La gran pirámide de Cholula es más grande que las de Egipto, pero nadie la visita como debería

La pirámide más grande del mundo está en Puebla, tiene casi el doble de volumen que la de Egipto y la mayoría la confunde con un cerro

La Gran Pirámide de Cholula es conocida en náhuatl como Tlachihualtépetl, que significa "cerro hecho a mano". Foto: Gobierno de México
La Gran Pirámide de Cholula es conocida en náhuatl como Tlachihualtépetl, que significa "cerro hecho a mano". Foto: Gobierno de México
Guardar

La Gran Pirámide de Cholula, en el estado de Puebla, es la estructura de mayor volumen jamás construida por el ser humano: sus 4.45 millones de metros cúbicos casi duplican los 2.5 millones de la Gran Pirámide de Giza, según la certificación del INAH avalada por el Guinness World Records.

Pese a ese récord, en 2025 recibió 188 mil 555 visitantes —523 por día—, mientras las pirámides de Egipto concentraron entre 14 y 15 millones en el mismo periodo. La razón más inmediata es que la mayoría no sabe que existe.

El video presenta la Zona Arqueológica de Cholula, Puebla.

En un año, Giza recibe los visitantes que Cholula tardaría 12 en acumular

Su base mide 450 por 450 metros —cuatro veces la de Giza, que alcanza 230 por 230— y se eleva 66 metros sobre la llanura poblana.

PUBLICIDAD

El Libro Guinness de los Récords la registra como el monumento más grande construido por el ser humano. Aun así, en el Equinoccio de Primavera de 2025, uno de los días de mayor afluencia a zonas arqueológicas en México, Cholula registró 4 mil 713 visitantes.

La pirámide estuvo dedicada al culto de Quetzalcóatl y fue uno de los principales centros religiosos de Mesoamérica. (Foto: INAH)
La pirámide estuvo dedicada al culto de Quetzalcóatl y fue uno de los principales centros religiosos de Mesoamérica. (Foto: INAH)

Teotihuacán recibió 36 mil 255 en el mismo periodo de cuatro días, según datos del INAH.

En el conjunto del año 2025, Teotihuacán sumó 1.6 millones de visitantes. Cholula no llegó a 200 mil.

La pirámide que ves hoy es en realidad ocho templos apilados a lo largo de mil años

La pirámide no la construyó una sola civilización. Su edificación arrancó alrededor del 300 a.C. y se prolongó casi mil años, hasta el siglo IX d.C.

PUBLICIDAD

Cada cultura que dominó la región levantó su propio templo encima del anterior sin demolerlo, en un proceso que se repitió al menos ocho veces, según el mapeo realizado por las arqueólogas Gabriela Uruñuela y Patricia Plunket, publicado por la Fundación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos (FAMSI).

Cholula se ubica a 15 kilómetros de la ciudad de Puebla y a aproximadamente dos horas de la Ciudad de México. (Foto: INAH)
Cholula se ubica a 15 kilómetros de la ciudad de Puebla y a aproximadamente dos horas de la Ciudad de México. (Foto: INAH)

Las primeras etapas muestran influencia de Teotihuacán, con la arquitectura de talud-tablero característica de esa metrópoli.

Las últimas reflejan contacto con culturas del Golfo, en particular con El Tajín. El material principal fueron adobes de barro —se estima que la obra requirió alrededor de 100 millones de piezas— con revestimientos de roca volcánica.

Restos arqueológicos de piedra, escalinatas y montículos de tierra con pasto verde; en el fondo, una colina con un santuario de cúpulas anaranjadas
Los restos arqueológicos de Cholula se extienden en el paisaje de San Pedro Cholula, Puebla, con el santuario en la cima de la gran pirámide. (INAH)

Hacia el año 200 d.C., el complejo urbano que rodeaba la pirámide albergaba cerca de 100 mil habitantes, lo que la convertía en la segunda ciudad de Mesoamérica después de Teotihuacán.

Los españoles la confundieron con un cerro y construyeron una iglesia en la cima

Cuando Hernán Cortés llegó a Puebla en 1519, la pirámide llevaba ya 900 años abandonada y cubierta de vegetación brotada del adobe.

La confundió con una montaña. Los españoles no la demolieron: en 1594 construyeron encima el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, cuyas cúpulas amarillas —con el Popocatépetl de fondo— son hoy una de las postales más reconocidas del país.

Una iglesia de cúpulas amarillas y blancas sobre una colina verde. Un volcán nevado con una columna de humo blanco se levanta al fondo bajo cielo azul con nubes
El Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, construido en 1594, corona hoy la cima de la pirámide. (Gobierno de Puebla)

Fue el arqueólogo Adolph Bandelier quien documentó en 1881 que la elevación era artificial.

Las excavaciones formales comenzaron en 1931, dirigidas por el arquitecto Ignacio Marquina bajo el Departamento de Monumentos de la SEP. Su equipo abrió túneles que cruzaban la pirámide sin tocar la iglesia de la cima. Para 1954, la red subterránea sumaba cerca de 8 kilómetros.

Vista interior de un túnel largo y estrecho con techo abovedado, paredes de tierra y un suelo de rejilla. Luces cálidas iluminan el camino
De los 8 kilómetros de túneles excavados en el interior de la pirámide, solo 800 metros están habilitados para el público. (Foto: INAH)

A dos horas de la Ciudad de México y desde 105 pesos de entrada

De esos 8 kilómetros, solo 800 metros están habilitados al público. Permanecieron cerrados desde el inicio de la pandemia en 2020 y reabrieron en marzo de 2026, en coincidencia con el Equinoccio de Primavera.

Los pasillos miden 1.20 metros de ancho con techos bajos.

El INAH supervisó una rehabilitación de 8 millones de pesos que incluyó iluminación renovada, códigos QR con información histórica y cámaras de vigilancia.

La entrada a la zona arqueológica cuesta 210 pesos para visitantes generales y 105 pesos para nacionales y extranjeros con residencia en México. (Foto: INAH)
La entrada a la zona arqueológica cuesta 210 pesos para visitantes generales y 105 pesos para nacionales y extranjeros con residencia en México. (Foto: INAH)

La zona arqueológica se ubica a 15 kilómetros de la ciudad de Puebla y a dos horas de la Ciudad de México. En auto, son aproximadamente 120 kilómetros por la autopista México-Puebla.

La entrada cuesta 210 pesos para visitantes generales y 105 pesos para nacionales y residentes.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD