Hormigueo en un lado de la cara, brazo o pierna: cuándo podría tratarse de un derrame cerebral

Problemas para hablar y hormigueo en un brazo pueden ser una alerta de accidente cerebrovascular

Un hombre recostado en un sofá lleva una pulsera médica de ictus mientras un paramédico le toma el pulso y una mujer habla por teléfono.
Una sensación repentina de adormecimiento en la cara, el brazo o la pierna puede ser más que un nervio comprimido. Mayo Clinic advierte que, si afecta un solo lado del cuerpo y coincide con otros síntomas neurológicos, se debe llamar al 911. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El hormigueo unilateral y el derrame cerebral pueden estar relacionados cuando la sensación aparece de forma súbita en un lado de la cara, un brazo o una pierna, sobre todo si se suma debilidad, dificultades para hablar, pérdida de equilibrio o alteraciones visuales.

En esos casos, las instituciones sanitarias recomiendan llamar a emergencias de inmediato, aun si los síntomas desaparecen.

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La neurocirujana Megan Everson, especialista en columna vertebral del Sistema de Salud de Mayo Clinic en Eau Claire, explicó que el entumecimiento ocasional tras dormir o permanecer en una postura incómoda suele ser temporal.

El riesgo aumenta cuando la molestia surge sin explicación, compromete una zona amplia del cuerpo o altera funciones como caminar, hablar o controlar los brazos.

Mayo Clinic advierte que el inicio súbito cambia la evaluación del hormigueo

El hormigueo y el entumecimiento ocurren cuando un nervio se comprime, se irrita o sufre daño. A veces, el problema se origina en el propio nervio, una condición conocida como neuropatía, y en otras situaciones responde a una presión localizada en la columna, el cuello, la muñeca o las piernas.

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Mayo Clinic señala que el síntoma suele ser poco preocupante si aparece después de cruzar las piernas, apoyar un brazo durante mucho tiempo o dormir en una posición incómoda. En esas situaciones, el cambio de postura suele permitir que la sensación desaparezca rápidamente.

El escenario es distinto si el entumecimiento se instala de golpe en una mitad del cuerpo. La institución recomienda considerar una emergencia cuando afecta la cara, el brazo o la pierna de un solo lado y coincide con pérdida de fuerza, alteraciones del habla, mareos, confusión o dolor de cabeza intenso.

El hormigueo en un lado de la cara, el brazo o la pierna puede ser señal de un accidente cerebrovascular si comienza de manera repentina, no se vincula con una postura y se acompaña de debilidad, sonrisa asimétrica, dificultad para expresarse, visión alterada o problemas para caminar. Ante esa combinación, se debe llamar a emergencias sin esperar una mejoría.

La doctora Everson remarcó que los síntomas persistentes requieren una valoración médica, aunque no siempre representen una urgencia. “Algunos síntomas requieren atención médica inmediata”, afirmó la especialista de Mayo Clinic.

Una mujer sostiene su mejilla con una mano junto a una ilustración de un cerebro humano que tiene una mancha roja luminosa en el centro.
El hormigueo en un lado de la cara, el brazo o la pierna puede ser señal de un accidente cerebrovascular si comienza de manera repentina, no se vincula con una postura y se acompaña de debilidad, sonrisa asimétrica, dificultad para expresarse, visión alterada o problemas para caminar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los CDC incluyen el entumecimiento unilateral entre las señales de alarma

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) enumeran el entumecimiento o la debilidad repentinos en la cara, el brazo o la pierna, especialmente de un lado del cuerpo, entre los principales signos de un accidente cerebrovascular.

La agencia federal agrega otros síntomas que pueden surgir al mismo tiempo:

  • Confusión repentina.
  • Dificultad para hablar o comprender lo que dicen los demás.
  • Problemas visuales súbitos en uno o ambos ojos.
  • Mareos repentinos.
  • Pérdida de coordinación o equilibrio.
  • Dolor de cabeza intenso y sin una causa conocida.

La aparición brusca es uno de los elementos que más orienta la sospecha. Un hormigueo que se desarrolló durante días o que afecta de manera repetida solo algunos dedos puede tener un origen diferente, aunque también merece consulta si interfiere con la vida diaria.

En cambio, una sensación nueva que compromete una mitad del rostro o un brazo completo debe tomarse con seriedad.

El riesgo es mayor si la persona nota que deja caer objetos, no puede levantar ambos brazos de la misma forma o presenta una desviación en la boca al intentar sonreír.

Los CDC recomiendan activar el sistema de emergencias y evitar el traslado en un vehículo particular.

La atención prehospitalaria permite avisar al hospital sobre la posible llegada de un paciente con signos neurológicos y facilita el inicio de la evaluación.

El método R.Á.P.I.D.O. ayuda a reconocer síntomas de un posible ACV

La American Stroke Association difundió la regla R.Á.P.I.D.O. para facilitar el reconocimiento de los signos de un accidente cerebrovascular entre la población hispanohablante.

El recurso busca que familiares, compañeros de trabajo y testigos puedan detectar indicios visibles sin instrumentos médicos.

La letra R corresponde a rostro caído. Si un lado de la cara parece descolgado o la sonrisa se ve desigual, puede haber debilidad facial relacionada con una alteración neurológica.

La Á alude a una alteración del equilibrio. Los tropiezos repentinos, la dificultad para mantenerse de pie o una sensación súbita de descoordinación deben llamar la atención, en especial si se suman al hormigueo unilateral.

La P identifica la pérdida de fuerza en un brazo o una pierna. La persona puede intentar elevar ambos brazos y notar que uno cae, permanece más bajo o no responde igual que el otro.

La I se refiere a un impedimento visual repentino. La visión doble, borrosa o la pérdida de visión en uno o ambos ojos pueden acompañar los problemas de sensibilidad y movimiento durante un derrame.

La D señala la dificultad para hablar. Una frase arrastrada, palabras incomprensibles o problemas para entender una instrucción simple son señales que deben impulsar una llamada urgente.

La O significa obtener ayuda. La American Stroke Association aconseja comunicarse con el 911 de inmediato y recordar, si es posible, la hora en la que comenzaron los síntomas.

Infografía con ilustraciones sobre síntomas de accidente cerebrovascular y la regla R.Á.P.I.D.O., con la marca Infobae en la parte inferior.
Regla R.Á.P.I.D.O. de la American Stroke Association para reconocer un accidente cerebrovascular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los síntomas que desaparecen también pueden exigir una llamada al 911

Un episodio breve de hormigueo unilateral no debe descartarse solo porque se resuelva antes de llegar al hospital.

Mayo Clinic y el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS) advierten que esos cuadros pueden corresponder a un ataque isquémico transitorio.

El ataque isquémico transitorio provoca signos similares a los de un accidente cerebrovascular, aunque pueden durar minutos u horas y desaparecer por completo.

No es posible saber en el momento inicial si la alteración se limitará a un episodio transitorio o progresará hacia un evento más grave.

Por esa razón, las recomendaciones no cambian cuando la persona recupera la sensibilidad o vuelve a hablar con normalidad. El episodio requiere atención urgente para determinar qué lo provocó y reducir el riesgo de un nuevo evento.

El NINDS explica que el tratamiento para ciertos accidentes cerebrovasculares isquémicos depende del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas.

La institución ubica la ventana para algunas intervenciones en alrededor de cuatro horas y media, un margen que vuelve decisivo identificar la hora de inicio.

El dato es especialmente relevante cuando el hormigueo aparece durante el sueño o cuando la persona está sola.

Si un familiar descubre los síntomas, debe comunicar al personal de emergencias la última vez que vio al paciente sin alteraciones.

La neuropatía y los nervios comprimidos suelen tener otro patrón

El hormigueo no siempre se relaciona con un accidente cerebrovascular. La doctora Everson explicó que los nervios pinzados pueden producir síntomas parecidos cuando existe presión sobre una raíz nerviosa de la columna o sobre un nervio periférico.

La estenosis espinal, que consiste en un estrechamiento del canal vertebral, puede generar presión sobre estructuras nerviosas.

El síndrome del túnel carpiano es otro ejemplo de compresión localizada que puede causar entumecimiento u hormigueo, sobre todo en la mano.

La neuropatía diabética figura entre las causas frecuentes de daño nervioso. Según Mayo Clinic, suele comenzar en los pies y puede generar ardor, pérdida de sensibilidad o cosquilleo en ambos lados del cuerpo.

Esa distribución bilateral ayuda a diferenciarla del patrón más típico de un accidente cerebrovascular, que suele comprometer un lado de la cara o una extremidad. Aun así, un diagnóstico solo puede establecerse tras una evaluación médica.

Las deficiencias vitamínicas, la enfermedad renal, el consumo excesivo de alcohol, la exposición a toxinas y algunos medicamentos, incluidos ciertos tratamientos de quimioterapia, pueden contribuir al daño de los nervios.

Estas causas suelen producir síntomas progresivos o recurrentes, más que una alteración repentina con problemas del habla.

Infografía sobre el hormigueo con ilustraciones del sistema nervioso, columna vertebral, manos, pies, un rostro, frascos de medicina y un gráfico.
Patrones y causas del hormigueo para diferenciarlo de un accidente cerebrovascular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estrés puede causar hormigueo, pero no excluye una emergencia médica

La ansiedad y el estrés pueden provocar hormigueo en las manos o alrededor de la boca. Everson indicó que algunas personas respiran más rápido de lo habitual durante períodos de tensión, lo que puede desencadenar estas sensaciones.

Ese contexto no debe utilizarse para descartar por cuenta propia un problema neurológico. Si la sensación apareció súbitamente en un lado del cuerpo o coincide con debilidad, confusión, dificultades visuales o alteración del habla, la prioridad es pedir ayuda urgente.

“Durante los períodos de estrés, algunas personas respiran más rápido de lo habitual, lo que puede provocar hormigueo alrededor de la boca o en las manos”, dijo Everson a través de Mayo Clinic.

La especialista diferenció ese fenómeno de los síntomas persistentes o asociados con pérdida de función.

La ansiedad puede coexistir con otras afecciones y no constituye una explicación suficiente ante signos compatibles con un accidente cerebrovascular. Los síntomas neurológicos agudos deben ser valorados por profesionales de salud.

El entumecimiento en la ingle con debilidad en las piernas requiere urgencias

Mayo Clinic identifica otra situación que exige atención inmediata: el entumecimiento en la ingle o la zona genital junto con dificultad para controlar la vejiga o los intestinos, problemas para orinar o debilidad en las piernas.

Ese conjunto puede apuntar a una lesión grave de la médula espinal. Aunque no tiene el mismo patrón que un derrame cerebral, requiere una respuesta rápida para evitar consecuencias permanentes.

El entumecimiento posterior a una lesión en la cabeza también amerita una consulta de urgencia. La evaluación debe determinar si existe una lesión cerebral, espinal o nerviosa que explique la pérdida de sensibilidad.

Para los síntomas que no son súbitos, Mayo Clinic recomienda programar una consulta si el hormigueo se vuelve constante, empeora con el tiempo, causa dolor o afecta el equilibrio y la marcha. El objetivo es identificar la causa antes de que el daño nervioso avance.

Mujer de cabello oscuro sentada en un sofá, sosteniendo su muñeca derecha mientras mira detenidamente la palma de su mano.
La ansiedad y el estrés pueden provocar hormigueo en las manos o alrededor de la boca. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los estudios médicos permiten distinguir entre daño nervioso y ACV

La evaluación comienza con una exploración física y neurológica. El equipo médico revisa la fuerza muscular, la sensibilidad, la coordinación, la forma de caminar y la capacidad para responder a instrucciones o mantener una conversación.

Según Mayo Clinic, los estudios de diagnóstico por imágenes pueden incluir radiografías, ecografías, tomografías computarizadas o resonancias magnéticas. Estas pruebas permiten buscar alteraciones estructurales en la columna, los nervios o el cerebro.

Los estudios de conducción nerviosa y la electromiografía aportan información sobre el funcionamiento de los nervios y los músculos. Pueden ayudar a establecer si las señales nerviosas se transmiten de forma adecuada.

Algunas causas de compresión nerviosa, como las asociadas con estenosis espinal, pueden mejorar con tratamiento. Otras, entre ellas determinadas neuropatías vinculadas con la diabetes, suelen requerir control de síntomas y medidas para frenar un mayor daño.

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