Donald Trump y Xi jinping
Donald Trump y Xi jinping

La reunión del G20 en Osaka tendrá una difícil tarea ante el agravamiento de las tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China. El período de distensión después de la reunión entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en Buenos Aires culminó con la ruptura de las negociaciones y la implementación de aranceles punitivos con el propósito de forzar a China a mayores concesiones.

El llamado de Trump a Xi Jinping para asegurar su participación en Osaka e invitarlo a retomar las negociaciones representó un paso positivo para bajar las tensiones. La comunicación del gobierno chino explicitó que el progreso en la disputa debe basarse en "respeto y beneficios mutuos" que parecieran espinosos de concretar sin que los Estados Unidos atenúen sus demandas de reformas estructurales del sistema económico chino.

China advirtió que la próxima reunión del G20 deberá mandar una fuerte señal en favor del multilateralismo, contra el proteccionismo y las amenazas en el comercio internacional. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China señaló la predisposición para lograr un consenso para promover el comercio internacional, avanzar en el desarrollo económico y mejorar el funcionamiento de la gobernanza mundial. La diplomacia china logró que estos temas fueran recogidos en la declaraciones de Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), integrada por países de Asia Central, China, Rusia e India, celebrada en Kirguistán el 14 de junio, y de la Cumbre de ASEAN, efectuada en Bangkok el 23 del mismo mes. India impuso aranceles adicionales sobre 28 productos originarios de los Estados Unidos el 16 de junio.

Las discrepancias ya fueron recogidas durante la reunión de los ministros de Comercio del 9 de junio. Los ministros dieron a conocer su declaración consensuada concentrada en la economía digital y un lenguaje neutral sobre la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el funcionamiento del sistema de solución de controversias. Las divergencias obligaron al presidente de la reunión a emitir una declaración reflejando la posición de algunos miembros sobre la necesidad de mejorar las condiciones para el comercio e inversiones, y asegurar la consistencia de las políticas comerciales con las reglas de la OMC. El documento contiene también un párrafo instando a los miembros a reducir el exceso de capacidad del acero y diferencias sobre los plazos para la continuidad del Foro Global de este sector.

China informó que, a pedido de los Estados Unidos, el viceministro Liu He mantuvo una conversación telefónica con el USTR, Robert Lighthizer y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. Liu fue el jefe de la delegación china en las negociaciones comerciales.

Los contactos entre Estados Unidos y China para contener los daños del enfrentamiento en vísperas del G20 no impidieron que el USTR continuara con las audiencias que culminarán esta semana sobre la aplicación de aranceles adicionales sobre 300 mil millones de importaciones chinas según la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Las audiencias son formales, pero también continúan siendo una advertencia y no influyen sobre la decisión final de estricto contenido político.

La Argentina, Brasil y México representarán a América Latina en la Cumbre del G20. Japón invitó a Chile, mientras que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció que no concurrirá. La defensa del multilateralismo y la oposición al proteccionismo de los países desarrollados fueron siempre posiciones que unieron a los países latinoamericanos para defender el acceso a los mercados para su producción. Las posibilidades de encontrar una visión común parecieran estrellarse contra la influencia de la diplomacia norteamericana. Mientras América Latina acentúa su relación comercial y de inversiones con China, los Estados Unidos ejerce su peso político y financiero para evitar el alineamiento en favor de un sistema de gobernanza multilateral de cooperación y el desarrollo. Con el cambio de la posición tradicional de Brasil la Argentina tendrá pocas oportunidades para reclamar por sus intereses.

El autor es diplomático.