinete Santiago Cafiero a poner paños fríos ante la ola de repudio que originó.

María Cecilia Rodríguez recoge las inquietudes que no son atendidas por la Ministra de Seguridad
María Cecilia Rodríguez recoge las inquietudes que no son atendidas por la Ministra de Seguridad

Salud, Seguridad, Defensa, Educación y Justicia son las cinco áreas básicas que ningún Estado medianamente organizado puede delegar. En cuatro de ellos con sus más y sus menos podemos considerar que quienes llevan adelante la gestión medianamente saben de qué se trata. Ello no implica coincidir con la manera en que hacen las cosas, pero Ginés González García es un médico reconocido, Nicolás Trotta tiene pliegos docentes. Marcela Losardo aquilata varios kilómetros recorridos en los pasillos de tribunales y Agustín Rossi al decir de los propios militares aprendió el oficio. La seguridad, en cambio, parece estar en las manos equivocadas. No es poca cosa: hablamos de nuestra vida, nuestras familias, nuestros bienes, nuestra tranquilidad al salir de casa o a volver a ella. No será ya la hora en la que desde el Poder Ejecutivo se tome adecuada nota de esta realidad y se siga evitando no solo el estéril desgaste de una funcionaria que seguramente tiene mucho para darle al país sino además el creciente riesgo al que su impericia nos somete.

Si de alguna forma se podría resumir esta columna, tal vez sea de utilidad una historia que se remonta al siglo IV AC y que cuenta que un pintor de nombre Apeles consultó a un viejo zapatero acerca de cómo apreciaba un detalle en una sandalia que había pintado en un lienzo. El veterano remendón le marcó un error y Apeles de inmediato lo tomó en cuenta. Envalentonado, el trabajador se atrevió a emitir opinión sobre otros detalles de la obra ante lo cual el artista le respondió: “Zapatero a tus zapatos”.