La ingeniería como respuesta a un mundo cada vez más tecnológico

Guillermo Oliveto, decano de una universidad tecnológica de Argentina, reflexiona sobre la demanda de ingenieros, la profesionalización de la logística y los desafíos de articular el polo educativo y el laboral

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Guillermo Oliveto es decano de
Guillermo Oliveto es decano de una universidad tecnológica de Argentina (Foto: Movant Connection)

En un contexto de cambios acelerados, la ingeniería enfrenta el desafío de volver a seducir a los jóvenes. Para Guillermo, “las ciencias duras no deberían generar miedo, sino curiosidad”. En esta entrevista, analiza el vínculo entre universidad, ingeniería y disciplinas estratégicas como la logística.

En los últimos años volvió a hablarse mucho del rol de la ingeniería. ¿Cómo ves su lugar en el mundo actual?

Yo creo que la ingeniería ocupa cada vez un lugar más preponderante en la vida de los seres humanos. No hablo solo de Argentina, lo digo en general. Está directamente relacionada con el avance de la tecnología y con una sociedad que cada vez depende más de ella. Desde las comunicaciones hasta la educación, desde cómo nos movemos hasta cómo nos relacionamos, en cada evento social hay tecnología y, por lo tanto, hay ingeniería. Eso hace que su presencia sea cada vez más importante.

¿Existe una definición sencilla de qué es la ingeniería?

La definición básica es bastante simple: la ingeniería consiste en solucionar problemas aplicando las ciencias básicas y las tecnologías básicas. Eso es lo que se espera de un profesional de la ingeniería. Resolver problemas, diseñar soluciones, crear dispositivos o procesos que mejoren la vida de las personas.

Sin embargo, se habla mucho de la falta de ingenieros. ¿Cómo analizás esa situación?

En Argentina estamos bastante por debajo del promedio mundial. Hoy se forman alrededor de 6.000 ingenieros por año, cuando deberíamos estar cerca de los 10.000. Eso tiene varias causas. Una es que hay una caída en el interés por las ciencias duras que se empieza a ver desde la primaria y la secundaria.

Y ahí aparece un problema adicional: la comprensión de textos. Para estudiar ingeniería no solo necesitás matemática o física, necesitás entender un problema. No resolvemos ejercicios, resolvemos problemas. Si no comprendés el enunciado, no podés aplicar ninguna solución. Esa combinación de debilidades en ciencias duras y comprensión lectora es algo que estamos trabajando, pero todavía falta.

Me gustaría que el despertar de las vocaciones científicas ocurra antes, durante la secundaria o incluso la primaria. Las ciencias duras no deberían generar miedo, sino curiosidad. Ganarle a un problema científico debería ser un desafío atractivo, no algo intimidante.

Muchas veces se habla de una brecha entre lo que enseña la universidad y lo que necesita la industria. ¿Coincidís con esa mirada?

En parte sí. Muchas veces falta relacionamiento entre el mundo industrial y la universidad. Se hacen esfuerzos, pero deberían ser mayores. La industria tiene que acercarse más a la universidad y la universidad tiene que incorporar más la mirada productiva a sus planes de estudio.

También es cierto que los cambios curriculares no son inmediatos. Lo que hoy modificás tiene impacto dentro de algunos años, y vivimos en un mundo donde la tecnología cambia vertiginosamente. Por eso, más que enseñar herramientas puntuales, buscamos que el ingeniero tenga una base sólida, que sepa dónde buscar y que pueda adaptarse.

Según Guillermo, hoy en día,
Según Guillermo, hoy en día, en Argentina, "se forman alrededor de 6.000 ingenieros por año, cuando deberíamos estar cerca de los 10.000" (Foto: Shutterstock)

¿Qué lugar ocupa la logística dentro de la ingeniería?

Un lugar cada vez más importante. En particular desde la ingeniería industrial, que fue pensada con una mirada empresarial y de gestión. Desde su creación se incorporaron contenidos de finanzas, economía, gestión de proyectos y logística. Eso permitió formar profesionales que empezaron a liderar áreas de supply chain y logística, aportando una mirada ingenieril que antes faltaba. Creo que eso fortaleció tanto a la carrera como a la logística.

¿Notás mayor interés por la formación en logística?

Sí, y fue una sorpresa positiva. Durante mucho tiempo la logística no ocupó el lugar que merecía. Las empresas se enfocaban en el producto, el marketing o la comercialización, pero la logística es lo que permite que ese producto llegue al consumidor. Eso hoy se empieza a entender más. Hay especializaciones, posgrados y hasta maestrías, y creo que ese interés va a seguir creciendo.

Además del conocimiento técnico, hoy se habla mucho de habilidades blandas. ¿Cómo lo trabajan en la formación?

Cada vez más. Hoy no alcanza con saber. Se necesita trabajar en equipo, comunicar bien, tener empatía y una mirada sistémica. Los logros ya no son individuales, son colectivos. Por eso desde los primeros años fomentamos el trabajo en equipo, el intercambio y la construcción conjunta de soluciones.

Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría dejarle a los jóvenes que están definiendo su futuro profesional?

Que no le tengan miedo a las ciencias duras. Que las vean como un desafío. La humanidad demanda tecnología permanentemente y cada vez más. Hoy es casi imposible imaginar qué va a pasar en cinco años, y por eso se necesitan profesionales con capacidad de adaptación.

Estudiar ingeniería no solo da buenas oportunidades laborales, también da muchas satisfacciones personales. Mi mensaje es claro: estudien ingeniería. Va a mejorar su calidad de vida y les va a dar muchas alegrías.