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Así es como la creatina podría ayudar a preservar la memoria y la función cerebral durante el envejecimiento

El suplemento también se encuentra de manera natural en el organismo, principalmente en los músculos, aunque en menor medida en el cerebro

Mujer de espaldas con ropa deportiva camina por sendero de tierra en un parque, lleva una botella de metal y una caja de cartón en las manos.
Una mujer adulta camina por un sendero de tierra en un parque urbano, llevando una botella de agua y una caja de creatina. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El proceso de envejecimiento suele asociarse con la pérdida de fuerza y masa muscular, una condición conocida como sarcopenia que puede impactar la movilidad y la independencia de adultos mayores. Este fenómeno no solo compromete la capacidad física, sino también la calidad de vida en quienes lo presentan. Frente a este desafío, la búsqueda de estrategias para preservar el músculo y la función física se convierte en una prioridad en la atención geriátrica.

En ese contexto, la creatina ha sido estudiada durante años como un recurso nutricional enfocado en mantener la salud muscular. Tradicionalmente vinculada al ámbito deportivo por su papel en la mejora del rendimiento durante ejercicios breves e intensos, el suplemento también se encuentra de manera natural en el organismo, principalmente en los músculos, aunque en menor medida en el cerebro. Su función central es aportar energía rápidamente cuando el cuerpo lo requiere, de acuerdo con el Instituto Nacional de Geriatría (INGER).

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Recientemente, una investigación científica ha comenzado a explorar el potencial de este producto más allá del sistema físico. Se han identificado indicios de que podría contribuir a la salud cerebral, especialmente en personas de edad avanzada.

La creatina y su impacto en la vejez

La creatina, además de encontrarse en alimentos como carne y pescado, puede ser consumida como suplemento. Al ingresar al organismo, parte de ella se convierte en fosfocreatina, un “respaldo” energético tanto para los músculos como para el cerebro. Esto puede ser clave para actividades que requieren atención, memoria y aprendizaje, ya que facilita una provisión rápida de energía en momentos de alta demanda cognitiva.

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Diversos estudios han evaluado si este nutriente beneficia la función mental en personas mayores. Los resultados preliminares sugieren que podría mejorar diversas capacidades cognitivas, e incluso desempeñar un papel preventivo frente al deterioro de estas funciones.

Infografía sobre la creatina. Muestra un hombre mayor, cerebro y músculo con energía, ilustraciones de fuentes de creatina, función y beneficios en la vejez.
Una infografía de Infobae ilustra cómo la creatina apoya la salud muscular y cerebral en adultos mayores, detallando su función y aplicaciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se ha observado que niveles reducidos podrían asociarse con una evolución cognitiva más desfavorable, lo que ha generado interés en su posible aplicación como apoyo en enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

Sin embargo, la creatina no representa una cura ni una solución exclusiva para los problemas de memoria o atención. Más bien, se considera un complemento dentro de un abordaje integral que incluya dieta balanceada, ejercicio, buen descanso, estimulación mental y supervisión médica. Antes de incorporarla se recomienda analizar la condición general de la persona, contemplando aspectos como la función renal y el estado de salud global, para asegurar una intervención segura y personalizada.

El Alzheimer podría triplicarse en México para 2050

En México, el avance del Alzheimer representa un desafío creciente: actualmente cerca de 1.5 millones de personas viven con esta enfermedad y las proyecciones estiman que la cifra podría triplicarse hacia 2050, debido principalmente al envejecimiento poblacional. Este panorama urgente impulsa iniciativas científicas para frenar su avance y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Un equipo de la UNAM coordina un ensayo internacional que analizará intervenciones, tanto farmacológicas como no farmacológicas, en personas con esta enfermedad en etapa temprana. El estudio, respaldado por la Alzheimer Association, integra la colaboración de instituciones como el IMSS y varios institutos nacionales de salud. Entre las estrategias se evalúa el ejercicio físico, la suplementación con creatina monohidratada y la identificación de biomarcadores genéticos como el APOE ε4.

La investigación, que se extenderá hasta 2029, utiliza tecnologías avanzadas como resonancia magnética, análisis genéticos y herramientas de inteligencia artificial. Estas innovaciones buscan comprender mejor la progresión de los pacientes, facilitar diagnósticos tempranos y desarrollar estrategias más efectivas para retrasar el deterioro cognitivo, apostando por un enfoque integral que combine ciencia, tecnología y atención clínica.

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