
En 2007, Kenton Lee recorría una calle de Nairobi, Kenia, junto a un grupo de niños de un orfanato local cuando algo lo detuvo en seco. A su lado caminaba una niña con vestido blanco y los dedos asomando por fuera de sus zapatos: el par era tan pequeño que ella misma tuvo que cortarlo para poder ponérselo. Esa imagen fue el punto de partida de The Shoe That Grows —el zapato que crece—, un calzado expansible que llegó a más de 500.000 niños en más de 100 países.
Según detalla Mission Partners for Christ (MPFC), organización misionera que trabaja con este producto desde 2018, el inventor era un joven recién egresado de la universidad sin experiencia en diseño ni fabricación cuando se planteó la pregunta que cambiaría su trayectoria: ¿es posible crear un zapato que crezca con el pie de un niño? La respuesta tardó más de seis años en materializarse.
PUBLICIDAD
Kenton Lee pasó seis años desarrollando un zapato que ninguna empresa quiso producir
Antes de encarar el proyecto, el fundador buscó que alguna empresa u organización lo produjera. “Intentamos regalar la idea. Solo queríamos que alguien lo hiciera, no nos importaba quién”, declaró en una entrevista con la emisora New Hampshire Public Radio. Ningún actor del sector lo tomó.
Fue entonces cuando Lee y un equipo de amigos en su ciudad natal de Idaho decidieron desarrollarlo ellos mismos.
El resultado fue un zapato con suela de goma comprimida —similar a la de un neumático—, correas de cuero sintético resistente y cierres de hebillas, remaches y ganchos metálicos. El producto ajusta en tres puntos y permite expandirse hasta cinco tallas, con una vida útil de varios años por par.
PUBLICIDAD
Para distribuirlo a escala, el emprendedor fundó la organización sin fines de lucro Because International. Desde su lanzamiento, el programa creció de forma sostenida hasta superar el hito de los 500.000 pares entregados. El artículo se produce en Kenia, lo que genera empleo en uno de los países donde más se reparte. “No solo llevamos zapatos a los niños, también llevamos trabajo a las familias”, señaló en declaraciones recogidas por ABC News.
Sin calzado, los niños africanos contraen parásitos y pierden días de escuela

Las consecuencias de caminar descalzo van más allá de la incomodidad. Más de 1.500 millones de personas en el mundo padecen enfermedades transmitidas a través del suelo, y los niños son el grupo más expuesto. Los que caminan sobre suelos contaminados contraen parásitos e infecciones que los obligan a ausentarse de clase, debilitan su desarrollo físico y pueden derivar en complicaciones graves.
PUBLICIDAD
Uno de los problemas más frecuentes son los jiggers, pulgas de arena que se alojan bajo la piel del pie y generan infecciones dolorosas. En las comunidades donde The Shoe That Grows se entrega de forma regular, docentes ya registraron una disminución visible de esos casos.
El impacto tampoco se limita a la salud: niños como Patrick, de Uganda, que nunca antes tuvo un par, trabajaron al día siguiente de recibirlos para juntar unas monedas y llamar al voluntario que se los dio, solo para agradecerle. “No es solo un par de zapatos: es educación, crecimiento, aprendizaje y oportunidad”, resumió el inventor.
PUBLICIDAD
MPFC lleva el zapato a nueve países africanos como parte de su atención médica

Desde 2018, MPFC —una entidad integrada por profesionales de la salud con formación y habilitación completa— lleva el calzado a comunidades sin acceso al sistema sanitario como parte de sus misiones médicas.
La alianza con Because International comenzó en Liberia y se extendió a Etiopía, Chad, Costa de Marfil, Burkina Faso, Benin, Togo, Sierra Leone y Burundi, donde la institución repartió más de 3.000 pares.
El modelo de MPFC consiste en entregar el zapato inmediatamente después de brindar atención médica. Ese momento es estratégico: los niños que reciben tratamiento tienen más probabilidades de mantenerse sanos si, al mismo tiempo, se eliminan los factores que los exponen nuevamente a enfermedades. El par funciona como herramienta preventiva que prolonga el efecto del cuidado clínico.
PUBLICIDAD

El esquema de financiamiento es directo: cada zapato tiene un costo de USD 20, y la ONG apunta a llevar 180 unidades por misión, lo que representa una inversión de USD 3.600 en calzado por viaje. Desde Because International, USD 100 alcanzan para entregar diez pares en Kenia; la misma suma dirigida a MPFC financia la distribución en otros puntos del continente donde los equipos médicos despliegan su trabajo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El Consejo Europeo instó a líderes del bloque a negociar nuevas fuentes de ingresos para pactar el presupuesto
El planteamiento debatido por los mandatarios buscaba reducir el gasto de las cuentas plurianuales, pero los países partidarios de la austeridad mantuvieron sus demandas de ajustes adicionales durante la cumbre

Donald Trump calificó como una “vergüenza” la reanudación de los bombardeos ucranianos contra refinerías de Rusia
El presidente de Estados Unidos se mostró disconforme por la medida adoptada por su par de Ucrania, Volodimir Zelensky, ya que, bajo su mirada, el mundo necesita los recursos extraídos de las instalaciones rusas
Ucrania desarrolló su primer dron aéreo para evacuar soldados heridos en la guerra con Rusia
El vehículo aéreo no tripulado de evacuación médica vuela a una velocidad de crucero de 65 km/h y puede alcanzar velocidades de hasta 105 km/h. SkyFall, la empresa ucraniana de tecnología, afirma que puede estar listo para volar en unos 10 minutos




