Hígado graso: el endulzante que acelera el deterioro de este órgano en quienes padecen dicha condición

Este endulzante se metaboliza exclusivamente en el hígado y favorece la acumulación de grasa en el órgano

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hígado graso
El hígado graso es una de las condiciones de mayor prevalencia en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hígado graso es una de las condiciones de mayor prevalencia en México y el mundo y quienes la padecen deben cuidar en mayor medida su alimentación ya que existen ingredientes que pueden acelerar el deterioro de este órgano.

Tal es el caso del consumo de jarabe de maíz de alta fructosa representa un riesgo para personas con hígado graso, ya que este endulzante se metaboliza exclusivamente en el hígado y favorece la acumulación de grasa en el órgano.

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Especialistas de la Universidad La Salle advierten que la presencia de este ingrediente en refrescos, panadería industrial y productos ultraprocesados es un factor que puede acelerar la progresión de la enfermedad hacia complicaciones graves como fibrosis o cirrosis.

Datos recientes subrayan la recomendación de eliminar o reducir el jarabe de maíz de alta fructosa de la dieta para evitar el deterioro hepático y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares vinculadas al hígado graso.

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Frasco de jarabe de maíz de alta fructosa, mazorcas de maíz, granos de maíz, cuchara con jarabe, refresco, cereales y snacks en una encimera.
Un frasco de jarabe de maíz de alta fructosa se encuentra en una encimera de cocina junto a mazorcas de maíz y varios productos alimenticios procesados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son los efectos negativos que tiene el jarabe de maíz de alta fructosa en personas que padecen hígado graso

El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) tiene varios efectos negativos en personas con hígado graso, entre las que se encuentran las siguientes:

  • El JMAF se metaboliza exclusivamente en el hígado. Esto provoca una sobrecarga para el órgano, ya que el exceso de fructosa se transforma en grasa y se acumula en las células hepáticas.
  • Favorece la progresión de la enfermedad, ya que el hígado graso puede evolucionar a fibrosis, cirrosis o incluso cáncer de hígado si no se controla la dieta y los factores de riesgo.
  • El consumo frecuente de JMAF contribuye al desarrollo de inflamación crónica, resistencia a la insulina y descontrol glucémico, factores que agravan el daño hepático.
  • El JMAF también se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares, especialmente en personas con hígado graso.

Por estas razones, las recomendaciones más recientes insisten en evitar o eliminar el JMAF de la dieta de personas con hígado graso para prevenir complicaciones y mejorar el pronóstico.

Un collage muestra a un hombre tocándose el hígado, un hígado graso contrastado con uno sano, una persona obesa comiendo comida chatarra y otra joggeando con comida saludable.
La imagen compara los efectos de un estilo de vida sedentario y una dieta poco saludable en la progresión de la enfermedad hepática, con los beneficios de una nutrición equilibrada y ejercicio regular para la salud hepática y general. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son las principales fuentes de jarabe de maíz de alta fructosa que debes eliminar o reducir de tu dieta si padeces hígado graso

Las principales fuentes de jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) que debes eliminar o reducir si tienes hígado graso son:

  • Refrescos y bebidas azucaradas: refrescos, jugos industrializados, bebidas energéticas y aguas saborizadas suelen contener JMAF como endulzante principal.
  • Pan dulce y bollería industrial: pan de caja, donas, pastelillos, galletas y bizcochos envasados frecuentemente incluyen jarabe de maíz en su lista de ingredientes.
  • Cereales de desayuno: muchos cereales, sobre todo los dirigidos a niños, utilizan JMAF como endulzante.
  • Yogures y postres lácteos: yogures de sabores, gelatinas, flanes y natillas industrializadas pueden contener este tipo de jarabe.
  • Salsas y aderezos: kétchup, aderezos para ensaladas, salsas para carnes y marinados suelen tener JMAF.
  • Productos “light” o “dietéticos”: aunque no siempre, algunos productos bajos en grasa o “sin azúcar” pueden contener JMAF o mezclas de azúcares añadidos.
  • Helados y paletas industriales: postres congelados y golosinas suelen incluirlo para mejorar sabor y textura.
  • Panes industriales y tortillas de harina: algunas marcas lo usan para prolongar la vida útil y mejorar el color.
  • Barras de granola y snacks empacados: muchos de estos productos, aunque se promocionan como saludables, contienen JMAF.
Primer plano de cereales de colores, chupete, gominolas, caramelos, embutidos en rodajas y snacks de queso en un paquete abierto, todo sobre una mesa de madera.
(Imagen Ilustrativa Infobae)

La clave es revisar cuidadosamente la etiqueta de ingredientes y evitar los productos que mencionen “jarabe de maíz de alta fructosa”, “high fructose corn syrup” o variantes similares.

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