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Usar manzanilla para dormir: ¿funciona igual en adultos que en niños?

Esto es lo que dicen las instituciones sobre su verdadera utilidad en adultos y los riesgos en niños

Infografía sobre la manzanilla y el sueño, con gráficos de una flor, un saquito de té, un reloj, figuras humanas, una cuna y símbolos médicos.
Manzanilla y sueño: qué dice la ciencia sobre su eficacia y seguridad. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las posiciones de referencia de organismos como el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos, la Agencia Europea de Medicamentos y la Academia Americana de Pediatría muestran con claridad que la manzanilla no tiene el mismo papel ni efecto comprobado para dormir en adultos y en niños.

En adultos, algunos estudios de baja calidad han sugerido un leve efecto sedante, pero no existe evidencia robusta que permita recomendarla como terapia principal para el insomnio.

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En la infancia, la situación es todavía más restrictiva: no hay ensayos clínicos que demuestren que la manzanilla mejore el sueño infantil, y las instituciones aconsejan un uso sumamente prudente, si es que se utiliza, solo como complemento y bajo indicación médica.

Postura sobre eficacia y seguridad

El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa, dependiente de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, revisa periódicamente la evidencia sobre el uso de la manzanilla en problemas como insomnio, ansiedad y trastornos digestivos.

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Según la institución, los estudios disponibles en adultos muestran resultados mixtos y de baja calidad, sin pruebas suficientes de que la manzanilla tenga un impacto clínico relevante en el insomnio crónico.

Solo se ha identificado un ensayo clínico aleatorizado en adultos con insomnio, que no mostró mejora significativa frente al placebo en los parámetros principales de sueño.

La misma fuente enfatiza que la manzanilla, en dosis habituales de infusión, es probablemente segura para adultos sanos, aunque existen riesgos de alergia e interacciones con medicamentos, como los anticoagulantes.

El centro destaca que la manzanilla no debe considerarse un sustituto de la terapia cognitivo-conductual ni de los tratamientos médicos estándar para el insomnio.

Taza de vidrio con infusión de manzanilla y flores secas, una lupa sobre la taza, tetera y bol con manzanilla en mesa de madera.
Según la institución, los estudios disponibles en adultos muestran resultados mixtos y de baja calidad, sin pruebas suficientes de que la manzanilla tenga un impacto clínico relevante en el insomnio crónico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Indicaciones y advertencias pediátricas

La Agencia Europea de Medicamentos, a través de su Comité de Productos a base de Plantas, reconoce la manzanilla como medicamento tradicional para molestias digestivas leves y síntomas de resfriado, pero no la incluye entre las opciones oficialmente recomendadas para tratar el insomnio o mejorar el sueño, ni en adultos ni en niños.

La monografía oficial describe que el uso oral de manzanilla en niños menores de seis meses no está establecido y justifica esta advertencia por razones de nutrición e ingesta de líquidos, así como por el posible riesgo de alergias graves.

En niños mayores, la agencia proporciona dosis orientativas solo para problemas digestivos, nunca para insomnio.

Además, advierte que la manzanilla puede desencadenar reacciones alérgicas severas, como anafilaxia, especialmente en personas sensibles a otras plantas de la familia Asteraceae.

La institución insiste en que cualquier síntoma inesperado tras consumir manzanilla debe ser motivo de consulta médica inmediata.

Recomendaciones para la infancia

La Academia Americana de Pediatría es categórica al afirmar que no existen ensayos clínicos sólidos que respalden el uso de manzanilla para mejorar el sueño en bebés y niños.

La organización recalca la importancia de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, sin infusiones ni otros líquidos, para asegurar una nutrición adecuada y evitar desplazamiento de la leche.

Advierte también sobre los riesgos de contaminación y la falta de regulación estricta en los productos herbales.

Según la Academia, cualquier uso de remedios a base de plantas, incluida la manzanilla, debe ser siempre consultado y supervisado por el pediatra.

La postura es de máxima precaución: en menores de seis meses, desaconseja totalmente su uso; en niños mayores, lo considera solo como complemento eventual, nunca como tratamiento principal ni como sustituto de medidas de higiene del sueño.

Taza de cristal transparente con líquido ámbar, una flor de manzanilla blanca y centro amarillo flotando, y vapor visible sobre un fondo neutro claro.
Cualquier uso de remedios a base de plantas, incluida la manzanilla, debe ser siempre consultado y supervisado por el pediatra. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Diferencias fisiológicas y evidencia científica

Los expertos de la Agencia Europea de Medicamentos y del Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa subrayan que los mecanismos de acción de la manzanilla pueden variar según la edad y el desarrollo neurológico.

En adultos, el principal compuesto activo, la apigenina, muestra un potencial efecto ansiolítico y sedante leve, pero los estudios han demostrado apenas mejoras puntuales, como una reducción modesta en la latencia para conciliar el sueño.

En la infancia, la falta de maduración completa del sistema nervioso y las diferencias en el metabolismo hacen que no puedan extrapolarse los datos obtenidos en adultos.

El único estudio aleatorizado relevante en adultos, dirigido por Zick y colaboradores, encontró que la manzanilla no aumentó significativamente el tiempo total de sueño ni la eficiencia del mismo frente al placebo.

Este resultado ha sido citado por el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa como ejemplo de la debilidad de la evidencia.

Riesgos y advertencias institucionales

Tanto la Agencia Europea de Medicamentos como la Academia Americana de Pediatría alertan sobre riesgos específicos cuando se emplea la manzanilla en niños, especialmente en menores de seis meses.

Entre los riesgos documentados destacan las reacciones alérgicas, la posibilidad de contaminación con tóxicos como los alcaloides pirrolizidínicos y el peligro de desplazar la leche materna o la fórmula, que son esenciales para la nutrición infantil.

En adultos, aunque la manzanilla es considerada generalmente segura, se han descrito casos de alergias severas y de interacciones farmacológicas relevantes, por lo que se recomienda precaución en personas con antecedentes de alergia a plantas de la familia Asteraceae o que tomen anticoagulantes.

Una mano sostiene una taza de té de manzanilla. Humo con iconos de advertencia. Abajo, dos secciones detallan riesgos en niños y adultos, con textos e ilustraciones de íconos.
Manzanilla: riesgos en niños y adultos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones para familias

Las instituciones consultadas coinciden en que la manzanilla puede ser incorporada como parte de una rutina relajante en adultos sanos, pero sus beneficios sobre el sueño son limitados y no sustituyen medidas de higiene del sueño ni tratamientos médicos para el insomnio.

En niños, y especialmente en bebés, la manzanilla no debe usarse como estrategia principal para dormir, y cualquier administración debe ser consultada previamente con el pediatra.

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