
En la industria marítimo portuaria hablamos con frecuencia de digitalización, puertos inteligentes, automatización y análisis de datos. Son conceptos que cada vez aparecen con mayor frecuencia en las conversaciones sobre el futuro del sector. Sin embargo, cuando uno observa con detenimiento cómo operan muchos sistemas logísticos en nuestra región, queda claro que una parte importante de la eficiencia, o de las ineficiencias, todavía ocurre en un punto muy concreto…el acceso al puerto.
En diversos puertos del mundo y particularmente en varios de América Latina, el ingreso de camiones, la gestión documental y la coordinación entre los distintos actores de la cadena logística aún dependen en gran medida de procesos manuales o de sistemas que no siempre están plenamente integrados. Esto no significa que la región no esté avanzando en modernización.
De hecho, existen iniciativas muy interesantes orientadas a digitalizar operaciones y mejorar la trazabilidad de las cargas. Pero también es cierto que todavía existe un espacio importante para fortalecer la gestión de los flujos terrestres que conectan al puerto con su entorno logístico.
El acceso al puerto como punto crítico de eficiencia
Quienes trabajamos en esta industria sabemos que la operación portuaria no comienza cuando un buque atraca en el muelle. Empieza mucho antes, cuando la carga se moviliza desde centros logísticos, zonas industriales o almacenes hacia la terminal. Ese movimiento, que en muchos casos depende del transporte terrestre, es el que define en gran medida el ritmo de la operación dentro del puerto. Cuando los flujos de camiones no están bien coordinados o cuando la información no circula con suficiente anticipación entre los actores de la cadena, comienzan a aparecer los cuellos de botella que afectan la eficiencia del sistema.
En última instancia, estas dinámicas también tienen un impacto directo en la competitividad del comercio exterior. Los puertos siguen siendo la principal puerta de entrada y salida del intercambio comercial de nuestros países, por lo que cualquier mejora en la eficiencia logística contribuye también a fortalecer la capacidad de las economías para integrarse de manera más fluida en el comercio internacional.

Digitalización y coordinación para ordenar los flujos logísticos
Durante años, muchas de estas situaciones se han considerado casi parte natural de la operación portuaria. Filas de camiones esperando para ingresar a una terminal, procesos de verificación que toman más tiempo del necesario o falta de visibilidad sobre el estado de la carga han sido desafíos frecuentes en distintos sistemas portuarios. Sin embargo, en los últimos años han comenzado a surgir soluciones tecnológicas orientadas precisamente a ordenar estos procesos y a generar una mayor coordinación entre quienes participan en la logística terrestre.
Uno de los cambios más visibles ha sido la implementación de plataformas digitales para la gestión de citas de camiones. Estos sistemas permiten distribuir de manera más ordenada los horarios de ingreso a las terminales, evitando que grandes volúmenes de vehículos lleguen al mismo tiempo. Cuando este tipo de herramientas funciona de manera adecuada, el impacto es significativo. Se reducen los tiempos de espera, se optimiza el uso de la infraestructura portuaria y se mejora la planificación de las operaciones dentro de la terminal.
Pero más allá de la gestión de citas, la digitalización de los accesos portuarios también está permitiendo algo que durante mucho tiempo fue difícil de lograr y es el tener visibilidad sobre lo que ocurre en el sistema logístico antes de que la carga llegue al puerto. Contar con información anticipada sobre movimientos de camiones, estado de las cargas o programación de operaciones permite a los distintos actores tomar decisiones con mayor precisión.
Cuando la información circula de manera más fluida entre transportistas, terminales, autoridades y operadores logísticos, el sistema completo comienza a funcionar con mayor previsibilidad. En logística, la previsibilidad es un factor clave para mejorar la eficiencia y para reducir los costos asociados a las demoras o a la falta de coordinación en la cadena.
Otro aspecto que cada vez adquiere mayor relevancia es la relación entre los puertos y las ciudades en las que operan. En muchos casos, los accesos portuarios están ubicados en zonas urbanas o cerca de ellas, lo que significa que cualquier congestión en la operación logística puede tener efectos directos sobre la movilidad de las ciudades. Mejorar la gestión de los flujos de camiones no solo beneficia a la operación portuaria, sino también al entorno urbano.
La digitalización de los accesos puede contribuir a reducir tiempos de espera, evitar concentraciones de vehículos en determinados momentos del día y facilitar una circulación más ordenada en las zonas cercanas al puerto. Además, al disminuir los tiempos de detención de los vehículos, también se reduce el consumo de combustible y las emisiones asociadas al transporte terrestre.
En otras palabras, mejorar la gestión de los accesos portuarios tiene efectos que van mucho más allá de la operación interna de una terminal.
América Latina tiene una oportunidad importante en este ámbito. Puertos de la región han avanzado en modernizar sus infraestructuras, fortalecer su conectividad y adaptarse a las nuevas dinámicas del comercio global. El siguiente paso en ese proceso de evolución pasa, en gran medida, por mejorar la coordinación de los sistemas logísticos que conectan al puerto con su hinterland.
Desde distintos espacios de la industria, autoridades portuarias, operadores logísticos, empresas tecnológicas y organizaciones del sector están impulsando iniciativas orientadas a modernizar estos procesos. La colaboración entre estos actores será clave para acelerar la digitalización logística en la región y para construir sistemas portuarios cada vez más eficientes y competitivos.
A veces se piensa que las grandes transformaciones logísticas dependen únicamente de nuevas infraestructuras o de grandes inversiones. Sin embargo, en muchas ocasiones comienzan con algo más simple. Comprender mejor cómo fluye la operación y cómo la información puede ayudar a tomar mejores decisiones. En el caso de los puertos, ese proceso muchas veces empieza exactamente en el mismo lugar donde comienza el movimiento de la carga.. La puerta de entrada.
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