La psicología coincide en pegar imanes en el refrigerador ayuda a las personas a construir identidad

Un imán de Roma, Nueva York, Sídney o París no se limita a señalar un destino visitado, también remite a la personalidad y gustos de quien habita ese hogar

Imanes de monumentos de diversas ciudades y fotografías instantáneas están adheridos a la puerta de un refrigerador de acero.
Un refrigerador metálico exhibe una colección de imanes con monumentos internacionales y fotografías instantáneas de viajes. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los imanes de viajes colocados en el refrigerador pueden funcionar como activadores de la memoria y piezas de la identidad personal, pues permiten recuperar experiencias específicas y mostrar qué lugares forman parte de la historia de una persona, según AS.

La explicación se sustenta en una investigación de la University of Liverpool Management School, publicada en 2024 en la revista científica Annals of Tourism Research donde se plantea que estos objetos turísticos no sólo se conservan por nostalgia: también ayudan a mantener presentes lugares, personas y momentos asociados con unas vacaciones.

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Un imán puede concentrar más significado que cientos de imágenes almacenadas en un teléfono celular porque implica una elección deliberada. Para algunos participantes de la investigación, ese objeto representa un recuerdo particular que decidieron llevar a su casa y colocar a la vista todos los días.

Puerta de refrigerador blanco con imanes de monumentos turísticos, fotografías instantáneas, placas en miniatura y notas en papel.
Diversos imanes de monumentos turísticos, fotografías instantáneas de momentos personales y pequeñas notas decoran la puerta de un refrigerador doméstico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los imanes activan recuerdos al formar parte de la rutina

Cada vez que alguien abre el refrigerador o pasa frente a él, puede volver a vincularse durante unos segundos con una experiencia previa. La investigación, citada por el medio francés Linternaute, señala que los imanes participan de forma activa en la estimulación de la memoria después de un viaje.

El investigador John Byrom, uno de los autores mencionados en el estudio, explicó que estos recuerdos pueden recuperar vivencias vacacionales con mayor fuerza que otros souvenirs. “Lejos de ser simples objetos sin valor, nuestro estudio descubrió que los imanes de nevera pueden devolver a la vida una experiencia vacacional pasada con más fuerza que muchos otros recuerdos turísticos”.

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Byrom añadió que las personas participantes lograban evocar detalles concretos cuando hablaban de los objetos que conservaban. “Los participantes eran capaces de generar fácilmente recuerdos muy específicos sobre personas, lugares y acontecimientos cuando hablaban de sus imanes”.

El lugar donde se colocan también influye en esa función. La cocina suele ser un espacio cotidiano de convivencia dentro de una casa y el refrigerador puede reunir calendarios familiares, listas, dibujos infantiles, pegatinas y recuerdos de distintas etapas.

Puerta de refrigerador de acero inoxidable cubierta con imanes decorativos de monumentos y paisajes del mundo.
Varios imanes con representaciones de monumentos y paisajes de diversos países cubren la puerta metálica de un refrigerador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El refrigerador muestra qué experiencias forman parte de una vida

Los especialistas citados por la publicación consideran que los imanes también integran una forma de “presentación de uno mismo”. Es decir, permiten comunicar qué viajes, ciudades o experiencias una persona considera parte de su trayectoria.

Un imán de Roma, Nueva York, Sídney o París no se limita a señalar un destino visitado. También remite a la manera en que quien habita una casa decide recordar e incorporar esa experiencia a su historia personal.

Esa selección puede incluir recuerdos que no provienen de un viaje turístico: objetos de la primera excursión de un hijo, una celebración navideña, un embarazo o una etapa de la infancia. La acumulación de esos elementos convierte al refrigerador en un registro visual de momentos familiares y personales.

Un refrigerador de acero inoxidable con numerosos imanes decorativos y una foto de familia. Se ven ollas, sartenes, plantas, un fregadero y un escurridor de platos.
La puerta de un refrigerador de acero inoxidable exhibe una variada colección de imanes decorativos, que incluye destinos de viaje y una foto familiar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por esa razón, retirar uno de esos objetos puede resultar difícil. Cada imán conserva una referencia concreta a personas, lugares o acontecimientos que sus dueños eligieron mantener presentes en su vida cotidiana.

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