
Un panel de profesionales de comunicación empresaria y política determinó que el candidato Alberto Fernández ganó el debate: el 48 por ciento sostiene que lo aprovechó mejor con miras a mejorar su resultado en las elecciones presidenciales del 27 de octubre. También fue el que obtuvo el mejor puntaje del 1 al 10 en cuanto a su performance: 6,91, y el que, según creen los expertos en comunicación, ganará la elección (87%).
Los 67 profesionales que contestaron la encuesta online sostienen que Macri y José Luis Espert estuvieron en segundo lugar en haber aprovechado el primer debate presidencial obligado por ley de la historia argentina, con 20 por ciento cada uno.
Por su calificación y por haberle empatado al Presidente en cuánto a ser “el que mejor aprovechó el debate”, la performance de José Luis Espert, con su entrenamiento mediático, fue uno de los hitos destacables del debate.

El economista mediático Espert se “sacó” un 6,18, mientras que Macri obtuvo un 5,69. El ex ministro de Economía Roberto Lavagna llegó apenas a un 5.
No es extraño que Fernández haya sido el elegido por los profesionales, porque aplicó un tono agresivo desde el inicio, y el presidente Mauricio Macri desaprovechó la oportunidad para explicar si entendió qué salió mal para que no pudiera cumplir con la mayoría de las promesas que había hecho en el debate de 2015.
A pesar de su impresionante marcha proselitista por 30 ciudades que ha dejado boquiabierta a la clase política, las encuestas no estaban mostrando ninguna evolución en el sentido de que Macri pudiera acortar significativamente la brecha de 17 puntos de su derrota en la PASO con Fernández: hacer promesas de campaña como si fuera opositor difícilmente logre reconciliar al votante enojado. En el debate perdió quizás la última oportunidad para explicar que entiende en qué se equivocó, y el pedido de necesitar más tiempo que hizo durante el debate probablemente no alcance para convencer al votante que decidió elegir en agosto a la fórmula Fernández-Fernández.
En realidad, Macri perdió el debate antes de arrancar: sin poder explicar por qué no pudo cumplir la mayoría de sus promesas electorales, la única oportunidad que tenía para imponerse en ese debate hubiese sido en todo momento admitir que tuvo un diagnóstico equivocado y las políticas erradas.
El Presidente, que pudo enumerar sólidos logros en educación y política exterior, no aprovechó esa gran oportunidad para admitir que no pudo cumplir casi ninguna de sus promesas del debate 2015 y -lo más importante- explicar por qué cree que en un eventual segundo mandato podrá cumplir.
Este debate y el segundo capítulo, el domingo que viene, ¿serán determinantes para cambiar el voto? Los profesionales de la comunicación creen en un 57 por ciento que su influencia será mínima, y el 31 por ciento que no tendrá ningún efecto en la decisión electoral.

Y ante la pregunta de quién cree que ganará las elecciones del 27 de octubre, el 87 por ciento de los comunicadores cree que será Fernández.

De todos modos, pese a las críticas que se esgrimieron contra lo que parecía que iba a ser un sistema de debate mucho más anodino que el que vemos en otros países, los expertos en comunicación, la mayoría lo aprobó: solo el 41 por ciento cree que no fue “un verdadero debate” al no poder cruzarse libremente los candidatos.

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