
El dron apenas llevaba un minuto sobrevolando la laguna de Tiscapa, en Managua, cuando un hombre vestido de civil, que se movilizaba en motocicleta, se acercó a Wyatt y Reyka, una pareja extranjera de creadores de contenido que recorría Nicaragua.
El desconocido les exigió bajar el aparato y mostrar sus documentos. Como no llevaba uniforme, los viajeros desconfiaron de que fuera policía y temieron que se tratara de alguien que pretendía robarles. Decidieron alejarse del lugar. Sin embargo, aquella breve grabación turística terminaría con ambos interrogados en una instalación policial.
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Buscaron refugio en un centro comercial, pero los mismos hombres los localizaron en el segundo piso y les ordenaron permanecer allí mientras llegaban refuerzos. Según el relato de la pareja, aparecieron ocho o nueve hombres vestidos con ropa de camuflaje, quienes los trasladaron a una dependencia policial.
Les revisaron sus pertenencias y los interrogaron por separado sobre sus trabajos, el hotel donde se alojaban, los motivos del viaje y las imágenes que pretendían obtener.
Los protagonistas contaron su experiencia en una publicación titulada Detained in Nicaragua (Detenidos en Nicaragua). La pareja permaneció retenida alrededor de tres horas y media. Las autoridades conservaron el dron hasta el día de su salida de Nicaragua, cuando se lo devolvieron en el aeropuerto. No les impusieron una multa, según su testimonio.
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Non gratos
La experiencia de Wyatt y Reyka es una de las denuncias más recientes de una serie de incidentes que han involucrado a turistas extranjeros dedicados a producir videos para YouTube, Instagram, TikTok y otras plataformas.
Los testimonios abarcan desde revisiones de teléfonos y publicaciones digitales hasta interrogatorios prolongados, prohibiciones de ingreso y expulsiones. En varios casos, los afectados aseguran que no pretendían abordar asuntos políticos, sino documentar paisajes, ciudades, gastronomía y experiencias personales.
El periodista y especialista en comunicación, Alfonso Malespín, recuerda que la hostilidad hacia los creadores de contenido se acrecentó a partir de la reforma a la Ley 761 que otorgó facultades a los funcionarios de Migración de rechazar el ingreso de cualquier persona que considerar un potencial peligro a la seguridad nacional.
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El artículo 1 de esta ley, reformado en noviembre de 2024, establece: “Es decisión soberana del Estado de Nicaragua, a través de la Dirección General de Migración y Extranjería, autorizar o denegar el ingreso, revocar la permanencia, cancelar la residencia o la nacionalidad nicaragüense adquirida”.
No es casualidad que en 2025 se dispararan los rechazos y controles a los creadores de contenido, por el solo hecho de serlos.
“Ellos quieren controlar la narrativa, la imagen que se tiene del país en el exterior, sobre todo en las redes sociales. Y para eso tienen que negarle el ingreso a toda persona que consideran que no se va a ceñir a esa narrativa”, señala Malespín.
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Drones prohibidos
La historia de Wyatt y Reyka tiene un antecedente particularmente extraño. En julio de 2024, la creadora de contenido estadounidense de origen ruso Yekaterina Vorokhobova, conocida en las redes sociales como Tropical Russian, ingresó a Nicaragua desde Costa Rica acompañada del costarricense Ángel Yireh Chinchilla Chavarría.
Su destino era Corn Island, en el Caribe nicaragüense, donde asistirían a una boda. Llevaban consigo un dron, un equipo habitual para producir imágenes de viajes, pero cuyo ingreso y utilización están prohibidos en Nicaragua.
En Bluefields, las autoridades detectaron el aparato y comenzaron las dificultades. Según relató posteriormente Vorokhobova, un policía recibió la misión de acompañarlos durante su recorrido hacia la frontera costarricense para asegurarse de que no utilizaran el dron.
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La situación produjo escenas inusuales que la propia creadora mostró luego: el agente compartió café y cerveza con los viajeros durante el trayecto, mientras cumplía la tarea de vigilarlos.
La situación, sin embargo, se complicó cuando llegaron a la frontera. Las autoridades confiscaron el aparato y exigieron el pago de 500 dólares por haberlo introducido al país.
También retuvieron temporalmente el vehículo y sus llaves como garantía. Vorokhobova tuvo que cruzar a Costa Rica para conseguir el dinero, regresar a Nicaragua, completar los trámites migratorios y recuperar sus pertenencias. En agosto de 2024 informó que finalmente había conseguido salir y expresó que no volvería a Nicaragua.
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Nicaragua mantiene regulaciones específicas para los drones desde 2014. En marzo de 2018, el Instituto Nicaragüense de Aeronáutica Civil recordó la vigencia de la Resolución 34-2014, y posteriormente se establecieron restricciones adicionales para la fotografía y grabación aérea.
Vigilancia policial
El francés Gabriel Lépinay, de 19 años, no era un influencer profesional. Estudiaba Ciencias Políticas y compartía imágenes de sus viajes en Instagram. En julio de 2026 se encontraba en Managua cuando decidió grabar con su teléfono una zona donde observó una fuerte presencia policial, cerca del complejo residencial de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en el barrio El Carmen.
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La grabación provocó la intervención de un agente que, según su denuncia, lo interceptó y le quitó el teléfono. El episodio derivó en un interrogatorio que se prolongó durante más de once horas, entre el 2 y el 3 de julio.
Las preguntas abordaron sus actividades en Nicaragua, sus contactos, los motivos del viaje y sus opiniones políticas. Lépinay afirmó que durante el procedimiento le negaron asistencia consular y legal, y finalmente fue expulsado hacia Costa Rica.
En agosto de 2026, el creador extranjero J Hills difundió un video de 42 segundos desde el centro histórico de Managua en el que explicó que suspendería sus grabaciones porque sospechaba que un guardia de seguridad lo estaba siguiendo. Había filmado banderas políticas y comentado las restricciones para registrar imágenes de edificios oficiales. No fue detenido.
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El 1 de septiembre de 2025, el argentino Federico Skrbec aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Managua procedente de Panamá. Conocido por su canal Argentina y el Mundo, había viajado para producir contenido turístico junto con Sol Luccisano. Su intención era mostrar lugares de interés para sus seguidores, pero agentes policiales y migratorios lo interceptaron antes de que completara los trámites de ingreso.
“Me deportaron de Nicaragua… me dijeron con estas palabras: ´Su visita no es grata al país´”, denunció Skrbec después de ser devuelto. Según su relato, permaneció más de cuatro horas incomunicado, sin pasaporte ni teléfono, hasta que lo escoltaron hacia un avión. “Yo no había cometido ningún delito”, aseguró el creador argentino, quien sostuvo que había cumplido los requisitos migratorios y sanitarios exigidos para visitar el país.
Skrbec insistió en que su canal no estaba dedicado a la política. Su experiencia, sin embargo, no fue excepcional durante aquel septiembre. El español Sergio Rivera, responsable de Viajes de Ida, también intentó ingresar desde Honduras para recorrer León, Managua, Granada y Corn Island, pero terminó regresando sin haber conseguido autorización. No llevaba dron ni cámaras profesionales y había realizado previamente el trámite migratorio por internet.
“Me preguntaron si era influencer… sinceramente, no me dejaron entrar porque tengo un canal de YouTube”, relató Rivera. Los funcionarios lo interrogaron durante más de dos horas sobre su actividad y el tipo de videos que publicaba. Al final, el español modificó su itinerario y viajó directamente desde El Salvador hacia Panamá, dejando Nicaragua fuera del recorrido que había preparado.

Rechazado en la frontera
La negativa de ingreso también alcanzó al creador indio Hodu Raj, conocido como The Indo Trekker. En septiembre de 2025 llegó a El Guasaule procedente de Tegucigalpa y pasó alrededor de seis horas esperando una respuesta de Migración.
Los funcionarios le preguntaron por su trabajo, sus viajes y los 500 dólares que llevaba consigo. Cuando finalmente le comunicaron que no podía ingresar, un oficial lo acompañó a pie hasta la línea fronteriza con Honduras, de noche y bajo la lluvia.
Raj contó que había observado a turistas europeos cruzar sin dificultades mientras él permanecía bajo revisión. Atribuyó el trato recibido tanto a su nacionalidad como a su condición de creador de contenido. El viajero regresó a Honduras sin haber conseguido entrar en Nicaragua y difundió posteriormente su experiencia en un video.
En julio de ese mismo año, la colombiana Angélica Chaves, que recorría América en motocicleta, había intentado cruzar por Peñas Blancas desde Costa Rica. Las autoridades le negaron el ingreso en dos ocasiones, incluso cuando planteó que únicamente necesitaba atravesar Nicaragua para continuar su viaje hacia México. Había dejado su dron fuera del país para evitar problemas.
“Me advirtieron que podían detenerme si entraba a grabar con mi equipo”, contó Chaves, quien afirmó que los funcionarios mencionaron “temas internos del país” al justificar las restricciones. Después de dos intentos fallidos, resumió su situación: “Definitivamente no hay forma de que me quieran recibir allá, ni de tránsito, ni por 10 días, ni por nada”. La creadora tuvo que buscar otra manera de continuar su recorrido continental.
Acusado de “espía”
El bloguero israelí-ruso Alexander Lapshin, conocido por sus viajes a países y regiones en conflicto, llegó a la frontera de Las Manos, entre Honduras y Nicaragua, en julio de 2025. Viajaba acompañado de su esposa y su hija, y pretendía ingresar como turista, pero su nacionalidad y sus antecedentes despertaron preguntas de los funcionarios migratorios.

Lapshin denunció que lo retuvieron durante unas tres horas, le preguntaron por su servicio militar y lo señalaron como supuesto espía de Israel. “Ni siquiera iba a bajar del bus… nos bajaron y nos quitaron los pasaportes”, relató. También aseguró que un funcionario le advirtió que podía terminar preso si intentaba grabar durante el procedimiento, mientras otros turistas europeos que viajaban en el mismo autobús enfrentaban dificultades para ingresar.
El bloguero consiguió recuperar los documentos y decidió regresar a Honduras con su familia. En la precipitada salida dejó parte de su equipaje del lado nicaragüense.
El peruano Andy Tirado, del canal Gravedad 11, experimentó una situación similar a finales de abril de 2025, cuando intentaba entrar desde Costa Rica en motocicleta.
Tirado relató que el funcionario migratorio comenzó a revisar sus videos, los títulos de sus publicaciones y la cantidad de suscriptores después de que mencionó que tenía un canal de YouTube.
Permaneció alrededor de seis horas sometido a controles y revisiones. En Aduana le hicieron desempacar repetidamente sus pertenencias para comprobar que no llevaba un dron, aparato que, según explicó, había enviado previamente a Honduras.
“Me hicieron sacar las maletas por lo menos seis veces”, denunció el motociclista, quien finalmente consiguió autorización para ingresar después de proporcionar detalles de su itinerario y los hoteles donde pensaba hospedarse. Su experiencia quedó resumida en el título que eligió para el video: “Me hacen la vida imposible en la frontera de Nicaragua por ser youtuber”.
El sudafricano Kurt Caz, conocido internacionalmente por sus videos de viajes, consiguió entrar a Nicaragua, pero su recorrido por Managua terminó en manos de la Policía. En mayo de 2025 estaba grabando en las inmediaciones del Mercado Oriental cuando, según denunció, agentes vestidos de civil lo interceptaron y lo retuvieron durante aproximadamente cuatro horas.
Caz afirmó que los policías habían sido alertados de que estaba filmando y que durante el interrogatorio amenazaron con presentarse en su hotel para revisar los discos duros donde almacenaba sus grabaciones. El creador contó que retiró la batería y la tarjeta de memoria de su equipo para evitar que se llevaran el material. Un taxista que también permanecía retenido le advirtió sobre la presencia de agentes encubiertos en las calles de Managua.
“Nunca he visto algo así”, expresó el sudafricano al describir el procedimiento.
En noviembre de 2023 el argentino Pablo Imhoff, responsable de Proyecto Alaska, intentó cruzar Nicaragua como parte de su viaje continental en motocicleta. Imhoff fue rechazado en Peñas Blancas porque, según le informaron, no había completado un formulario migratorio. Cuando regresó con el trámite realizado, las autoridades volvieron a impedirle el ingreso.
El argentino observó que otros viajeros habían conseguido cruzar sin completar el mismo procedimiento y comenzó a sospechar que existían motivos adicionales para impedirle entrar. En su video Llego a la frontera con Nicaragua y pasó esto (estoy en la mira), relacionó sus dificultades con el endurecimiento de los controles hacia motociclistas que grababan sus viajes y recordó las denuncias de corrupción difundidas.

Prohibido criticar a Ortega
El periodista Malespín señala que algunas personas han sido rechazadas por que en algún momento criticaron al régimen de Nicaragua en sus redes sociales. Tal es el caso del periodista deportivo costarricense Adrián Eduardo Quirós Araya quien llegó al puesto fronterizo de Peñas Blancas el 5 de septiembre de 2025, para cubrir un partido de fútbol entre Nicaragua y Costa Rica, pero las autoridades le impidieron ingresar después de mostrarle una publicación crítica con Daniel Ortega.
“Me negaron la entrada… me escoltaron fuera del país por una publicación de hace 12 años”, denunció Quirós Araya. Durante el procedimiento le retuvieron el pasaporte y posteriormente lo acompañaron hasta la salida. El periodista relató que tuvo que caminar varios kilómetros y que temía volver a ser interceptado antes de conseguir abandonar el puesto fronterizo.
En otros episodios, las autoridades no comunicaron una razón concreta. Los argentinos Mauricio Sepúlveda y Micaela Mazzula, del canal Viajando para vivir, denunciaron que fueron interrogados durante más de seis horas en la frontera sur en 2025. Nicaragua era el decimotercer país de su recorrido, pero decidieron interrumpir las grabaciones durante el procedimiento y reservar los detalles de lo ocurrido hasta haber salido del territorio nicaragüense.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) también registró que los creadores argentinos Pamela Corvalán y Juan Manuel Sosa abandonaron Nicaragua antes de lo previsto en 2025, en medio de las restricciones denunciadas contra productores digitales extranjeros. Señaló que el hostigamiento contra youtubers y productores de contenido se había vuelto más evidente y sistemático en Nicaragua, con casos de retenciones, intimidaciones, acusaciones de espionaje, deportaciones y prohibiciones de ingreso.
La SIP situó esos incidentes dentro de un contexto más amplio de restricciones a la libertad de prensa y circulación de información. En su resolución de octubre de 2025 también recordó que cerca de 300 periodistas nicaragüenses habían sido forzados al exilio desde 2018, mientras los comunicadores que permanecían en el país continuaban enfrentando vigilancia y presiones.
“El régimen no quieren admitir que alguien diga o haga algo que ellos no puedan controlar”, resume Malespín.
Wyatt y Reyka consiguieron recuperar su dron antes de abandonar el país. Yekaterina Vorokhobova tuvo que pagar 500 dólares y cruzar la frontera para obtener el dinero. Federico Skrbec regresó en avión sin conocer Nicaragua, Sergio Rivera modificó su ruta y Angélica Chaves no logró atravesar el territorio en motocicleta. Kurt Caz consiguió grabar Managua, pero pasó cuatro horas retenido, mientras Gabriel Lépinay terminó expulsado hacia Costa Rica después de un interrogatorio de más de once horas.
Al final, no todo es pérdida para los creadores de contenido. “Esos episodios les dan más tráfico, aumentan el número de suscriptores, el número de visitas y reproducciones de sus videos”, indica el investigador. “Y la imagen del gobierno queda muy mal. Queda como un gobierno intolerante, abusivo, corrupto”.
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