Chihuahua, Yucatán y Aguascalientes encabezan la lista: Los estados de México con la mayor tasa de suicidios

El mapa del suicidio en México mostró tres estados con los índices más altos en 2024

Ilustración de tres personas sentadas y aconsejadas por una cuarta, sobre un mapa de México con tres estados resaltados en amarillo.
El INEGI ubicó a Chihuahua, Yucatán y Aguascalientes como las entidades con mayor tasa de suicidio en 2024. El registro muestra diferencias marcadas frente al promedio nacional. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Chihuahua, Yucatán y Aguascalientes encabezan las tasas de suicidio en México, de acuerdo con las cifras preliminares de 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El registro incluye defunciones de personas de 10 años y más y muestra que estas tres entidades superaron con amplitud el promedio nacional durante el año analizado.

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El informe se publicó hace dos años antes del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre.

La fecha busca impulsar acciones de prevención, reducir el estigma y promover la búsqueda de ayuda ante una crisis emocional o pensamientos suicidas.

Chihuahua registró la tasa estandarizada más alta en 2024

Chihuahua ocupó el primer lugar nacional con una tasa estandarizada de 16,4 suicidios por cada 100 mil habitantes. El indicador permite comparar a las entidades al tomar en cuenta las diferencias en la composición por sexo y edad de sus poblaciones.

La cifra de Chihuahua quedó por encima de la tasa nacional, situada en 6,8 por cada 100 mil habitantes. El resultado exhibe una diferencia territorial que exige respuestas locales sostenidas y coordinadas.

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El INEGI explicó que las tasas se distribuyen según el lugar de residencia habitual de las personas fallecidas. También aclaró que el cálculo considera los suicidios ocurridos y registrados durante 2024 entre la población de 10 años y más.

La posición de Chihuahua no describe por sí sola las causas de cada muerte ni permite reducir el problema a una única explicación. El suicidio es un fenómeno asociado a factores sociales, culturales, psicológicos, biológicos y ambientales que pueden actuar de forma distinta a lo largo de la vida.

Los datos estadísticos permiten identificar dónde se concentra una mayor mortalidad relativa, pero la prevención requiere análisis específicos en cada territorio. Los servicios de salud, las instituciones educativas, las familias, las comunidades y las autoridades locales forman parte de esa tarea.

Joven sentado en una cama en un cuarto oscuro, con una mano en la frente, frente a una ventana. Dos papeles arrugados están en el suelo.
Chihuahua ocupó el primer lugar nacional con una tasa estandarizada de 16,4 suicidios por cada 100 mil habitantes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Yucatán tuvo una tasa de 16,2 por cada 100 mil habitantes

Yucatán se ubicó en el segundo lugar de la medición nacional, con una tasa estandarizada de 16,2 por cada 100 mil habitantes. La diferencia con Chihuahua fue mínima, por lo que ambas entidades quedaron en el nivel más alto del país durante 2024.

El dato adquiere relevancia porque la tasa yucateca fue más del doble del promedio nacional. La comparación no refiere al número absoluto de casos, sino a la relación entre las defunciones registradas y la población de cada entidad.

La tasa estandarizada busca evitar que las diferencias demográficas alteren la comparación entre los estados. Para ello, incorpora la mortalidad por esta causa según sexo y edad, además de utilizar como referencia la estructura etaria nacional.

El informe estadístico establece que la población utilizada como denominador corresponde a la estimación elaborada a partir del Marco de Muestreo de Viviendas, con referencia al 1 de junio de 2024. El numerador reúne los suicidios ocurridos y registrados durante ese mismo año.

Aguascalientes completó el grupo de mayor incidencia relativa

Aguascalientes ocupó el tercer puesto entre las entidades con las tasas más elevadas, con 14,3 por cada 100 mil habitantes. La entidad también se ubicó muy por encima del resultado nacional de 2024.

La concentración de los tres primeros lugares en tasas superiores a 14 por cada 100 mil habitantes revela que la situación no es homogénea en el país. Las diferencias entre estados obligan a revisar las necesidades de prevención, atención y seguimiento en cada comunidad.

El registro nacional contabilizó 8.856 defunciones por suicidio durante 2024. Ese total representó una tasa de 6,8 por cada 100 mil habitantes entre la población de 10 años y más.

La comparación histórica incluida por el INEGI indica que el valor nacional de 2024 superó las tasas observadas en 2014 y 2019. La información constituye una señal para fortalecer las capacidades institucionales y las redes de cuidado, sin reducir el fenómeno a estadísticas aisladas.

La prevención requiere continuidad. Una persona en crisis puede necesitar escucha, atención médica o psicológica, acompañamiento familiar y seguimiento posterior, según las circunstancias que atraviese.

Mapa de México y gráfico de barras con cifras sobre la tasa de suicidio en Chihuahua, Yucatán y Aguascalientes.
Estados de México con mayor tasa de suicidio en 2024 según el INEGI. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El INEGI reportó una brecha marcada entre hombres y mujeres

La tasa de suicidio entre los hombres fue de 11,2 por cada 100 mil habitantes, mientras que entre las mujeres alcanzó 2,6. La diferencia por sexo forma parte de los elementos que deben considerarse al diseñar medidas de prevención y atención.

Los grupos de edad también mostraron variaciones. La tasa más alta se registró entre las personas de 30 a 44 años, con 10,7 por cada 100 mil habitantes, seguida por el grupo de 15 a 29 años, con 10,2.

Entre las mujeres, el valor más alto apareció en el grupo de 15 a 29 años, seguido por el de 30 a 44 años. Entre los hombres, el registro más elevado correspondió a las personas de 30 a 44 años.

La información muestra que la prevención debe contemplar realidades distintas según la edad y el sexo. Los adolescentes, los jóvenes y los adultos requieren estrategias adecuadas a sus entornos familiares, educativos, laborales y comunitarios.

En la población de 15 años y más, las personas que realizaban alguna actividad económica al momento de morir representaron 73,1% de los casos. El porcentaje restante correspondió a quienes no trabajaban, con diferencias entre hombres y mujeres.

La escolaridad y la situación conyugal también aparecen en el registro

El INEGI identificó que, entre la población de 15 años y más, los mayores porcentajes de suicidios correspondieron a personas con secundaria completa y bachillerato. Las cifras describen la distribución de los casos registrados, no una causa directa de las muertes.

La categoría de personas sin escolaridad presentó el porcentaje más bajo dentro de ese desglose. Los datos deben leerse con cautela y junto con otras condiciones sociales, económicas, familiares y de acceso a servicios.

En cuanto a la situación conyugal, las personas solteras concentraron el mayor porcentaje de los casos entre la población de 15 años y más. Les siguieron las personas unidas, mientras que el menor valor correspondió a quienes estaban divorciadas, separadas o viudas.

Dentro de la población soltera, el mayor porcentaje se observó en el grupo de 15 a 29 años. A partir de los 30 años, los porcentajes más altos se registraron entre las personas unidas.

Estas variables no explican de manera individual una muerte por suicidio. Su utilidad reside en aportar elementos para comprender las características de la población afectada y orientar acciones de prevención con mayor precisión.

La tasa de suicidio entre los hombres fue de 11,2 por cada 100 mil habitantes, mientras que entre las mujeres alcanzó 2,6. (Imagen Ilustrativa Infobae)
La tasa de suicidio entre los hombres fue de 11,2 por cada 100 mil habitantes, mientras que entre las mujeres alcanzó 2,6. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El 10 de septiembre exige políticas de prevención durante todo el año

El Día Mundial para la Prevención del Suicidio fue instaurado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y cuenta con el aval de la Organización Mundial de la Salud. La conmemoración busca promover acciones que reduzcan las muertes por esta causa.

La fecha también invita a revisar el lenguaje con el que se habla del tema. Abordar el suicidio con responsabilidad implica evitar el sensacionalismo, no presentar las muertes como hechos inevitables y difundir alternativas de apoyo para las personas que atraviesan una crisis.

El silencio y el estigma pueden dificultar que alguien pida ayuda. Una conversación respetuosa, sin juicios ni minimización del sufrimiento, puede ser un primer paso para que una persona busque acompañamiento profesional o contacte a una red cercana.

La atención psicológica y psiquiátrica resulta necesaria en muchas situaciones, aunque la prevención incluye un enfoque más amplio. Las condiciones de violencia, aislamiento, discriminación, dificultades económicas, pérdidas y problemas de acceso a servicios también deben formar parte de la discusión pública.

Las estrategias institucionales requieren vigilancia estadística, formación de profesionales, mecanismos de seguimiento y recursos suficientes.

El objetivo no debe limitarse a reaccionar ante una crisis, sino a construir entornos capaces de detectar señales de alerta y ofrecer ayuda oportuna.

Día Mundial para la Prevención del Suicidio: un llamado a la conciencia y el cuidado de la salud mental
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio fue instaurado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y cuenta con el aval de la Organización Mundial de la Salud. La conmemoración busca promover acciones que reduzcan las muertes por esta causa. - crédito Jesus Áviles/Infobae

La Línea de la Vida ofrece atención permanente en México

En México, la Línea de la Vida brinda orientación ante crisis emocionales, problemas de salud mental, adicciones, depresión e ideación suicida. El servicio está disponible en el número 800 911 2000, las 24 horas de los 365 días del año.

Quienes detecten que una persona habla de hacerse daño, se despide de forma inusual, expresa desesperanza o atraviesa una crisis intensa pueden buscar apoyo inmediato. Escuchar, permanecer cerca cuando sea posible y facilitar el contacto con personal especializado son acciones de cuidado.

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