La UE analiza abrir su mercado laboral ante el déficit de 500.000 conductores profesionales

Un estudio encargado por la Comisión Europea plantea incorporar conductores de terceros países como medida complementaria para sostener la capacidad operativa del transporte por carretera

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Desde la IRU subrayan que
Desde la IRU subrayan que la captación de talento fuera de la UE no debe interpretarse como una solución única, sino como una medida complementaria dentro de una estrategia más amplia (Foto: Shutterstock)

La Unión Europea enfrenta un déficit estructural de alrededor de 500.000 conductores profesionales de camión y autobús, una brecha que impacta directamente en la capacidad operativa del transporte por carretera y, por extensión, en la resiliencia de las cadenas logísticas del bloque.

En este contexto, la Comisión Europea publicó un estudio exhaustivo elaborado por la IRU que analiza la contratación e integración de conductores procedentes de terceros países como herramienta para aliviar esta presión.

El informe, titulado “Conductores de Autobuses y Camiones Procedentes de Terceros Países”, ofrece una evaluación basada en evidencia sobre las barreras legales, administrativas y de cualificación que enfrentan tanto los trabajadores extracomunitarios como los operadores de transporte en los Estados miembros. Además, identifica buenas prácticas ya implementadas y propone líneas de acción para armonizar procedimientos sin comprometer estándares de seguridad.

Medida complementaria, no solución aislada

Desde la IRU subrayan que la captación de talento fuera de la UE no debe interpretarse como una solución única, sino como una medida complementaria dentro de una estrategia más amplia. El envejecimiento de la fuerza laboral y la escasa incorporación de nuevos perfiles explican gran parte del déficit actual. Jóvenes y mujeres representan hoy menos del 10% del total de conductores, lo que limita el recambio generacional y profundiza la escasez.

Raluca Marian, directora de Relaciones con la UE de la IRU, señaló que abordar esta problemática exige un enfoque de largo plazo, con medidas combinadas que incluyan mejores condiciones laborales, formación reforzada y mayor atractivo sectorial. En esa línea, el estudio respalda el enfoque ya planteado por la Comisión en el Paquete sobre Habilidades y Movilidad del Talento presentado en 2023, que reconoce la necesidad de atraer profesionales cualificados para sostener la competitividad europea.

Costes, plazos y fragmentación normativa

Uno de los puntos centrales del informe es la complejidad de los itinerarios administrativos. Los procesos de incorporación de conductores extracomunitarios varían considerablemente entre Estados miembros, ya que combinan normativa europea con regulaciones nacionales, generando duplicidades y fragmentación.

Los plazos de tramitación pueden extenderse entre seis y doce meses, mientras que los costes totales —incluyendo formación, intermediación y gestión administrativa— pueden alcanzar los 20.000 euros por conductor. Esta combinación de tiempo y costos representa un freno significativo para las empresas que buscan cubrir vacantes de manera ágil.

Entre los principales cuellos de botella identificados figuran:

  • El canje del permiso de conducir extranjero por uno europeo, que en muchos casos exige exámenes adicionales si no existen acuerdos bilaterales.
  • La obtención del Certificado de Aptitud Profesional (CAP/CPC), cuyas cualificaciones de terceros países generalmente no son reconocidas, obligando a completar formación inicial en el Estado miembro y cumplir con un requisito de residencia mínima de 185 días.
Más allá del mercado laboral,
Más allá del mercado laboral, la escasez de conductores tiene implicancias directas sobre la capacidad de transporte, los tiempos de entrega y la continuidad de servicios esenciales (Foto: Shutterstock)

Simplificación y proyectos piloto

El estudio recomienda avanzar hacia una mayor armonización y simplificación de los procedimientos entre los 27, estableciendo vías rápidas cuando sea posible sin rebajar estándares de seguridad ni cualificación. También propone impulsar la digitalización de trámites y el desarrollo de proyectos piloto que permitan testear esquemas operativos más eficientes.

En este marco, la IRU avanza con su iniciativa SDM4EU, orientada a transformar el análisis normativo en planes operativos para esquemas de movilidad segura y regulada. La primera fase tradujo el diagnóstico en un plan concreto, mientras que la segunda prevé el lanzamiento de iniciativas piloto durante este año.

Buenas prácticas en algunos Estados miembros

El informe identifica experiencias nacionales que podrían servir de referencia para una futura convergencia europea. En España, bajo determinadas condiciones, los aspirantes pueden acceder mediante visado de estudiante para completar la formación necesaria para obtener el CAP, lo que facilita el proceso en comparación con otras vías. También se destaca la coordinación interministerial formalizada a través de protocolos de cooperación suscritos en 2023.

En Polonia, por su parte, ciudadanos de Ucrania, Bielorrusia, Armenia, Georgia y Moldavia pueden trabajar durante dos años mediante una declaración escrita registrada, sin necesidad de tramitar un permiso de trabajo tradicional, lo que agiliza significativamente la incorporación.

<b>Impacto logístico y debate europeo</b>

Más allá del mercado laboral, la escasez de conductores tiene implicancias directas sobre la capacidad de transporte, los tiempos de entrega y la continuidad de servicios esenciales, tanto de mercancías como de pasajeros. En un escenario de reconfiguración de flujos comerciales y presión sobre la competitividad, el transporte por carretera sigue siendo un pilar estratégico del sistema logístico europeo.

Los hallazgos del estudio ya fueron presentados ante responsables políticos y representantes de la industria en instancias técnicas de la UE, y ahora se consolidan como base de evidencia para los debates en curso sobre movilidad laboral, competencias y futuro del transporte por carretera en el bloque.

La conclusión es clara: abrir de forma ordenada y coordinada el mercado laboral europeo al talento extracomunitario puede contribuir a aliviar una escasez estructural que amenaza la eficiencia logística del continente. Sin embargo, el desafío no se limita a atraer nuevos conductores, sino a construir un esquema sostenible, armonizado y alineado con los estándares comunes de la Unión.