Los videos ultracortos entrenan al cerebro adolescente para buscar gratificación inmediata, según la UNAM

El diseño de plataformas como TikTok aprovecha la sensibilidad juvenil a la novedad y la aprobación social, lo que se asocia con cansancio mental y bajo desempeño escolar

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Joven mirando un teléfono móvil. Cerebro y médula espinal iluminados con energía. Iconos de redes sociales y ondas cerebrales visibles al fondo.
La UNAM advirtió que los videos cortos en adolescentes pueden traducirse en cansancio mental, menor concentración y peor desempeño escolar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Videos cortos, adolescentes, cerebro y atención forman una combinación que puede traducirse en cansancio mental, menor concentración y peor desempeño escolar, de acuerdo con un texto de divulgación de la UNAM publicado en ¿Cómo ves?, que explica cómo el diseño de plataformas como TikTok explota la búsqueda de gratificación inmediata y encuentra a los jóvenes en una etapa de alta sensibilidad a la novedad y a la aprobación social.

Esa presión no se queda en la percepción. Un estudio de 2013 citado en la publicación simuló una clase universitaria y halló que los estudiantes que hacían otras actividades en la computadora obtuvieron calificaciones 11% más bajas y tomaron peores apuntes que quienes se concentraron en la lección.

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La autora Ana Laura Colín González, doctor a de la UNAM, expuso que el cerebro adolescente reorganiza sus conexiones mediante la poda sináptica, un proceso guiado por la lógica de “o lo usas o lo pierdes”. Eso implica que las habilidades más practicadas se fortalecen y las que se usan poco pierden espacio.

En ese contexto, los contenidos ultracortos ofrecen estímulo constante al sistema de recompensa. Ese conjunto de regiones cerebrales se activa ante experiencias placenteras y libera dopamina, un neurotransmisor ligado con la motivación.

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El cerebro adolescente se adapta a la gratificación inmediata

Adolescente mirando un teléfono móvil, con representaciones de un cerebro iluminado, cadenas, reloj, emoticono de cansancio, batería baja y fórmula química de dopamina.
La poda sináptica en el cerebro adolescente fortalece las habilidades más practicadas bajo la lógica de “o lo usas o lo pierdes”. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según investigaciones, en 2003 las personas pasaban alrededor de 150 segundos en un sitio antes de cambiar a otra actividad en pantalla. Hoy ese lapso es de 47 segundos, una reducción que el texto vincula con un entorno digital que dificulta fijar la atención en una sola tarea.

La publicación explica que durante la adolescencia los sistemas relacionados con la recompensa y la sensibilidad social son especialmente reactivos. Por eso un video corto con novedad, música y aprobación inmediata resulta tan atractivo.

El problema aparece cuando el estímulo se repite una y otra vez. Frenar exige autocontrol, pero la corteza prefrontal, que ayuda a regular impulsos y a persistir hasta alcanzar una meta, todavía no termina de madurar en esa etapa.

La fatiga cognitiva eleva el costo de concentrarse

El diseño de plataformas como TikTok ofrece estímulo constante al sistema de recompensa y libera dopamina. (Visuales IA)
El diseño de plataformas como TikTok ofrece estímulo constante al sistema de recompensa y libera dopamina. (Visuales IA)

Cada notificación, imagen llamativa o recompensa social obliga a un ajuste en la corteza prefrontal. Con el tiempo, esa exigencia repetida vuelve más costoso y menos eficiente concentrarse, un fenómeno conocido como fatiga cognitiva.

Ese desgaste afecta la capacidad de sostener la atención en tareas prolongadas, complica la memoria de trabajo y reduce el control sobre los impulsos. La fatiga no se explica sólo como falta de energía, sino como una evaluación del cerebro sobre el costo de mantener la concentración.

El texto señala que regular emociones y procesar estímulos intensos requiere activar de manera continua una zona de la corteza prefrontal vinculada con el control cognitivo. Cuando la carga se acumula, esa región libera exceso de glutamato y el cerebro eleva el precio de usar esa red neuronal.

Mujer en la cama mirando un teléfono celular que ilumina su rostro, con luz apagada, ojeras y cabello desordenado; se ven sábanas y almohadas.
La sola presencia del smartphone reduce la capacidad cognitiva, incluso apagado, porque parte de la atención se destina a inhibir la tentación de revisarlo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La consecuencia es directa: seguir estudiando o leyendo deja de parecer una recompensa suficiente y el sistema empuja hacia opciones de bajo esfuerzo con gratificación inmediata. Ahí entran las revisiones compulsivas del celular, los videos sucesivos y el cambio constante de foco.

El efecto de los videos cortos no radica sólo en que quiten tiempo, sino en que entrenan al cerebro adolescente para buscar placer inmediato y vuelven más cara, en términos cognitivos, la concentración sostenida.

La mera presencia de un smartphone puede disminuir la capacidad cognitiva, según otro estudio citado por el diario. La explicación es que parte de la atención se destina a inhibir la tentación de revisarlo, incluso cuando está apagado o en silencio.

El costo también aparece en el plano emocional. Regular emociones consume recursos cognitivos y agotarlos puede derivar en ansiedad, estrés y tristeza, mientras que el abuso de redes sociales se ha asociado con mayores niveles de ansiedad y depresión.

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