Agregar Infobae enGoogle

¿Cómo afecta la diabetes al trabajo? El inasistencias laborales alcanzan el 47% de quienes viven con esta enfermedad

Factores asociados al trabajo, como los horarios, el estrés y los estilos de vida sedentarios, influyen directamente en en el desarrollo y control de la enfermedad

Diabetes
La diabetes y su relación con el ámbito laboral. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La diabetes se ha consolidado como uno de los mayores desafíos globales de salud pública, no solo por su alta frecuencia, sino también por el impacto social y económico que provoca en todos los sectores. La magnitud del problema exige un análisis más allá del ámbito médico, considerando sus implicaciones en la vida diaria y el entorno laboral, por lo que, es necesario comprender la dimensión real de esta enfermedad para diseñar respuestas coordinadas que involucren a gobiernos, empresas y sociedad.

De acuerdo con la Federación Internacional de Diabetes, para 2050 se estima que uno de cada ocho adultos vivirá con esta condición, lo que equivale a cerca de 853 millones de personas en el mundo. Este pronóstico representa un aumento del 46 % respecto a los 589 millones de casos actuales, lo que revela la urgencia de fortalecer la prevención y el manejo integral.

PUBLICIDAD

En el ámbito laboral, la esta enfermedad adquiere una relevancia especial. Factores asociados al trabajo, como los horarios, el estrés y los estilos de vida sedentarios, influyen directamente en su desarrollo y control, volviéndose fundamental impulsar ambientes que favorezcan el autocuidado y el bienestar integral de los empleados.

El impacto de la diabetes en el ámbito laboral

El avance de la diabetes se traduce en consecuencias que afectan tanto a los individuos como a las organizaciones. El ausentismo laboral es uno de los efectos más notorios: estudios recientes muestran que, mientras el 26% de los trabajadores sin esta afección falta al trabajo, en quienes la padecen el porcentaje asciende al 47%.

PUBLICIDAD

Esta diferencia se explica por la necesidad de asistir a consultas, atender complicaciones o recuperarse de los síntomas, lo que repercute en la economía personal y en la eficiencia de las empresas.

Las complicaciones asociadas a un mal control (como insuficiencia renal, pie diabético o ceguera) pueden derivar en distintos grados de discapacidad y, en casos graves, en fallecimientos prematuros. Esos malestares no solo reducen la calidad de vida del paciente, sino que también generan costos adicionales para las compañías, como: menor productividad, incremento de los gastos en salud y necesidad de adaptar los puestos de trabajo. Ante este panorama, es indispensable que se reconozca el problema de salud como un tema prioritario y lo incluyan en sus políticas de bienestar laboral.

Infografía con hombre en escritorio, gráfico, glucómetro, pastillas. Íconos de calendario, dinero, engranajes, médico, libro, comida, bebida, corredor y apoyo laboral.
Una infografía de Infobae detalla las consecuencias de la diabetes en el ámbito laboral y las estrategias de intervención para mejorar la productividad de los empleados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estrategias de intervención en los centros de trabajo

La Dra. Cristina García Ulloa, de la UNAM, destacó la importancia de ofrecer atención médica adecuada, fomentar estilos de vida saludables que incluyan alimentación equilibrada y ejercicio regular, así como brindar educación continua en diabetes y apoyo a la salud mental. Asimismo, la implementación de programas educativos dirigidos por profesionales certificados permite a los trabajadores adquirir herramientas para el autocuidado, reconocer señales de alerta y mantener una vida productiva.

El respeto a los horarios de comida, la provisión de espacios dignos para alimentarse y la promoción de la actividad física son componentes esenciales para el manejo óptimo de la enfermedad. Acciones tan sencillas como destinar 30 minutos diarios a ejercicios de fuerza, ofrecer rutinas que puedan realizarse en la oficina o proporcionar infraestructura básica como refrigeradores y áreas para calentar comida, pueden marcar una diferencia significativa en la salud y el rendimiento de las personas que viven con la enfermedad.

El efecto positivo de estas medidas es doble, se mejora el bienestar de los empleados y, al mismo tiempo, se fortalece la productividad y la creatividad en el entorno laboral.

También es necesario un acompañamiento emocional y una capacitación que permitan enfrentar los retos asociados al malestar, reduciendo los episodios de faltas y las complicaciones de salud.

La diabetes, vista como un fenómeno que trasciende lo individual, exige respuestas conjuntas y sostenidas. La articulación de esfuerzos entre instituciones, empresas y sociedad permitirá construir entornos más saludables, sostenibles y equitativos, capaces de enfrentar el reto que plantea esta enfermedad en el siglo XXI.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD