El opositor Félix Maradiaga cuestiona la reforma constitucional de Nicaragua y advierte una sucesión familiar de Ortega y Murillo

El dirigente sostuvo que las modificaciones aprobadas este jueves son el tercer viraje en menos de tres años y reflejan dificultades del régimen para asegurar la continuidad del poder en Nicaragua

El opositor Félix Maradiaga afirmó que la enmienda refleja las dificultades del régimen de Ortega y Murillo para asegurar su sucesión./ (EFE/Jorge Torres)
El opositor Félix Maradiaga afirmó que la enmienda refleja las dificultades del régimen de Ortega y Murillo para asegurar su sucesión./ (EFE/Jorge Torres)
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El opositor nicaragüense Félix Maradiaga cuestionó, en declaraciones recogidas por Artículo 66, la reforma constitucional aprobada este jueves 22 de octubre por la Asamblea Nacional. El cambio incorpora la figura de los «designados presidenciales» y elimina la vicepresidencia, una modificación que, a juicio del opositor, evidencia los problemas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para establecer un mecanismo de sucesión que garantice la continuidad del poder.

«Lo que la dictadura aprobó este jueves no es una reforma constitucional. Es el tercer bandazo en menos de tres años de un régimen que no logra resolver su propio problema de sucesión», afirmó Maradiaga, según el medio nicaragüense.

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La reforma modifica el artículo 126 de la Constitución y faculta a la Presidencia para nombrar a los designados, quienes asumirían funciones ejecutivas delegadas. La disposición permite que esas responsabilidades recaigan en personas de confianza de Ortega y Murillo, aunque no hayan obtenido un cargo mediante elecciones.

Para Maradiaga, la nueva figura representa el último de varios cambios constitucionales que muestran la falta de una fórmula estable para organizar la sucesión en Nicaragua. Recordó que primero se habilitó la posibilidad de nombrar a varios vicepresidentes, después se instauró la copresidencia y ahora se elimina la vicepresidencia para dar paso a los designados.

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Ilustración en la que figuran Rosario Murillo, Laureano Ortega con corona, Daniel Ortega, banderas de Nicaragua, agentes armados y prisioneros.
Maradiaga advirtió que la posible designación de Laureano Ortega Murillo confirma el intento de instaurar una sucesión dinástica. /(Imagen Ilustrativa Infobae)

«Ninguna de esas reformas es coherente con la anterior. Una dictadura que estuviera en control no necesitaría reescribir su Constitución cada pocos meses», sostuvo el opositor en declaraciones citadas por Artículo 66.

El dirigente también destacó la posible inclusión de Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja gobernante, entre los nombres que podrían ocupar una designación presidencial. Según Maradiaga, esa posibilidad refuerza la interpretación de que el régimen busca asegurar la continuidad del poder dentro de la familia gobernante.

«El nombre de Laureano Ortega Murillo en la lista de posibles designados confirma lo que todos sospechábamos: no buscan continuidad institucional, buscan una sucesión dinástica», afirmó.

La reforma permite que la Presidencia asigne funciones a los designados, una disposición que podría facilitar el traslado de responsabilidades ejecutivas a integrantes del círculo de confianza de Ortega y Murillo. Maradiaga sostuvo que el rumbo del país apunta hacia un sistema de partido único.

«Lo que aspira a construir es un partido único, una Corea del Norte en Centroamérica, y hacia allá camina Nicaragua», señaló el opositor, de acuerdo con el reporte de Artículo 66.

El dirigente opositor remarcó que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo modificó el esquema de sucesión tres veces en un lapso menor a tres años. /(EFE/ ARCHIVO)
El dirigente opositor remarcó que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo modificó el esquema de sucesión tres veces en un lapso menor a tres años. /(EFE/ ARCHIVO)

Maradiaga describió las modificaciones como una muestra de la fragilidad del régimen. «Esa es la medida real de su fragilidad. No son las decisiones de un régimen que gobierna con seguridad. Son las decisiones de un régimen desesperado y atrapado en la trampa que él mismo construyó», dijo.

También afirmó que los cambios constitucionales no pueden sustituir la voluntad ciudadana. «Pueden cambiar la Constitución tantas veces como quieran. Lo que no pueden cambiar es que ningún designado presidencial sustituye la voluntad de una nación», expresó.

La aprobación de la reforma ocurre mientras el Gobierno nicaragüense permanece bajo el escrutinio de la Organización de los Estados Americanos (OEA). El organismo aprobó el 2 de octubre una resolución por consenso para crear un Grupo Ministerial de Seguimiento, encargado de impulsar contactos con Managua y escuchar a sectores políticos, sociales, religiosos y empresariales, incluida la oposición en el exilio.

La resolución establece que el grupo deberá iniciar sus trabajos dentro de 30 días y presentar recomendaciones sobre posibles acciones diplomáticas y jurídicas en un plazo de hasta 60 días. Maradiaga recordó que Ortega anunció el 19 de julio que no habría nuevas elecciones, una declaración que, según él, fue seguida por una retractación y nuevas medidas constitucionales.

«La única explicación de ese nerviosismo es el miedo. Miedo al pueblo nicaragüense, y miedo incluso a quienes hoy se definen como votantes sandinistas», concluyó.

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