
Un vehículo con explosivos detonó la noche del domingo 30 de agosto frente a la comandancia de la Policía Municipal de Ojocaliente, Zacatecas, en un ataque atribuido al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que dejó 11 heridos, 17 inmuebles dañados y 13 vehículos destruidos. El artefacto, un dispositivo improvisado tipo niple relleno de pólvora comprimida, fue colocado dentro de un automóvil particular robado en Jalisco y detonado a distancia cuando una policía se acercaba a inspeccionarlo. El atentado, el tercero con explosivos en el estado en menos de siete días, no es un hecho aislado: México acumula más de tres décadas de ataques con coches bomba perpetrados por el crimen organizado.
Tres décadas de explosivos al servicio del narco
El primer antecedente documentado data de 1994 en Guadalajara, cuando un automóvil cargado con explosivos estalló frente al hotel Camino Real y dejó cinco muertos. El atentado fue atribuido al Cártel Arellano Félix (CAF), también conocido como el Cártel de Tijuana, en el marco de su guerra contra el Cártel de Sinaloa. Según reconstrucciones posteriores, el vehículo había sido estacionado por hombres del CAF frente al hotel donde se hospedaba Ismael “El Mayo” Zambada, quien escapó ileso.
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Según el recuento del investigador Víctor Manuel Sánchez Valdés, de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), desde ese año y hasta 2025 se documentan al menos 20 atentados con coches bomba en territorio mexicano. Las organizaciones que más han recurrido a esta táctica son Los Zetas y el CJNG, y los estados con mayor concentración de ataques son Tamaulipas, Nuevo León y Guanajuato.
Entre 1992 y 2008, el uso de explosivos vehiculares fue esporádico y estuvo ligado principalmente a ajustes de cuentas entre cárteles. Un informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos identificó al menos tres intentos fallidos de atentar contra Zambada mediante vehículos bomba durante ese periodo.
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El pico de violencia bajo Calderón: Los Zetas y La Línea
El punto de inflexión llegó el 15 de julio de 2010 en Ciudad Juárez, Chihuahua, cuando La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez, detonó un coche bomba que mató a cuatro personas. Fue el primero de 13 ataques de este tipo registrados durante el sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

De esos 13 atentados, siete ocurrieron en Tamaulipas, tres en Nuevo León, dos más en Ciudad Juárez y uno en Tula, Hidalgo. Con excepción de los dos juarenses, el resto fue adjudicado a Los Zetas, organización fundada por desertores del Ejército mexicano que incorporó tácticas militares a la guerra del narco.
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Los Zetas atacaron con mayor intensidad entre 2010 y 2012, con blancos que incluyeron comandancias municipales, presidencias municipales y zonas concurridas. En uno de los ataques de ese ciclo, un vehículo explotó el 30 de junio de 2012 frente a la Presidencia Municipal de Nuevo Laredo y dejó siete personas lesionadas y daños en 11 unidades oficiales y 7 vehículos civiles.

En Nuevo León, el grupo perpetró tres ataques: en Zuazua en 2010, y en Santa Catarina y Linares en 2011. En total, las explosiones de ese período cobraron nueve vidas en todo el país.
El CJNG retoma la táctica: Guanajuato y Michoacán
Tras un largo paréntesis, los coches bomba reaparecieron durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. En abril de 2019, un autobomba estalló cerca de la comandancia de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), en medio de enfrentamientos entre policías comunitarias. En 2020, un vehículo con explosivos fue colocado en las inmediaciones de la refinería de Salamanca, Guanajuato, en el contexto de la ofensiva del gobierno contra el Cártel de Santa Rosa de Lima.
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En 2021, el grupo Pueblos Unidos utilizó al menos dos coches bomba detonados en calles aledañas al penal de Tula, Hidalgo, como maniobra de distracción dentro de un operativo mayor para liberar a nueve reclusos, entre ellos su líder, José Artemio Maldonado Mejía, alias “El Michoacano”.
Fue el CJNG quien convirtió esta táctica en un instrumento recurrente a partir de 2024, con tres ataques en Guanajuato: en Acámbaro, Jerécuaro y Celaya. Ninguno dejó víctimas mortales, pero la onda expansiva dañó edificios, vehículos y dejó heridos entre los efectivos de seguridad.
El episodio más letal de esta nueva ola ocurrió el 6 de diciembre de 2025 en Coahuayana, Michoacán, cuando un vehículo cargado con explosivos estalló frente a la comandancia de la policía comunitaria. El saldo confirmado fue de cinco muertos y al menos 12 heridos, el más grave registrado en el país en 13 años. La Fiscalía General de la República (FGR) clasificó inicialmente el hecho como “terrorismo”, para reclasificarlo horas después como “delincuencia organizada”.
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Ojocaliente
El atentado fue el pasado 30 de agosto de 2026 en Ojocaliente se produjo mientras el municipio celebraba la Feria Regional de la Tuna y de la Uva. El vehículo fue estacionado frente a la comandancia alrededor de las 19:00 horas y detonado a distancia cuando una agente se aproximaba a revisarlo.
El fiscal de Zacatecas, Cristian Paul Camacho Osnaya, afirmó en una entrevista que el artefacto era un dispositivo improvisado tipo niple, es decir, un tubo metálico relleno de pólvora comprimida.
El ataque dejó 11 personas lesionadas, dos de ellas en estado grave, además de daños en 17 inmuebles. La onda expansiva destruyó 11 vehículos particulares y dos patrullas de la corporación. El Ayuntamiento canceló la coronación de la Reina de la Feria y suspendió clases en la cabecera municipal al día siguiente.
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El automóvil utilizado tenía reporte de robo con violencia desde abril de 2026 en Jalisco, dato que reforzó la hipótesis sobre la participación del CJNG. Un día antes, en la frontera entre Zacatecas y Aguascalientes, había sido detenido un joven de 18 años que declaró ser sicario del cártel, tras un ataque con una motocicleta cargada con explosivos contra elementos policiales.
La disputa que enciende Zacatecas
El CJNG y “La Mayiza”, facción del Cártel de Sinaloa liderada por el “Mayito Flaco”, heredero del narcoimperio del Mayo Zambada, se disputan el control de Ojocaliente, municipio que por su posición geográfica permite el acceso al sureste de Zacatecas y sus rutas de tráfico hacia el norte y el occidente del país.
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Semanas antes del atentado, integrantes del grupo del “Mayito Flaco” lanzaron una ofensiva que cobró la vida de 10 personas, cuyos cuerpos aparecieron colgados en puentes de carreteras y bulevares del estado. El coche bomba de Ojocaliente habría sido la respuesta del CJNG.
El Gabinete de Seguridad del Gobierno de México informó que las instituciones federales colaboran con las autoridades estatales para identificar y detener a los responsables, mientras peritos continúan los trabajos en la zona.
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