
El reconocimiento de la crisis ambiental ha logrado insertar problemáticas como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad en la agenda política. En consonancia, a fin de este año, los 196 Estados miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se sesionarán en Chile para la 25° reunión de esta iniciativa, avanzando en acuerdos para mitigar el calentamiento global y adaptarnos a sus consecuencias. También, hace un mes, los 132 países que conforman la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés) emitieron un fuerte llamado de atención, indicando que si no actuamos, perderemos hasta un millón de especies del planeta y que el cambio climático será un factor de riesgo cada vez mayor.
Podríamos decir que existe consenso en que tenemos que actuar ante esta crisis, sin embargo, muchas decisiones, tanto públicas como privadas, no acompañan esta necesidad. Tales contradicciones nos invitan a repensar lo que la crisis ambiental nos enseña —del ambiente y de nosotros mismos.
Para tomar mejores decisiones ante esta crisis, nos conviene abrirnos al aprendizaje. Nuestro continente nos brinda un abanico de posibilidades. Es aquí donde tenemos la diversidad ecológica y cultural más alta del planeta. Tenemos 7 de los 17 países más biodiversos del mundo y 15% de sus idiomas. Además, con tan solo 13% de la población humana mundial, disponemos de 40% de su biocapacidad (o sea, la capacidad del ambiente de proveernos recursos y procesar desechos). Es así que cada habitante americano goza de tres veces más biocapacidad que el promedio mundial.
Si le pusiéramos un valor monetario a esta riqueza biocultural, llegaría a los 24 trillones de dólares por año, es decir, lo mismo que el producto bruto interno de todos los países americanos. En la Argentina, esta contribución es aún mayor, donde el aporte monetario anual que hace nuestro ambiente equivale a más de 30 mil dólares por persona, o más que un sueldo promedio. Por lo tanto, la justicia social no se logra solamente pagando el aguinaldo, sino también con políticas públicas que aseguran que la naturaleza sigua brindando sus beneficios para todos.
La crisis ambiental nos enseña que el mundo está interconectado, incluso la Patagonia austral, a pesar de su lejanía, no está exenta del retroceso de sus glaciares, la escasez de agua, entre otros impactos que amenazan su biodiversidad y sus ecosistemas. Pero, además, ante la crisis aprendemos que el ser humano tiene diversas relaciones con el ambiente y lograr el bienestar socio-ambiental requiere incorporar estas lecciones para superar el preconcepto de que estamos en conflicto con la naturaleza.
Desde Tierra del Fuego, miro al resto del mundo y reconozco nuestra posición privilegiada; en vez de ser el fin del mundo, en muchos sentidos somos el norte a seguir. Tenemos los índices de desarrollo humano más altos del país, pero también gozamos de uno de los ambientes más prístinos del mundo. Esta relación entre el bienestar social y ambiental no es casual, pero para mantenerla es necesario promover la integración de lo humano y lo natural en todas las decisiones que tomamos.
El autor es investigador independiente, Centro Austral de Investigaciones Científicas, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Ushuaia, Tierra del Fuego.
Últimas Noticias
Carlos Álvarez pone en aprietos a Yonhy Lescano en debate presidencial: “A mí Abimael Guzmán nunca me agradeció por sus servicios”
Las intervenciones incluyeron ataques, referencias al pasado político y medidas como pena de muerte y depuración policial

Nueva Escuela Mexicana cumple tres años: Mario Delgado encabeza foro de evaluación educativa
El foro incluyó mesas de análisis sobre el Plan de Estudio 2022, recuperación de enfoques pedagógicos y discusión de la aplicación del modelo en distintos contextos

Manifestaciones, accidentes y bloqueos en CDMX y Edomex hoy 23 de marzo: padres de familia cierran Ermita y La Viga
Mantente informado en tiempo real sobre el acontecer del Valle de México

Pico y Placa: ¿Puedes manejar en Medellín sin infringir la ley?
Esto le interesa si va a manejar en la ciudad hoy martes

Conoce el clima de este día en Ecatepec
La temperatura más baja registrada en el territorio mexicano fue la del 27 de diciembre de 1997, cuando el termómetro descendió hasta los -25 grados



