Las redes sociales pueden agravar la ansiedad y la depresión: especialista explica las señales de alerta

TikTok e Instagram suelen mostrar estilos de vida o logros que actúan como espejos distorsionados, lo que puede alimentar una sensación de insuficiencia y afectar la autoestima

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Persona de espaldas en habitación oscura usa celular. Íconos de redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter, chat y corazón se proyectan en las paredes.
Una persona observa la pantalla de su teléfono móvil en una habitación oscura con múltiples iconos de redes sociales proyectados en las paredes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La hiperconectividad en redes sociales ha transformado la manera en que las personas interactúan y afrontan los desafíos cotidianos. El uso constante de plataformas digitales se asocia cada vez más a la aparición de síntomas de ansiedad, depresión e incluso pensamientos suicidas en distintos países, incluido México. Sin embargo, especialistas enfatizan que estas herramientas no son la raíz del problema, sino un elemento capaz de potenciar vulnerabilidades ya existentes, según explicó la Dra. Ana Lilia Villafuerte Montiel, académica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

En los últimos años, el debate sobre su influencia en la salud mental ha adquirido una presencia notable en la opinión pública. La especialista advirtió que reducir esta problemática a una única causa o responsabilizar solo a una generación equivale a simplificar excesivamente una realidad compleja. Se trata de un fenómeno donde se unen factores sociales, culturales, tecnológicos y emocionales, por lo que afecta por igual a estudiantes, profesionales y personas adultas con alto nivel educativo.

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Estos sitos nacieron con la intención de unir a individuos en un contexto cada vez más acelerado, cumpliendo inicialmente esa función. Pese a ello, con el paso del tiempo, la interacción virtual ha desplazado en muchos casos la riqueza de los lazos presenciales, haciendo que, paradójicamente, una mayor conexión digital pueda generar mayor distancia en los vínculos cara a cara.

Hiperconectividad: efectos emocionales y retos para las nuevas generaciones

El impacto de las redes sociales sobre la salud mental no radica en la tecnología en sí, sino en la manera en que se utilizan. La Dra. Villafuerte Montiel señaló que estos entornos permiten mantener la comunicación, formar comunidades y brindar espacios de expresión a quienes pueden sentirse aislados. Durante la pandemia, por ejemplo, resultaron cruciales para conservar relaciones personales y académicas.

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Sin embargo, el uso excesivo o poco reflexivo puede agravar la presión emocional, especialmente cuando los algoritmos priorizan contenidos que incentivan la comparación constante y la búsqueda de aprobación externa. Ejemplos como TikTok e Instagram suelen mostrar estilos de vida, cuerpos o logros que actúan como espejos distorsionados, lo que puede alimentar una sensación de insuficiencia y afectar la autoestima, sobre todo en la población joven.

Infografía sobre salud mental y redes sociales. Muestra personas usando teléfonos, cerebros, íconos de interacción y estrategias de uso consciente.
Una infografía explica los principales impactos de la hiperconectividad digital en la salud mental y ofrece estrategias para un uso saludable de las redes sociales, según especialistas en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La exigencia de proyectar una imagen exitosa y mantenerse productivo en todo momento suma una carga significativa. El esfuerzo por mantener una presencia digital activa y participar en numerosas actividades genera agotamiento y ansiedad. Además, se observa una disminución en la capacidad para resolver conflictos personalmente, lo que repercute en el desarrollo de habilidades emocionales e interpersonales.

Estrategias para un uso saludable de redes sociales

El uso saludable de las plataformas digitales requiere promover estrategias de gestión consciente. Elegir qué tipo de contenido consumir, priorizando cuentas que difundan bienestar y datos verificados, puede mejorar la experiencia y reducir los trastornos de salud mental. Limitar la exposición a noticias alarmantes o a modelos poco realistas también contribuye al equilibrio emocional.

Establecer momentos para desconectarse y fomentar actividades presenciales como leer, caminar o convivir refuerza los lazos reales y ayuda a regular las emociones. La especialista de la IBERO destacó que las redes sociales pueden ser aliadas al facilitar el contacto con comunidades que comparten vivencias similares, lo cual resulta útil para quienes atraviesan procesos emocionales complejos o necesitan orientación profesional.

El desafío fundamental reside en evitar posturas extremas: las aplicaciones sociales no pueden considerarse inherentemente dañinas ni beneficiosas. Su efecto depende directamente del uso que cada persona haga de ellas. En una época caracterizada por la inmediatez y la sobreexposición, aprender a interactuar de manera consciente tanto en el entorno digital como en el físico es uno de los mayores retos para el bienestar psicológico colectiva.

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