El orden exacto de los 7 niveles de la ofrenda: el error común en el nivel 3 que bloquea el camino de las almas en el altar

Los escalones en las tradicionales ofrendas de Día de Muertos representan planos espirituales o el camino de las almas hacia el descanso

Altar de varios niveles con flores amarillas, retratos enmarcados, pan dulce, calaveras decoradas, velas encendidas, vasijas y papel picado.
Un altar tradicional de Día de Muertos reúne flores de cempasúchil, pan de muerto, veladoras, incienso y retratos familiares en una estructura de varios niveles. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las ofrendas de Día de Muertos cambian según la región y las costumbres de cada familia.

Y aunque en general todas llevan los mismos elementos tradicionales que todos conocemos (pan de muerto, flor de cempaxúchitl, veladoras y fotos del difunto), muchos desconocen que existen varios niveles y sus significados.

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Las ofrendas más comunes son la elemental o de dos niveles, la de tres niveles y la de siete niveles donde los escalones representan planos espirituales o el camino de las almas hacia el descanso.

Varias ofrendas de papel picado, cempasúchil y retratos en una plaza de piedra rodeada de personas, edificios antiguos y un arco.
Varias personas observan las ofrendas del Día de Muertos compuestas por fotografías, flores de cempasúchil y papel picado en una plaza pública. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ofrenda elemental o de dos niveles

Es la forma más sencilla y común.

  • Nivel superior: representa el cielo, el espacio de lo divino y de las almas.
  • Nivel inferior: representa la tierra, donde se colocan los alimentos, bebidas, fotografías y objetos que disfrutaba la persona difunta.

Suele incluir veladoras, flores de cempasúchil, agua, sal, pan de muerto, papel picado y la comida favorita de la persona a quien se dedica. La separación entre ambos niveles expresa la relación entre quienes murieron y sus familiares vivos.

Altar con flores de cempasúchil, velas encendidas, pan y una calavera junto a figuras esqueléticas rodeadas de humo en la oscuridad.
Un altar tradicional de Día de Muertos con velas, flores y ofrendas recibe a figuras espectrales asociadas a la creencia sobre la llegada anticipada de las ánimas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ofrenda de tres niveles

Representa una visión del universo dividida en tres espacios:

  • Nivel superior: el cielo, relacionado con lo sagrado y las deidades.
  • Nivel intermedio: la tierra, donde habitan las personas y se disponen las ofrendas para recibir a las ánimas.
  • Nivel inferior: el inframundo, entendido como el lugar al que llegan los muertos o desde donde emprenden su camino.

En algunas familias, los tres niveles también se asocian con la Santísima Trinidad por influencia católica: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Es una muestra del sincretismo entre tradiciones indígenas y creencias cristianas.

Altar con niveles, flores de cempasúchil, velas, calavera central, marcos y cuatro figuras esqueléticas vaporosas de aspecto humano alrededor.
Una ofrenda tradicional con flores de cempasúchil, velas y calaveras ilustra la creencia popular sobre el arribo de las ánimas durante el Día de Muertos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ofrenda de siete niveles

Es la más elaborada y representa los siete lugares o etapas que el alma debe atravesar para alcanzar el descanso espiritual. No existe una distribución única para cada escalón: cambia entre comunidades y familias.

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Una organización extendida, de arriba hacia abajo, es la siguiente:

  1. Primer nivel: imagen de un santo o una figura religiosa de devoción familiar.
  2. Segundo nivel: veladoras dedicadas a las ánimas del purgatorio.
  3. Tercer nivel: sal, como símbolo de purificación.
  4. Cuarto nivel: pan de muerto, asociado con la ofrenda y el alimento espiritual.
  5. Quinto nivel: frutas, comida y platillos preferidos de la persona difunta.
  6. Sexto nivel: fotografías de las personas a quienes se dedica la ofrenda.
  7. Séptimo nivel: se coloca al ras de la tierra; suele llevar una cruz hecha con flores, semillas o frutas.

El séptimo escalón conecta la ofrenda con el mundo terrenal, mientras los niveles superiores trazan el recorrido del alma hacia el descanso.

Conviene recordar que estos significados no son rígidos. La ofrenda es una tradición viva: cada estado, pueblo y familia incorpora símbolos propios, alimentos locales y recuerdos de sus difuntos.

También es interesante señalar que en algunas culturas y estados no colocar el elemento de la sal en el tercer nivel puede afectar el camino del difunto y dificultar el camino del alma para llegar al altar.

Altar escalonado con retratos, calaveras decoradas, flores de cempasúchil, pan de muerto, velas y figuras esqueléticas entre humo.
Un altar del Día de Muertos con retratos, flores de cempasúchil y ofrendas ilustra la tradición mexicana de esperar la visita de los difuntos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuál es el origen del tradicional altar de Día de Muertos que se colocan en México en noviembre

El altar de Día de Muertos tiene un origen sincrético: une las prácticas funerarias de los pueblos originarios de México con las celebraciones católicas que llegaron durante la colonización española.

Antes de la llegada de los españoles, pueblos como los mexicas, mixtecas, zapotecas, totonacas y tlaxcaltecas realizaban ceremonias para honrar a sus muertos. La muerte no se entendía como un final absoluto. Se creía que las personas emprendían un viaje a distintos destinos espirituales, según la forma en que habían muerto.

En el caso mexica, muchas almas recorrían un camino hacia el Mictlán, el lugar de los muertos. Por ello, los familiares depositaban alimentos, objetos y otros elementos que podían acompañar simbólicamente a la persona fallecida. Esa práctica es uno de los antecedentes de las ofrendas actuales.

Tras la conquista, los evangelizadores católicos relacionaron esas conmemoraciones indígenas con el Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, y el Día de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre. Las ceremonias indígenas, que coincidían con el final del ciclo agrícola del maíz, se trasladaron al calendario cristiano.

De esa unión surge el altar contemporáneo. Conserva elementos de raíz indígena, como el cempasúchil, el copal, los alimentos, las bebidas y la idea de que las ánimas regresan de forma temporal a convivir con sus familias. Al mismo tiempo incorpora cruces, imágenes religiosas, veladoras y rezos católicos.

Ofrenda de Día de Muertos tradicional
Las ofrendas de Día de Muertos se preparan desde el 27 de octubre en muchas familias mexicanas, aunque las jornadas centrales son el 1 y el 2 de noviembre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La ofrenda no es igual en todo México. En Michoacán, Oaxaca, la Huasteca, la península de Yucatán y otros territorios existen formas propias de recibir y recordar a los muertos.

Por eso, más que un modelo único, el altar representa una tradición viva que cambia según la comunidad y la familia.

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