CDMX enfrenta un calentamiento acelerado: temperatura aumenta 0.34 °C por década

El incremento térmico no se limita a una mayor sensación de calor, también puede alterar procesos ambientales, como los patrones de lluvia, la evapotranspiración

Durante el mes de enero, la sequía avanzó en gran parte del país
Calor en la CDMX Foto: Cuartoscuro
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La Ciudad de México enfrenta un calentamiento progresivo que combina los efectos del cambio climático con el crecimiento urbano. Desde 1990, la temperatura de la capital del país ha aumentado alrededor de 0.34 grados Celsius por década, una tendencia que puede repercutir en el ambiente, la calidad del aire y las condiciones de vida de la población.

De acuerdo con Erik Velasco Saldaña, investigador del Molina Center for Energy and the Environment, durante el ciclo de conferencias “Resiliencia y mitigación del cambio climático en ciudades”, organizado por el Programa Universitario de Estudios de la Ciudad (PUEC) de la UNAM, si esta tendencia continúa y se suma a los escenarios más desfavorables el incremento podría superar los seis grados hacia finales de siglo.

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¿Cuánto ha aumentado la temperatura en la CDMX?

El especialista explicó que el aumento registrado equivale a entre 3.4 y 3.5 grados por siglo. Sin embargo, señaló que la CDMX todavía conserva condiciones térmicas relativamente favorables frente a otras ciudades que padecen episodios extremos de calor.

La Ciudad de México mantiene una diferencia importante entre las temperaturas diurnas y nocturnas, donde los registros suelen ubicarse en promedio entre los 9 o 10 grados y los 25 o 26 grados Celsius, lo que permite tener condiciones más agradables.

A pesar de esto, aún existe margen para actuar antes de que la capital alcance circunstancias similares a las de grandes urbes como Nueva Delhi, India, o Tokio, Japón, donde se presentan periodos de altas temperaturas.

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Infografía con datos sobre temperatura, una ilustración de la Ciudad de México e íconos sobre la urbanización y el clima local.
Una infografía detalla el aumento de temperatura de hasta 3,5 grados por siglo en la Ciudad de México y los efectos de la urbanización en el clima local. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El crecimiento urbano también eleva el calor

El incremento térmico no se limita a una mayor sensación de calor, también puede alterar procesos ambientales, como los patrones de lluvia, la evapotranspiración y la formación de islas de calor, además de favorecer aguaceros e inundaciones.

La urbanización tiene un papel relevante debido a la sustitución de áreas naturales por pavimento, concreto y construcciones capaces de absorber y conservar energía térmica, esta transformación genera zonas con temperaturas superiores a las de espacios menos urbanizados.

La calidad del aire también puede resentir este fenómeno, debido a que una atmósfera más cálida favorece una química atmosférica más activa y puede modificar la presencia de gases y compuestos procedentes de fuentes naturales y urbanas.

Además, durante los periodos cálidos aumenta el uso de aire acondicionado, lo que puede elevar las emisiones de dióxido de carbono dependiendo de la fuente empleada para generar electricidad. Asimismo, pueden incrementarse las emisiones de metano provenientes de rellenos sanitarios y aguas residuales.

Acciones para prevenir el calentamiento en la capital

Durante el encuentro, Elvira Jiménez Navarro, coordinadora de campañas de Greenpeace España, destacó la necesidad de construir ciudades más habitables, justas y resilientes, incorporando la biodiversidad como parte de las soluciones.

Entre las alternativas planteadas se encuentran los refugios climáticos, espacios públicos o privados destinados especialmente a personas vulnerables durante episodios de calor. Estos sitios deben ofrecer condiciones térmicas adecuadas y lugares para descansar.

Se propuso ampliar las áreas verdes, plantar árboles y recuperar ecosistemas urbanos para reducir el predominio de superficies que acumulan calor. Estas acciones pueden aportar sombra, favorecer la biodiversidad, mejorar la infiltración del agua y contribuir a que los espacios públicos sean más habitables.

Aunque la capital aún está lejos de algunas ciudades que enfrentan temperaturas extremas, el aumento registrado muestra que el calentamiento urbano ya está presente y plantea la necesidad de adaptar la ciudad ante un clima cada vez más cálido.

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