Por qué la ropa deportiva sigue oliendo mal aunque la laves

Las fibras sintéticas atrapan grasas y aceites donde prosperan microorganismos, mientras el algodón y la lana merina liberan mejor esos residuos durante cada ciclo de lavado

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Infografía ilustra bacterias en ropa deportiva tras lavado, mostrando una camiseta, un hombre sudando, una lavadora y una científica en laboratorio.
Un estudio de la Universidad de Gante muestra cómo las bacterias permanecen en la ropa deportiva después del lavado tradicional, causando mal olor, según un artículo en BMC Biology. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La ropa deportiva puede verse limpia y oler a detergente recién salida de la lavadora, pero al primer entrenamiento el olor desagradable regresa. La razón no está en el lavado: está en lo que el lavado hace con las bacterias.

Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Gante en la revista científica BMC Biology demostró el lavado tradicional no siempre elimina los microorganismos.

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En ciclos de baja temperatura, las bacterias corporales que impregnan la ropa son sustituidas por bacterias ambientales que habitan de forma natural en los conductos de la lavadora, como Pseudomonas o Moraxella.

Primer plano de un tambor de lavarropas de carga frontal abierto, mostrando el interior metálico y una acumulación de suciedad visible en la goma del sello.
La lavadora alberga colonias bacterianas en al menos 15 puntos de su estructura, según una revisión publicada en Antibiotics. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto demuestra que, bajo ciertas condiciones, el electrodoméstico puede transferir microbios a las prendas en lugar de actuar como un agente sanitizador.

El poliéster retiene grasas donde las bacterias prosperan

El problema se agrava por el material. El poliéster, fibra dominante en la ropa deportiva, es hidrófoba: repele el agua pero atrae las grasas y aceites del sudor.

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Esos lípidos quedan atrapados en las fibras y se convierten en alimento bacteriano.

El canal de divulgación científica UNAM Global explica qué es el sudor, cómo lo produce el cuerpo y por qué interactúa con las bacterias de la piel. (YouTube/@UNAMGlobalMX)

Un artículo de investigación publicado en la revista Indian Journal of Microbiology identificó a Staphylococcus hominis como la bacteria más directamente asociada a la intensidad del olor en prendas de poliéster.

El poliéster y la poliamida acumulan la mayor densidad bacteriana tras el contacto con sudor.

El algodón libera los compuestos olorosos con mayor facilidad durante el lavado y la lana merina registra los niveles más bajos de todas las fibras analizadas, según una revisión científica publicada en la revista Textile Research Journal.

Primer plano de una mujer con cabello recogido, vincha deportiva rosa y verde neón, y gotas de sudor en la frente, sobre una pista de atletismo.
Usar ropa deportiva sin lavar favorece la aparición de hongos, acné e irritaciones, según la Secretaría de Salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El secado húmedo reactiva el olor que el lavado apenas disimula

El lavado reduce los compuestos volátiles malolientes, pero no las bacterias que los producen: como documentó la Universidad de Gante, la carga bacteriana viva en las fibras aumenta tras un ciclo a 30 °C o sin agentes oxidantes, como desinfectantes y blanqueadores, el más común en hogares mexicanos.

Durante el secado en condiciones de alta humedad, esos microorganismos se reactivan, metabolizan los residuos orgánicos restantes y generan olor desagradable de nuevo.

Una persona con guantes de boxeo negros y blancos golpea un saco rojo en un salón moderno. Se ven un sofá, plantas y luz natural entrando por la ventana.
El poliéster atrae las grasas del sudor y las retiene en sus fibras, donde las bacterias se alimentan y proliferan. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las prendas secadas al sol reducen ese riesgo: la radiación ultravioleta daña el ADN bacteriano y frena su proliferación.

A eso se suma lo que documentó una revisión publicada en la revista internacional Antibiotics por investigadores de la Manchester Metropolitan University: la lavadora alberga biofilms bacterianos en al menos 15 puntos, entre ellos el cajón del detergente, la junta de goma, el tambor y las mangueras.

Lavadora blanca abierta con ropa sucia y una mujer tapándose la nariz por el mal olor
Un ciclo de lavado a 30 °C aumenta la carga bacteriana en las prendas sintéticas en lugar de reducirla, según la Universidad de Gante.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Los biofilms son colonias de bacterias que se adhieren a una superficie y se recubren de una matriz protectora. Esa capa les permite resistir condiciones adversas, incluido el contacto con detergentes convencionales.

La Secretaría de Salud advierte sobre el riesgo en piel

En México, la Secretaría de Salud advierte, a través de un comunicado de prensa, que la ropa deportiva absorbe sudor, grasa natural y células muertas tras el ejercicio, lo que crea un ambiente propicio para que, además de bacterias, también hongos se multipliquen.

Ilustración de persona sudando con bacterias en la camiseta, secciones de piel con folículos y daño, bacterias, hongos, y texto con advertencia de salud.
La Secretaría de Salud de México advierte que la ropa deportiva sucia favorece la proliferación de bacterias y hongos que causan irritaciones y micosis en la piel. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dependencia señala que el uso continuo de prendas sin lavar puede dañar la barrera natural de la piel y aumentar el riesgo de irritaciones, foliculitis y micosis, especialmente en zonas de contacto estrecho como axilas, pecho y espalda.

La autoridad sanitaria indica que el sudor por sí solo es prácticamente inodoro. El olor aparece cuando los microorganismos descomponen sus residuos en la piel y en las fibras de la ropa.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Staphylococcus hominis es la bacteria más asociada a la intensidad del olor en ropa de poliéster, de acuerdo con Indian Journal of Microbiology. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué funciona para eliminar el olor persistente y desagradable de la ropa deportiva

El estudio de Gante señala que para reducir la carga microbiana se requiere lavar a temperaturas de al menos 60 °C, si las prendas lo permiten, o usar productos con agentes desinfectantes y blanqueadores como el percarbonato de sodio.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La lana merina es la fibra que mejor resiste el olor, seguida del algodón; el poliéster registra los niveles más altos, según Textile Research Journal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los detergentes formulados para disolver grasas y proteínas eliminan los residuos de sudor y grasa corporal antes de que las bacterias los conviertan en olor.

Los suavizantes, en cambio, depositan una capa repelente al agua que atrapa humedad y compuestos olorosos, y reducen la eficacia de los tratamientos antimicrobianos.

Lavadora con 60°C, percarbonato, desinfectante, detergente, suavizante tachado, sol con rayos UV. Ropa deportiva tendida: zapatillas, pantalón, camiseta.
Métodos validados científicamente eliminan el mal olor persistente en la ropa deportiva, como indica un estudio de la Universidad de Gante. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tender la ropa al exterior, con exposición solar directa, es la medida de secado más eficaz para reducir la carga bacteriana residual, de acuerdo con el artículo de investigación de la Universidad de Gante.

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