Agregar Infobae enGoogle

Cuatro hábitos para proteger la salud cerebral y reducir el riesgo de un accidente cerebrovascular

La presión arterial alta, el sedentarismo y los traumatismos en la cabeza se encuentran entre los factores que pueden elevar el riesgo

Imagen MQ2ONNEHMNCRBBSZQV3CNAAN4A
Guardar

La salud cerebral es un componente fundamental del bienestar, la autonomía y la calidad de vida. Sin embargo, algunos hábitos cotidianos y determinadas condiciones médicas pueden aumentar la posibilidad de desarrollar problemas neurológicos o sufrir un accidente cerebrovascular (ACV).

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las enfermedades cerebrovasculares representan la cuarta causa de muerte entre las mujeres en México y la octava entre los hombres. A escala mundial, las estimaciones señalan que una de cada cuatro personas podría sufrir un ACV a lo largo de su vida.

PUBLICIDAD

En el marco del Día Mundial de la Salud Cerebral, especialistas insisten en la importancia de comenzar a proteger este órgano desde edades tempranas. El objetivo no solamente es reducir riesgos, sino también conservar capacidades como la memoria, la concentración, la atención y la velocidad para procesar información.

La presión arterial elevada, la falta de actividad física, los traumatismos en la cabeza y un descanso deficiente se encuentran entre los factores que pueden afectar la salud del cerebro. La genética y los antecedentes médicos familiares también deben considerarse al momento de evaluar la predisposición de una persona a presentar enfermedades cerebrovasculares.

PUBLICIDAD

Un modelo anatómico de cerebro humano transparente con venas azules y arterias rojas, posado sobre papeles con gráficos y estadísticas de salud cerebral.
Mantener la mente activa, dormir adecuadamente, hacer ejercicio y llevar una alimentación equilibrada son hábitos que contribuyen al cuidado de la salud cerebral y ayudan a reducir el riesgo de un accidente cerebrovascular

Hugo Palafox, científico especializado en metabolismo humano, explicó que las condiciones actuales de vida pueden tener efectos adversos sobre el funcionamiento cerebral. Por ello, recomendó incorporar acciones sencillas y constantes, sin recurrir necesariamente a cambios drásticos.

“No se trata de cambios radicales, sino de pequeñas acciones que, en conjunto, pueden generar un cambio en la manera en que el cerebro envejece y afronta los retos de salud”, señaló el especialista.

¿Qué hábitos ayudan a cuidar la salud cerebral?

Una de las principales recomendaciones consiste en mantener la mente activa. Aunque los acertijos y los ejercicios de memoria pueden ser útiles, la estimulación cognitiva también se consigue mediante actividades cotidianas como sostener conversaciones significativas, leer en voz alta, aprender un idioma o participar en juegos de estrategia.

Estas prácticas pueden favorecer la memoria, la atención y la capacidad de análisis. También ayudan a conservar la curiosidad y la agilidad mental, especialmente cuando se realizan de forma regular y se combinan con interacción social.

El segundo hábito está relacionado con el cuidado del organismo frente al estrés oxidativo y la inflamación celular, procesos que pueden afectar funciones cognitivas como la concentración y la memoria. Para ello, el experto plantea favorecer los niveles de antioxidantes, incluido el glutatión, mediante hábitos saludables y orientación profesional.

En este punto, se sugiere usar suplementos que se deben consultarse previamente con un profesional de la salud y no sustituye una alimentación equilibrada, la actividad física ni el tratamiento indicado para controlar enfermedades.

Mesa de madera con documentos médicos abiertos, una pluma, un estetoscopio y una taza de café. Al fondo, una pantalla muestra un mapa mundial.
Mantener la mente activa, dormir adecuadamente, hacer ejercicio y llevar una alimentación equilibrada son hábitos que contribuyen al cuidado de la salud cerebral y ayudan a reducir el riesgo de un accidente cerebrovascular

Dormir y hacer ejercicio también protegen al cerebro

Priorizar el descanso constituye el tercer hábito recomendado. Durante el sueño, el cerebro participa en procesos de recuperación, eliminación de sustancias de desecho y regulación de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo y la respuesta al estrés.

Dormir poco o tener un descanso de mala calidad puede perjudicar la atención y la velocidad de procesamiento. Además, la falta de sueño constante puede influir negativamente en el envejecimiento cerebral y en el bienestar general.

La cuarta recomendación es hacer ejercicio de manera regular. La actividad física ayuda a controlar la presión arterial y beneficia tanto al corazón como al cerebro. El especialista aconsejó incorporar al menos 30 minutos diarios de movimiento a la rutina, tomando en cuenta la edad, la condición física y el estado de salud de cada persona.

El cuidado cerebral también requiere reconocer los factores personales de riesgo. Quienes tienen hipertensión, antecedentes familiares de ACV u otras condiciones médicas deben mantener seguimiento profesional y evitar modificar tratamientos sin supervisión.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD