La hierba mexicana que se vende en mercados desde hace siglos y que la ciencia vincula con menos cortisol

Un ingrediente tradicional de los mercados mexicanos despierta interés entre equipos científicos nacionales

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Maceta de terracota con planta de toronjil; taza de vidrio con té caliente, rodaja de limón y hojas de toronjil sobre plato de vidrio en mesa de madera.
Toronjil mexicano: de los remedios caseros a los proyectos de investigación en el país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde hace siglos, los mercados tradicionales de México ofrecen el toronjil como posible remedio para los “nervios” y el “espanto”.

Investigaciones recientes atribuidas a la Universidad Nacional Autónoma de México y al Instituto Politécnico Nacional describen el potencial de esta planta para modular el cortisol, hormona asociada al estrés, y restaurar el equilibrio neuroendocrino, aunque los estudios disponibles corresponden a modelos animales y ensayos de laboratorio.

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El toronjil mexicano, identificado como Agastache mexicana, contiene compuestos como la kaempferitrina, que en pruebas experimentales muestran una reducción significativa de glucocorticoides cuando se administra en animales sometidos a estrés.

Los equipos de la UNAM señalan que la administración oral de este compuesto normaliza el funcionamiento del eje neuroendocrino y disminuye el sustrato bioquímico relacionado con la sintomatología depresiva y ansiosa.

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El toronjil y su acción sobre el cortisol

Según los resultados de la investigación “Evaluación de la actividad ansiolítica y antidepresiva de extractos de Agastache mexicana y su compuesto principal kaempferitrina, así como su efecto sobre el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal”, realizada por el grupo de neurofarmacología de la UNAM, los extractos de la planta ejercen efectos medibles en modelos animales.

El estudio documenta que la administración de kaempferitrina conduce a una disminución de los niveles de glucocorticoides bajo condiciones de laboratorio.

En paralelo, el Instituto Politécnico Nacional desarrolló el estudio “Actividad neuroprotectora y ansiolítica de Agastache mexicana: estudios fitoquímicos y bioquímicos en el sistema nervioso central”, donde se profundiza en el efecto de los flavonoides de la planta.

Los experimentos en animales muestran una disminución de la corticosterona y una mejora en indicadores de bienestar conductual.

El equipo del IPN reporta que la planta potencia la eficacia de fármacos antidepresivos convencionales en combinación, permitiendo reducir dosis y efectos adversos.

Los artículos mencionados, sin embargo, no se encuentran disponibles en revistas científicas de acceso abierto ni en repositorios públicos universitarios.

Hasta la fecha, tampoco existen autorizaciones oficiales por parte de la Cofepris para el uso de extractos de Agastache mexicana como medicamento en humanos.

Hombre de mediana edad con camisa de jean, sentado frente a un portátil, se toca el puente de la nariz. En el escritorio hay un vaso de café y gafas.
Científicos de la UNAM y el IPN analizan el toronjil mexicano por su posible efecto sobre el cortisol y el equilibrio del estrés. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dermatología y aplicaciones neurocosméticas

El toronjil mexicano también ha sido analizado en el ámbito de la dermatología.

Ensayos clínicos realizados por laboratorios de biotecnología en colaboración con equipos dermatológicos documentan la eficacia de extractos estandarizados en productos tópicos.

En modelos experimentales, la aplicación regular produce una reducción del enrojecimiento y mejora la hidratación de la piel, asociada a la inhibición de la enzima que activa el cortisol localmente.

Los resultados de estos ensayos han permitido que la planta se utilice en formulaciones orientadas a la neurocosmética, una disciplina que explora la relación entre el estrés y la salud cutánea.

Los estudios revisados señalan que, hasta ahora, los beneficios se han documentado principalmente en ensayos de laboratorio y en pruebas limitadas, sin evidencia concluyente en humanos a gran escala.

Limitaciones y advertencias sobre el uso terapéutico

La evidencia científica disponible sobre el toronjil mexicano proviene mayormente de estudios preclínicos.

No existen ensayos clínicos de fase III en humanos publicados en revistas arbitradas que respalden su uso terapéutico como ansiolítico o antidepresivo.

La Cofepris no ha autorizado el uso de esta planta como fitofármaco para tratar padecimientos de salud mental o dermatológicos.

La UNAM y el IPN enfatizan que el uso de hierbas medicinales debe realizarse bajo supervisión profesional.

El consumo de extractos de Agastache mexicana como sustituto de tratamientos médicos convencionales no cuenta con aval oficial ni estudios clínicos suficientes para garantizar seguridad o eficacia en humanos.

Primer plano de una planta de toronjil con hojas verdes texturizadas y pequeñas flores amarillo pálido en una maceta de terracota sobre un alféizar blanco.
El uso de hierbas medicinales debe realizarse bajo supervisión profesional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De la tradición a la investigación científica

El toronjil mexicano representa un ejemplo de cómo el conocimiento tradicional puede ser objeto de investigación científica rigurosa.

En los mercados y la herbolaria mexicana, la planta se ha usado por generaciones para aliviar síntomas relacionados con el estrés.

Los estudios universitarios aportan datos sobre los mecanismos de acción en modelos animales, pero la aplicación en humanos requiere investigaciones clínicas más amplias y regulación sanitaria específica.

La recomendación de especialistas es consultar siempre a profesionales de la salud antes de emplear cualquier remedio herbolario, y no sustituir tratamientos médicos por productos que no han sido validados oficialmente.

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