La silla que revelaba el poder en la Nueva España: de las fraileras al estilo Chippendale para mostrar autoridad

El Museo Nacional del Virreinato presenta una exposición dedicada al mobiliario como marca de poder, distinción y pertenencia religiosa

Una escultura de la Virgen con el Niño, un sillón de madera y un cuadro al óleo de un religioso en un museo
A partir de su propio mobiliario de asiento, el Museo Nacional del Virreinato invita a conocer la exposición La silla en la Nueva España. Foto MNV.
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En la Nueva España, la silla podía hacer visible la autoridad de quien la ocupaba. El Museo Nacional del Virreinato (MNV), en Tepotzotlán, Estado de México, abrió la exposición temporal ¿Cómo y dónde te sientas? La silla en la Nueva España, que muestra cómo los asientos expresaban posición social, prestigio, gusto y funciones de autoridades civiles y eclesiásticas.

La muestra reúne ocho muebles de asiento, tres pinturas, dos esculturas y una batea. Puede visitarse de martes a domingo, de 9:00 a 17:45 horas, en la planta baja del museo, instalado en el antiguo Colegio Noviciado Jesuita.

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La exposición explica qué papel tenían las sillas en la sociedad novohispana, quiénes las usaban y por qué podían comunicar jerarquía.

A través de piezas conservadas por el MNV, el recorrido muestra que sentarse en un lugar específico no respondía solo a una necesidad práctica: también definía distinciones sociales, religiosas y ceremoniales.

“Esta exposición aborda cómo los objetos de la vida cotidiana en el virreinato manifestaban, tal como ahora, cuál era la posición social o la ocupación de sus usuarios”, señaló la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza.

El Museo Nacional del Virreinato conserva 115 muebles de asiento

El acervo de mobiliario del Museo Nacional del Virreinato está integrado por 115 piezas: 94 sillas y 21 bancos. Parte de esos objetos pertenecía al inmueble antes de que fuera inaugurado como museo en 1964.

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La colección aumentó con ejemplares que procedían de los museos Nacional de Historia, de Arte Religioso de la Catedral Metropolitana y de la Charrería. También recibió piezas de la Casa Chata.

Dos estatuas de madera policromada y dorada sentadas en un banco decorado dentro de una vitrina de vidrio
La silla en la Nueva España puede admirarse de martes a domingo, entre las 9 y 17 horas. Foto MNV

La curaduría de la exposición quedó a cargo de la historiadora del MNV Itzamara Vargas Machiavelo. Su trabajo partió de una investigación realizada hace un par de años sobre los materiales, las características y la historia de este conjunto.

Ese estudio se articuló con labores de catalogación y conservación efectuadas por la restauradora Xochipilli Rosell Pedraza. El análisis permitió revisar los muebles como objetos históricos y como testimonios de los usos sociales que tuvieron.

Vargas Machiavelo explicó que “el estudio de la colección permitió acercarnos a la historia de cada mueble, a través de sus materiales”. La historiadora indicó que las marcas de manufactura y las huellas de herramientas permiten conocer aspectos de su elaboración.

La curadora agregó que otras intervenciones dejan ver procesos de restauración y conservación. A partir de esa información, el guion propone una lectura sobre los sentidos que tuvo el mobiliario de asiento en distintos ámbitos de la vida virreinal.

Itzamara Vargas Machiavelo vincula los sitiales con la autoridad

En el orden novohispano, ocupar determinados asientos podía establecer una diferencia entre quienes participaban de una ceremonia. Los sitiales y los asientos de honor que integran la exposición funcionaban como señales de autoridad y distinción.

Silla de madera tallada con adornos detallados en los brazos y el respaldo, el cual presenta un relieve de un escudo con una torre
Exhibe las tres tipologías que llegaron al virreinato, como las sillas de tijera, de cadera y frailera. Foto MNV

“La muestra aborda los diversos significados del mobiliario de asiento en la vida cotidiana y en los espacios donde se utilizó”, explicó Vargas Machiavelo.

La especialista sostuvo que el poder debía hacerse visible en actos públicos y no solo en las normas que regulaban la vida del virreinato.

“El poder no solo se ejercía con leyes, cédulas reales y ordenanzas”, afirmó la historiadora. También se mostraba “en las ceremonias, la vestimenta y los objetos utilizados en ellas”.

Esa función simbólica permite entender por qué una silla podía comunicar más que comodidad. El tipo de mueble, su ubicación y el usuario que lo ocupaba intervenían en la representación de la jerarquía.

Curiel de Icaza destacó que el proyecto también revalora los fondos de distintos museos. La funcionaria incluyó en esa mirada a quienes utilizaban esos objetos, desde autoridades gubernamentales hasta integrantes de la Iglesia.

Las sillas de caderas, de tijeras y fraileras cambiaron las formas de sentarse

Durante los primeros años de la conquista, los muebles de asiento debían responder a necesidades de funcionalidad, resistencia y fácil traslado. Más tarde se incorporaron nuevas tipologías que modificaron las formas de sentarse y los lugares donde se instalaban.

Entre ellas figuraron las sillas de caderas, de tijeras y fraileras. Estas piezas ingresaron en prácticas diversas de la sociedad novohispana y ampliaron el repertorio de muebles disponibles en ámbitos domésticos, religiosos y ceremoniales.

La exhibición presenta una silla de caderas y una frailera. Esta última se vinculó con los espacios conventuales, donde su estructura sencilla y la sobriedad de sus materiales se ajustaban a las necesidades de las órdenes religiosas.

La presencia de la frailera muestra que la austeridad también podía formar parte de un lenguaje institucional. La forma del asiento y sus materiales respondían al contexto en el que se utilizaba.

El recorrido incorpora, además, la talla de la Virgen de la Silla, fechada en el siglo XVI. El resto de los bienes expuestos pertenece en su mayoría al siglo XVIII.

Un retrato al óleo de un clérigo y dos sillas antiguas de madera con cuero expuestas sobre tarimas junto a carteles informativos
El recinto con sede en el Excolegio Jesuita de Tepotzotlán, exhibe 8 ejemplares de su mobiliario de asiento, 3 pinturas y un par de esculturas. Foto MNV

La banca de la Casa de Loreto forma parte del Templo de San Francisco Javier

Los muebles instalados en los espacios sagrados combinaban funciones prácticas y simbólicas. La exposición incluye una banca de madera taraceada procedente de la Casa de Loreto, situada en el contiguo Templo de San Francisco Javier.

La pieza posee talla barroca y motivos vegetales. Entre ellos aparecen hojas de acanto, flores y frutos vinculados con la iconografía de la Virgen.

La banca se integra así al programa iconográfico del recinto religioso. Su presencia no se limitaba a ofrecer un lugar para sentarse, sino que acompañaba la arquitectura y las imágenes del templo.

Vargas Machiavelo recordó que la Casa de Loreto de Tepotzotlán reproduce el santuario italiano que, según la tradición, resguarda la casa de Nazaret donde nació la Virgen María. El mobiliario formaba parte de un conjunto destinado a recrear ese ambiente.

La historiadora señaló que arquitectura, imágenes y muebles contribuían a esa representación. La banca permite observar cómo los objetos de uso cotidiano participaban de un discurso religioso más amplio.

Un gran banco de madera tallada sobre azulejos, dos sillas antiguas al fondo y un cuadro en una sala con paredes verdes y techo abovedado
La banca de madera taraceada de la Casa de Loreto destaca por su talla barroca, con ornamentaciones de motivos vegetales. Foto MNV.

Los modelos Reina Ana y Chippendale llegaron al mobiliario del siglo XVIII

El mobiliario novohispano del siglo XVIII recibió influencias de modelos ingleses como Reina Ana y Chippendale. Estas referencias eran apreciadas como expresiones de refinamiento y buen gusto.

Sus características no llegaron como una reproducción idéntica de los modelos originales. La producción local las adaptó y, en algunas piezas, combinó rasgos de ambas corrientes.

La presencia de esas influencias permite seguir los cambios en los criterios estéticos de la época. También muestra que el mobiliario podía asociarse con el prestigio de quienes lo encargaban o utilizaban.

La exposición del MNV reúne esos sentidos en torno a un objeto habitual. Entre sitiales, sillas de caderas, fraileras y modelos influidos por Chippendale, el recorrido propone mirar cada asiento como una señal de autoridad, pertenencia y gusto dentro de la sociedad novohispana.

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