
La logística en Colombia atraviesa un momento crítico donde confluyen desafíos internos y externos que afectan directamente a los exportadores e importadores. Desde la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia (Analdex) hemos advertido reiteradamente que mejorar la eficiencia logística es esencial para fortalecer el comercio exterior, reducir costos operativos y mantener la competitividad para aprovechar las oportunidades en los mercados internacionales. Sin embargo, lo logístico no siempre es lo más lógico.
Por ejemplo, los costos logísticos elevados son una carga para exportadores e importadores. Según la Encuesta Nacional Logística del Departamento Nacional de Planeación (DNP) de Colombia, el país mantiene costos logísticos que oscilan alrededor del 17,9% del valor de los productos, notablemente superiores al promedio de la OCDE (8%). Este sobrecosto limita significativamente la rentabilidad y competitividad de nuestros empresarios en el mercado global.
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En los últimos años, el sector ha enfrentado un incremento sostenido en los costos del combustible, que ha impactado el transporte de carga. A esto se suman las tarifas de peajes, que representan hasta el 30% del costo total del transporte en ciertos corredores logísticos.
Esta afectación se agrava con medidas regulatorias como el aumento de horas logísticas exigidas por el Ministerio de Transporte en el Sistema de Información de Costos Eficientes para el Transporte Automotor de Carga (SICE-TAC), una tabla del Ministerio de Transporte colombiana que regula los precios mínimos de los fletes terrestres internos en Colombia.
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Desde Analdex hemos manifestado que el SICE-TAC, inicialmente concebido como referencia de costos, se ha convertido en una tabla rígida de fletes, limitando significativamente la flexibilidad y la competitividad del sector.
La situación empeora al considerar los bloqueos y cierres viales. En 2024, se registraron 800 bloqueos en vías nacionales, generando importantes pérdidas operativas y afectando gravemente la distribución y entrega de mercancías, según Colfecar (Federación Colombiana de Transportadores de Carga y su Logística). En este sentido, hay una gran incertidumbre para los empresarios y se requiere voluntad política para llegar a los consensos.
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Si dentro de Colombia llueve, afuera no escampa. Las coyunturas logísticas desde la pandemia y, hoy, con la guerra comercial entre China y Estados Unidos, añaden presión adicional sobre las cadenas logísticas colombianas. La congestión portuaria, cambios de itinerarios frecuentes en motonaves, retrasos en los itinerarios marítimos y escasez crítica de contenedores, encarece y dificulta la planificación efectiva para las empresas colombianas.
Por otra parte, la falta de regulación efectiva de los niveles de servicio de los patios de contenedores en el país permite incrementos arbitrarios en tarifas e ineficiencias en la operación, profundizando los costos logísticos y reduciendo aún más la competitividad en el comercio exterior.
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Frente a la compleja situación actual, es fundamental identificar y aprovechar las oportunidades que permitan transformar la logística en un motor de crecimiento, ya que hoy Colombia cuenta con un buen posicionamiento.
Hoy nos enorgullece el Grupo Puerto de Cartagena que, en los rankings, aparece como el puerto de contenedores más eficiente de la región y el tercero en el mundo, según el CPPI del Banco Mundial. Además, el aeropuerto El Dorado de Bogotá tiene el mayor volumen de carga en Latinoamérica y es el primero en número de pasajeros.
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Desde Analdex, vemos que hay que atacar, abordar y trabajar en tres puntos esenciales.
Primero, la modernización de infraestructura: es crucial continuar invirtiendo en la mejora de la infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria, así como en la implementación de tecnologías que optimicen los procesos logísticos y reduzcan los costos operativos.
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Un ejemplo, la entrada en operación del Puerto de Antioquia, prevista para los próximos meses, representa una oportunidad contundente para transformar positivamente el panorama logístico colombiano, ampliando la capacidad exportadora e importadora y dinamizando la economía nacional, con una capacidad de manejar, en promedio, 650.000 contenedores al año. El año anterior, Colombia movilizó tres millones de contenedores, de acuerdo con el último informe de tráfico portuario publicado por la Superintendencia de Transporte.
Segundo, el desarrollo del transporte multimodal: la adjudicación de la Asociación Público-Privada (APP) para la rehabilitación del corredor férreo La Dorada-Chiriguaná, proyectada para abril de este año, con una inversión aproximada de 780 millones de dólares y una concesión de 10 años, busca mejorar y consolidar la prestación del servicio de transporte de carga, potenciando el uso del modo ferroviario y su integración con otros medios de transporte. Esta apuesta de largo plazo generará confianza para promover las inversiones en la infraestructura logística complementaria para habilitar el modo.
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Tercero, unas políticas públicas efectivas: la implementación de políticas públicas claras y coordinadas para afrontar situaciones críticas como bloqueos viales es una necesidad urgente. Además, el sector privado debe trabajar conjuntamente con el Gobierno para asegurar regulaciones efectivas en la gestión y costos de patios de contenedores.
Todo esto nos debería llevar hacia una logística eficiente, competitiva y confiable. Colombia tiene la capacidad de superar los desafíos logísticos actuales mediante acciones estratégicas coordinadas entre el sector público y privado. Desde Analdex, consideramos urgente avanzar hacia una infraestructura logística moderna, competitiva y adaptada a las necesidades del comercio exterior.
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Solo un esfuerzo conjunto nos permitirá convertir estos retos en una oportunidad para posicionar a Colombia como un actor logístico clave en la región, beneficiando así directamente a nuestros exportadores e importadores.
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