
La reciente reapertura de la Terminal 4 del Puerto de Buenos Aires, luego del cierre preventivo dispuesto por la Dirección General de Aduanas por supuestas irregularidades en la trazabilidad de cargas, marcó un punto de inflexión en la gestión operativa del nodo portuario. En este nuevo escenario, el Centro de Despachantes de Aduana (CDA) retomó su plan de trabajo conjunto con las terminales para impulsar mejoras que agilicen la operatoria y reduzcan costos logísticos innecesarios.
En ese marco, se realizó una reunión clave entre representantes del CDA y autoridades de la Terminal 4, con el foco puesto en destrabar cuellos de botella que afectan directamente a la fluidez de las operaciones de comercio exterior.
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Participaron miembros de la Comisión Directiva del CDA y del Área de Coordinación y Gestión, junto a representantes de la terminal: Marcelo Siminet, Gimena Sergiotti y Julián Giménez. Durante el encuentro, se abordaron diversos temas vinculados a la gestión diaria de los despachantes y al impacto que tienen ciertas demoras o rigideces en la eficiencia logística general.
Entrega anticipada de vacíos: más tiempo para consolidar
Uno de los puntos centrales fue el pedido a las líneas marítimas de una entrega anticipada de contenedores vacíos. Esta mejora permitiría que los exportadores cuenten con más tiempo para consolidar carga antes de enviarlos a la terminal, optimizando así la planificación y evitando saturaciones de último momento.
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Esta acción cobra relevancia en un contexto donde cada hora de ineficiencia en la cadena logística puede traducirse en penalidades, demoras en embarques o incluso pérdida de contratos internacionales.

Chequeo de precintos: la necesidad de acortar los plazos
Otro eje crítico fue la solicitud del CDA de reducir el plazo actual de 72 horas para el chequeo de precintos por parte de la terminal. Este proceso es fundamental para la liberación aduanera de la mercadería y su demora implica que las cargas permanezcan inmovilizadas, acumulando costos adicionales en depósito y generando incertidumbre operativa.
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Agilizar este paso permitiría avanzar con mayor fluidez en la destinación aduanera, una de las etapas más sensibles del proceso exportador e importador.
Actualmente, la terminal acepta el ingreso de cargas para exportación dentro de los siete días previos a la salida del buque. Desde el CDA se propuso extender ese plazo a diez días, lo que permitiría mayor flexibilidad para organizar turnos y evitar congestionamientos, especialmente en los últimos días, cuando se concentran las cargas refrigeradas (reefer), que requieren condiciones especiales y tiempos más ajustados.
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Esta medida, de aplicarse, no solo beneficiaría a los exportadores, sino también al transporte terrestre y a las operaciones dentro de la terminal, donde los picos de actividad suelen generar cuellos de botella que impactan en toda la cadena.
Turnos coordinados para múltiples contenedores
Un aspecto no menor tratado en la reunión fue la necesidad de que los títulos de transporte con más de un contenedor (en especial los que superan los diez) cuenten con turnos en la misma franja horaria. Esto evitaría esperas innecesarias de camiones y facilitaría la salida ordenada de las cargas a plaza, reduciendo la saturación de las zonas de espera.
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Como parte de su nuevo enfoque de cercanía al operador logístico, la Terminal 4 anunció que pondrá en marcha desayunos abiertos con cupo limitado y reuniones periódicas para escuchar sugerencias de los usuarios. Esta instancia apunta a fortalecer la relación con despachantes y operadores, recogiendo de forma directa inquietudes y propuestas de mejora.
Espacios de participación y mejora continua
Desde el CDA agradecieron la predisposición de la terminal para revisar los temas planteados y destacaron la importancia de avanzar en conjunto hacia una mayor eficiencia operativa. “Seguiremos comunicando todas las novedades sobre este tema a través de nuestros medios habituales de comunicación”, concluyeron desde la entidad.
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La logística portuaria argentina atraviesa un momento clave. El desafío de recuperar la confianza tras el cierre de una de las terminales más importantes del país se enfrenta con una herramienta central: el diálogo. El trabajo conjunto entre operadores, despachantes y autoridades será determinante para consolidar procesos más simples, previsibles y eficientes en una cadena que no puede detenerse.
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