Estas son las razas de perros que viven menos años

Un análisis de registros veterinarios del Reino Unido confirmó que el tamaño corporal influye en este indicador

Diez perros de diferentes razas, incluyendo golden retriever, labrador, pug, schnauzer, boxer, pastor alemán y shih tzu, en una sala con sofás y alfombra.
Diez perros de diferentes razas, como golden retriever y labrador, comparten una sala de estar moderna y luminosa. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las razas de perros de talla gigante suelen tener una esperanza de vida menor que las de talla pequeña.

Razas como el gran danés, el lobero irlandés, el dogo de Burdeos entre otros enfrentan una mayor predisposición a diversos padecimientos y otros factores que pueden acortar su vida.

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Un análisis de registros veterinarios del Reino Unido identificó diferencias relevantes de longevidad entre razas y confirmó que el tamaño corporal influye en este indicador.

Diez perros de razas grandes están alineados en hilera sobre un camino de tierra rodeado de vegetación y árboles.
Diez razas de perros de talla grande y gigante posan en un entorno natural en representación de los grupos caninos con menor esperanza de vida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las razas de perros con la menor esperanza de vida

Como mencionamos antes, las razas que suelen vivir menos años son, en general, las de talla gigante; sin embargo, la expectativa puede variar mucho según genética, peso, crianza, atención veterinaria y ambiente.

Sin embargo, de acuerdo con el estudio de longevidad canina Tablas de esperanza de vida anual y mortalidad de perros de compañía en el Reino Unido, uno de los más grandes que se han realizado hasta el momento, las razas que suelen vivir menos son las siguientes:

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  • Pastor caucásico: alrededor de 5.4 años.
  • Dogo de Burdeos: alrededor de 6 a 8 años; una encuesta previa registró una mediana de 3.8 años, aunque con muestras y métodos distintos.
  • Gran danés: cerca de 7 a 8 años.
  • Lobero irlandés: usualmente entre 6 y 8 años.
  • Boyero de Berna: cerca de 7 a 8 años.
  • Doberman: alrededor de 7.7 años en un estudio de perros registrados.
  • Presa canario: alrededor de 7.7 años.
  • Cane corso: cerca de 8.1 años.
  • Rottweiler y bóxer: con frecuencia se ubican por debajo del promedio general de los perros de raza.

El estudio señala que los perros grandes tienen mayor probabilidad de morir antes que los pequeños.

También encuentra menor esperanza de vida en algunas razas de hocico chato; por ejemplo, el bulldog francés registró 4.53 años de esperanza de vida al nacer en una base de datos veterinaria británica.

Ese dato no significa que todos mueran a esa edad: es una estimación poblacional y puede cambiar entre países y líneas de crianza.

Algunas razas braquicéfalas —de hocico corto— también pueden tener una vida menor o más problemas de salud. El bulldog inglés y el bulldog francés destacan por trastornos respiratorios, de piel, columna y ojos.

Infografía con ilustraciones de perros de distintas razas, estimaciones de esperanza de vida en años y el logotipo de Infobae en la base.
Una infografía de Infobae detalla la esperanza de vida estimada de varias razas de perros, lideradas por el pastor caucásico con aproximadamente 5,4 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunas razones que afectan la esperanza de vida de estas razas

-Tamaño corporal. En perros, crecer demasiado rápido y alcanzar tallas gigantes se asocia con envejecimiento más acelerado. El cuerpo soporta una mayor carga sobre huesos, articulaciones, corazón y otros órganos.

-Cáncer. El boyero de Berna, el rottweiler, el bóxer y el lobero irlandés presentan predisposición a distintos tipos de cáncer. En el caso del boyero de Berna, el histiocitoma maligno o sarcoma histiocítico es una preocupación conocida.

-Enfermedades cardiacas. Razas como el gran danés, dóberman, bóxer y algunas de talla gigante tienen mayor riesgo de cardiomiopatía dilatada y otras alteraciones del corazón.

-Torsión gástrica o dilatación-vólvulo gástrico. Perros grandes, de pecho profundo, como gran danés, lobero irlandés, San Bernardo y setter irlandés, tienen mayor riesgo de esta emergencia. El estómago se llena de gas y puede girar; requiere atención veterinaria inmediata.

-Problemas ortopédicos. Displasia de cadera o codo, ruptura de ligamento cruzado, artritis y dolor crónico afectan con mayor frecuencia a razas pesadas. El sobrepeso agrava el desgaste.

-Selección genética. La crianza con grupos genéticos reducidos puede concentrar enfermedades hereditarias. En razas de hocico chato, la selección de caras extremadamente cortas compromete la respiración y la tolerancia al calor y al ejercicio.

Un Gran Danés gris azulado de pie frente a una puerta de madera clara en una casa de ladrillo, con macetas y césped en primer plano.
Un majestuoso Gran Danés de pelaje gris azulado se erige vigilante frente a la puerta de entrada de un hogar, demostrando su instinto protector y lealtad hacia su familia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo ayudar a alargar su esperanza de vida

Como se sabe, la longevidad no depende solo de la raza y si bien no hay una fórmula que garantice años adicionales, las siguientes medidas reducen riesgos evitables:

  • Mantenerlo delgado. El peso ideal es una de las intervenciones más útiles. Deben palparse las costillas con facilidad, apreciarse una cintura vista desde arriba y un abdomen recogido de perfil. La obesidad aumenta el riesgo articular, cardiaco y metabólico.
  • Dar alimento completo y ajustar las porciones. La dieta debe corresponder a su edad, tamaño y nivel de actividad. En cachorros de razas gigantes, conviene usar alimento formulado para crecimiento de talla grande, sin suplementos de calcio salvo indicación veterinaria.
  • Hacer ejercicio regular, pero adecuado. Caminatas, juegos de olfato y actividad de bajo impacto ayudan a conservar músculo y movilidad. En cachorros gigantes se debe evitar el ejercicio repetitivo de alto impacto y los saltos excesivos mientras se desarrollan.
  • Llevarlo a revisiones preventivas. Una consulta anual es el mínimo; desde los 6 o 7 años, o antes en razas gigantes, puede convenir una revisión cada seis meses. El veterinario puede detectar soplos, arritmias, dolor articular, masas, pérdida de peso o cambios en análisis de sangre.
  • Evaluar corazón y articulaciones según la raza. En dóberman, bóxer, gran danés y razas predispuestas, pregunte por estudios cardiacos preventivos. En ejemplares destinados a reproducción, las pruebas genéticas y ortopédicas son especialmente relevantes.
  • Prevenir la torsión gástrica. Divida la ración diaria en dos o más comidas, evite actividad intensa antes y después de comer y consulte si una gastropexia preventiva es apropiada, sobre todo en gran danés y otros perros de pecho profundo.
  • Cuidar dientes, vacunas y parásitos. Enfermedad periodontal, garrapatas, dirofilariosis y padecimientos prevenibles también pueden afectar la salud general y la longevidad.
  • Evitar calor y esfuerzo en braquicéfalos. Bulldogs, pugs y otros perros de hocico corto no deben ejercitarse con altas temperaturas. Jadeo intenso, lengua morada, debilidad o desmayo son señales de urgencia.
Una veterinaria con uniforme azul examina la pata de un perro sobre una mesa metálica mientras una mujer sostiene al animal.
Una veterinaria examina la pata de un perro con una linterna durante una revisión médica en presencia de su dueña. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En un perro adulto, una caída repentina de energía, pérdida de peso, tos, desmayos, abdomen distendido, dificultad para respirar o incapacidad para levantarse ameritan valoración veterinaria sin esperar a la siguiente consulta.

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