Del cambio constante a la innovación: el pulso actual de la logística

Néstor Santa Ana, fundador y CEO de una empresa proveedora de soluciones logísticas, comparte su mirada sobre la actualidad del sector y destaca la importancia de liderar combinando visión estratégica y equipos interdisciplinarios

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Néstor Santa Ana es fundador
Néstor Santa Ana es fundador y CEO de una empresa proveedora de soluciones logísticas (Foto: Movant Connection)

“Los operadores logísticos tenemos la posibilidad de tocar muchas almas y de mejorar la calidad de vida de millones de personas”, señala Néstor y describe, además, las tendencias y retos que enfrenta el sector de cara al futuro, donde la conformación de equipos diversos e interdisciplinarios será clave.

¿Qué reflexión te surge al pensar en la evolución de la logística durante los últimos años?

Lo que está pasando en el mundo de la logística es una especie de “revolución industrial”. Hay una mutación muy acelerada que, creo yo, la pandemia catalizó. Ese parate tan trágico y trascendente cambió el ADN de la humanidad y también el de la logística. Las cadenas de supply chain se frenaron, las fábricas se frenaron, y todavía, aunque hayan pasado dos años, el sistema global sigue tratando de ponerse al día.

Hoy transitamos hacia una logística más integrada, que contempla no solo costos y procesos, sino también experiencia del cliente, sustentabilidad, huella de carbono, ambiente laboral y vínculos de largo plazo. Es un cambio profundo que requiere un mindset ajustado, visión de futuro y mucho trabajo colaborativo y personalizado.

¿Sentís que hoy la logística es más valorada social y empresarialmente?

Sí, sin dudas. La pandemia dejó una toma de conciencia sobre el rol central que tenemos los operadores. Se entendió que nuestra función es conectar necesidades con bienes y servicios que las resuelvan. Y eso tiene un impacto social enorme. Mejoramos la calidad de vida de millones de personas sin que siempre se vea.

¿Qué tendencias observás hoy en segmentos como la logística internacional o la última milla?

En el caso del courier internacional, hubo una caída muy fuerte a fines de 2023 por la devaluación y el impuesto PAIS. Eso encareció mucho el acceso a productos importados, y en nuestro caso, tuvimos una caída del 85% en el volumen operado.

Pero ahora vemos una reactivación. Se modificaron los límites de importación vía courier, subieron los montos permitidos y se redujeron algunos gravámenes. Eso permite que los consumidores accedan a productos menos onerosos. Es un proceso que no se revierte de un día para el otro, pero hay una tendencia clara hacia una apertura que mejore el acceso y reduzca costos. Lo veo como un nicho que va a seguir creciendo.

¿Cuál dirías que es el mayor desafío de liderar una empresa logística en Argentina?

Los cambios. La velocidad de los cambios, tanto micro como macroeconómicos. Además, la gestión de los recursos humanos. Nuestra actividad está en expansión, pero falta mano de obra calificada. Y en este nuevo paradigma logístico, más colaborativo, con robots y humanos interactuando, se necesitan habilidades distintas. Todo esto representa una oportunidad, pero también un gran desafío para poder adaptarnos al ritmo que impone el contexto y a las necesidades de los clientes.

Hoy transitamos hacia una logística
Hoy transitamos hacia una logística más integrada, que contempla no solo costos y procesos, sino también experiencia del cliente, sustentabilidad, huella de carbono, ambiente laboral y vínculos de largo plazo (Foto: Shutterstock)

¿Qué mirada tenés sobre los equipos de trabajo en este escenario tan desafiante?

Formar equipos es otro gran desafío. Los que tenemos más experiencia a veces traemos recetas que no aplican más, o que sólo sirven parcialmente. Por eso es clave tener equipos interdisciplinarios, activos, con vocación de servicio. Porque si nuestros clientes existen, nosotros existimos.

Te doy un ejemplo: ayer hablaba con el gerente de IT. Me preguntaba por qué no reportaba directamente a mí, y le expliqué que lo hacía con el gerente de proyectos, más joven y más tecnológico. Su tiempo de comprensión y ejecución es mucho más corto que el mío. En este tipo de decisiones, hay que saber dejar jugar al que está mejor preparado. No siempre los CEOs somos los que tenemos que ocupar todos los roles. Se trata de alternancia situacional, de lograr equilibrio entre experiencia, juventud y capacidades técnicas.

¿Qué opinión tenés sobre la logística inversa y los retos que implica?

La logística inversa es como un cuco en Latinoamérica. En países como Estados Unidos o China está mucho más desarrollada. Acá, los altos costos logísticos hacen que todavía estemos atrás. Muchas veces, los vendedores intentan abaratar la venta del bien, y si hay que devolverlo, el comprador termina pagando el costo.

Creo que hay mucho por aprender y por aplicar. Los procesos no son tan distintos a los de la entrega inicial. Es una necesidad creciente y una tremenda oportunidad. Siempre decimos: “las oportunidades bailan con los que están en la pista”. El que esté preparado para dar esa solución va a ser el primero en ser elegido.

Siempre decimos que la logística es tan sencilla como andar en bicicleta. La diferencia es que la bicicleta está prendida fuego, nosotros estamos prendidos fuego y nuestros clientes también.

Nuestra actividad es estresante, y muchas veces ingrata. Si las cosas salen bien, nadie llama. Si algo sale mal, te llaman para reclamar. Por eso, la motivación interna tiene que ser muy fuerte. Nos levantamos todos los días a resolver problemas, con vocación, porque acercar bienes y servicios mejora la vida de quienes nos eligen.