La Educación Sexual Integral enseña a cuidarse y a cuidar al otro

Por Nicolás Lucca

Guardar

Si estás viendo esto es porque hay un video que se viralizó en el cual hablo de la Educación Sexual Integral, la tan temida ESI. A raíz de ese video he sido llamado progre, comunista, marxista, también he recibido infinidad de muestras de agradecimiento por hablar de algo tan básico como defender la Educación Sexual Integral. En ese sentido hay que aclarar algo. No soy marxista, ni progresista, ni comunista, lo cual demuestra algo tan sencillo: a la hora de hablar de sexo, amor y familia no hay ideologías.

Todo comenzó con una canción infantil en un jardín de infantes en Olavarría en la cual se explicaba, a través de una canción a los chicos, que familia es mamá y papá pero también es papá y papá, mamá y mamá, o dos papás o dos mamás, abuelos, tíos, primos, amigos, porque es el amor lo que importa. Ni el sexo ni el amor deberían estar contemplados por las ideologías. No lo están de hecho. Uno no se enamora por cuestiones ideológicas de alguien o no, la historia está plagada de estos eventos. Y solamente funcionan las ideologías para las prohibiciones en materias sexuales o en materias directamente de con quién te podés relacionar o no.

Hay casos no muy lejanos en el mundo occidental donde se pagaban con prisión otras orientaciones sexuales. Pero resulta insólito tener que hablar de estas cosas como si se tratara hoy de una ideología política. La Ley de la Educación Sexual Integral existe desde 2006 pero no todos los colegios la aplican aún hoy. Durante el debate por la despenalización del aborto, quienes estaban en contra de la despenalización y legalización del mismo, entre los argumentos esgrimieron que preferían que primero se enseñara educación sexual para no tener que llegar a la instancia de abortar. Caído el debate muchos encararon la lucha contra la educación sexual bajo argumentos que van desde la perversión de los niños hasta la ideología de género, un concepto que se repitió una, y se repite una y otra y otra vez como si hubiera una sola ideología de género. Quienes denuncian esto asustan con que a los chicos se les quiere imponer la homosexualidad como algo normal. Y sí, tienen razón, entre otras muchas cosas se trata a la homosexualidad como algo natural, no es muy distinto. Si usted cree que eso es algo despreciable el problema lo tiene usted. Y eso también es una ideología de género, creer que hay un solo modelo de relaciones entre personas, creer que hay un solo modelo de familia, creer que hay una orientación sexual, es una ideología de género también, contraria a las que algunos creen que tiene la Educación Sexual Integral. La discriminación se aprende, se aprende. Y cuesta mucho encarar el camino inverso del prejuicio en la adultez. Menos cuando no contamos con las herramientas ni tuvimos otra campana para saber y poder comparar.

En un país que cuenta con un 78% de embarazos adolescentes no deseados está claro que hace falta educación sexual, está clarísimo. Ahora, ante el debate de si los chicos merecen o no recibir la Educación Sexual Integral el argumento esgrimido por los opositores es que buscan una educación biológica normal reproductiva. Eso es lo que ellos pretenden. Si vamos a lo biológico normal y reproductivo no solo estaríamos descartando a la homosexualidad sino que también estamos descartando los métodos anticonceptivos, la profilaxis y mejor ni hablar del goce en el acto sexual propiamente dicho, ¿no? La Educación Sexual Integral enseña a cuidarse y a cuidar al otro. También está gradualizada como el resto de la educación en sector inicial, primaria, secundaria. Y en cada uno de ellos va gradualizado. Como el resto de las materias que se inculcan y que son potestad del Estado.

¿Pueden decir que los docentes no están capacitados? Bueno, que se los capacite. Pero no se puede eliminar la Educación Sexual por la falta de capacitación de algunos docentes, capacítenlos. Pueden ampararse en docentes pervertidos, ese no es un argumento válido para mí por lo menos, yo lo bocho, porque la perversión no tiene nada que ver con la Educación Sexual Integral. Hubo a lo largo de la historia infinidad de noticias que han leído en todos lados sobre docentes condenados por perversiones con menores de edad y no daban Educación Sexual Integral, daban cualquier otra materia. Una cosa es ser un pervertido y otra cosa es ser un docente que intenta que los chicos aprendan a cuidarse, a conocerse y a respetarse. La ESI no soluciona todos los problemas pero da herramientas para afrontar una vida más responsable, para edificar la familia, para decidir sobre el propio cuerpo. Y también sirve para integrar, para no sentir asco de la orientación sexual de otro, para aceptar que no existe una familia tradicional sino un ideal de familia que sostiene una buena parte de la sociedad pero que no depende del deseo hombre o mujer heterosexual que te encuentres casado.

Si mañana tu pareja te pide el divorcio, ¿cuál va a ser tu familia tradicional? ¿Cuál sería la familia tradicional de un chico cuyos padres se divorciaron y volvieron a casarse teniendo varios adultos en relación parental en mayor o menor medida con ellos? ¿Cuál sería la familia tradicional del viudo o viuda que quedó a cargo de un hijo en soledad o que vuelve a casarse? ¿Cuál es esa familia tradicional? ¿Cuál sería la familia tradicional del huérfano criado por su abuelo o por sus tíos? ¿Qué hacemos con todos esos chicos? ¿Les enseñamos que son ciudadanos de segunda? ¿Les decimos que se jodan por no tener una familia tradicional? No sé ustedes pero yo prefiero algo distinto. Del mismo modo que mi generación tuvo que aprender a no discriminar y a aceptar al otro, que no es lo mismo que tolerar porque no me queda otra, aceptarlo. Si a los más chicos se los educa de manera integral no hará falta que aprendan nada de grandes en ese sentido. No sufrirán discriminación, no se sentirán raros por tener una familia distinta a la del vecino, y a medida que crezcan no sentirán culpa por tener necesidades biológicas ni jugarán a la ruleta rusa con sus planes por no saber cuidarse.

Y por último hablemos sin tapujos, el miedo es que el Estado forme chicos homosexuales. Lo hemos leído por muchos lados, lo hemos encontrado en muchos lados. Les tiro un dato estadístico fácilmente chequeable, si la ESI empezó a imponerse en el año 2006 y todavía no se aplica, supongamos que se aplicara en todos lados desde el año 2006 quiere decir que el 100% de los homosexuales de la historia argentina previos a 2006 no fueron formados por la ESI. ¿Está claro? ¿Creen que la religión podría combatir el flagelo del embarazo adolescente, de la reaparición en las estadísticas de enfermedades de trasmisión sexual que creíamos desterradas? ¿Creen que el Estado no tiene nada que ver en estos temas? La República democrática que pretenden salvar del supuesto avance marxista que decidió abandonar los fusiles para reemplazarlos por canciones de jardines de infantes, ese Estado que se pretende conservar, no es producto de la religión sino de la Ilustración, la misma que nos dio los derechos fundamentales del hombre y que creó el contrato social y el Estado como hoy lo conocemos.

Por eso vuelvo a repetir lo que en su momento dije: no nos coloquemos en el rol de Dios, familia es lo que nos toca, lo que tenemos, y si alguien quiere instalar el "con mis hijos no te metas" quizás deberíamos mirar para adentro sin hipocresía y darnos cuenta que con estos argumentos nos estamos metiendo en la vida, se están metiendo en la vida de todos los demás, con sus vidas, con lo que les tocó en suerte. La familia es importante, la familia a secas, no la familia tradicional, la familia que se conforma con amor y respeto. Y por último, lo que importa es el amor, porque para adultos criados con odio ya tenemos suficientes.

* El autor es periodista del Canal de la Ciudad y escribió el libro: Te Odio: Anatomía de la Sociedad Argentina