Usar el celular durante la hora de comida podría alterar la alimentación de los niños, advierten especialistas

Cuando la pantalla acompaña cada comida, los menores pueden perder interés por probar nuevos alimentos o conversar con su familia

Dos niños y sus padres comen en la mesa de un restaurante frente a un teléfono celular apoyado que reproduce un juego digital.
Dos niños miran la pantalla de un teléfono móvil sobre la mesa mientras comen junto a sus padres (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El celular, la tableta o la televisión se han vuelto acompañantes frecuentes durante la hora de comida de niñas y niños. Aunque pueden parecer una solución rápida para mantenerlos sentados o lograr que terminen sus alimentos, el uso habitual de pantallas puede distraerlos de las señales de hambre y saciedad, además de modificar su relación con otros productos y también con la convivencia familiar.

Usar un dispositivo móvil durante una comida no provoca por sí solo un problema de salud ni define el peso de un menor. La alimentación, el sueño, la actividad física, el acceso a alimentos, la relación familiar y el entorno también influyen. La advertencia está en que el hábito frecuente puede afectar la relación con la comida y desplazar la convivencia en la mesa.

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En niños menores de edad, el celular plantea una diferencia frente a la TV: es un dispositivo personal y con contenido casi inagotable. Los videos de corta duración, videojuegos, la presencia de las redes sociales y reproducción automática, podrían hacer más difícil su detención de usar el aparato cuando es la hora de comida.

El problema no se limita a los minutos diarios frente a la pantalla, sino al momento en que aparece el teléfono celular y a la función que cumple dentro de la rutina familiar. Es por eso que la Academia Americana de Pediatría recomienda crear zonas libres de dispositivos, entre ellas la mesa durante la comida.

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Al tomar esta decisión, podría fortalecer la interacción entre las personas, favorecer el aprendizaje y mejorar el sueño. También plantea que los lineamientos se deben aplicar a todos los integrantes de la familia, no únicamente a las y los menores para que se vea involucrado el compromiso de cada uno.

De acuerdo a una revisión sistemática sobre factores modificables en la crianza, identifica que el uso de pantallas por parte de adultos, la presencia de dispositivos a la hora de comer y emplearlos como recurso para calmar o entretener a los niños, se asocian con mayor uso de pantallas en niños de hasta cinco años.

¿Qué ocurre mientras comes con el celular en la mesa?

Un niño y una niña sostienen teléfonos celulares frente a platos de comida en una mesa junto a un hombre y una mujer.
Dos niños miran pantallas de teléfonos celulares mientras cenan con sus padres. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dispositivo móvil compite con la comida por la atención de las niñas, niños y jóvenes en lugar de mantener su concentración en los sabores, olor, textura y las señales físicas: si los menores se enfocan en un video, un juego o alguna conversación, esto podría generar que consuman sus alimentos de manera automática.

También podría dificultar que el menor informe si tiene hambre, si ya está satisfecho o si un alimento le causa molestia. Para familias con bebés o niños pequeños, este punto es importante: la hora de comida permite observar reacciones a alimentos nuevos, cambios en el apetito y causar problemas para masticar o deglutir.

La distracción no siempre provoca que los niños coman más de lo debido. En algunos casos pueden comer menos, tardar demasiado o requerir que la pantalla siga encendida para aceptar los alimentos. El riesgo es que la comida quede asociada a un estímulo externo y no a la percepción de hambre, saciedad y convivencia.

En menores de cinco años, la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda limitar el tiempo sedentario frente a las pantallas. Para bebés que aún no cumplen el año y niños de una primavera, no sugieren el tiempo de pantalla. Para los que cumplen dos, tres y cuatro años de edad, plantea una hora diaria como máximo, aunque menor tiempo es mejor.

Asimismo, la OMS aclara que estas pautas abarcan el día completo: actividad física, tiempo sedentario y sueño. No son reglas únicamente diseñadas para la comida, pero sirven para explicar que la exposición de celulares se debe atender dentro de las rutinas cotidianas.

De igual manera, la Organización Mundial de la Salud propone sustituir parte del período de inactividad física con fomentar la lectura, leer cuentos, escuchar música, realizar juegos y fortalecer la convivencia.

Para los adolescentes, el camino puede ser distinto. Una alternativa es acordar que el celular se encuentre lejos de la mesa durante un periodo concreto, por ejemplo, desayuno o cena, y que la normativa aplique a todos los integrantes de la familia.

Medidas que pueden aplicar las familias sobre usar el celular en la mesa

Un hombre, una mujer y dos niños sentados a la mesa comiendo, con los niños mirando la pantalla de un teléfono móvil.
Dos niños miran fijamente la pantalla de un teléfono móvil mientras comen en la mesa junto a sus papás. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Definir una regla sencilla: durante la comida no se usan celulares, tabletas ni televisión.
  • Aplicar la norma a adultos y menores. Si madres y padres revisan mensajes en la mesa, la regla perderá su fuerza.
  • Evitar el uso del celular como condición para que los niños coman adecuadamente. La meta no debe ser que termine el plato, sino que reconozca hambre y saciedad.
  • Retirar los dispositivos antes de servir los alimentos. Dejar el celular boca abajo sobre la mesa no siempre elimina la distracción por notificaciones.
  • Mantener un ambiente tranquilo durante las comidas. Si el cambio provoca incomodidad, es recomendable realizar ajustes progresivos y seguir una rutina predecible.
  • Conversar sobre cómo transcurrió el día. No es necesario que cada comida sea extensa; es suficiente con momentos de atención compartida.
  • Consultar a pediatría o nutrición si el menor solo acepta alimentos cuando usa alguna pantalla, tiene selectividad alimentaria intensa, baja o sube de peso sin explicación, se atraganta, vomita con frecuencia o presenta angustia constante al comer.

El uso frecuente de celulares durante las comidas puede favorecer una alimentación distraída y se asocia con patrones dietéticos de menor calidad. Especialistas recomiendan establecer momentos sin dispositivos móviles y que las reglas de la casa se incorporen en la rutina de toda la familia.

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