Cuatro ejercicios para quemar calorías si trabajas sentado todo el día

Especialistas advierten que incorporar pausas activas en la oficina es fundamental para contrarrestar los efectos negativos del sedentarismo

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Mujer realiza una zancada con silla en oficina abierta con varias personas, escritorios, ordenadores y grandes ventanas.
El riesgo de padecer enfermedades cardíacas y metabólicas aumenta con largas jornadas sentado. Organizaciones de referencia en medicina insisten en la importancia de fragmentar el tiempo de inactividad con actividad física regular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La inactividad prolongada durante la jornada laboral incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas y metabólicas, advierte la Organización Mundial de la Salud.

Permanecer muchas horas sentado está relacionado con mayor probabilidad de mortalidad prematura, incluso si se realiza algo de ejercicio al día, según la Asociación Americana del Corazón.

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Diversos especialistas en salud cardiovascular señalan que el sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar obesidad, diabetes, hipertensión arterial y elevados niveles de colesterol.

Fragmentar el sedentarismo disminuye el riesgo

La Asociación Americana del Corazón recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana, pero este tiempo no es suficiente si el resto de la jornada se permanece inmóvil.

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El sedentarismo prolongado, aunque se cumpla con la cuota mínima de ejercicio, sigue teniendo consecuencias negativas para la salud, de acuerdo con expertos en fisiología clínica.

La cardióloga Petra Sanz advierte que uno de los errores más frecuentes es pasar toda la jornada sentado sin realizar pausas activas.

Sanz explica que el riesgo cardiovascular aumenta por la acumulación de conductas como evitar caminar, utilizar siempre el elevador y no levantarse del escritorio durante horas.

Estas prácticas favorecen el endurecimiento de las arterias y la aparición de enfermedades metabólicas.

El dietista Soren Harnois-Leblanc sostiene que sustituir apenas treinta minutos diarios de sedentarismo por movimiento moderado puede reducir la resistencia a la insulina en 15%.

Esta modificación en la rutina diaria resulta especialmente útil para personas que pasan largas horas frente a una pantalla o realizando trabajo de escritorio.

Sentadillas con silla: activación del tren inferior

Mujer de pie frente a una silla de oficina en posición de sentadilla asistida, con los brazos extendidos. Hombre sentado en escritorio de fondo. Oficina con computadoras y plantas.
Este ejercicio fortalece las articulaciones de la cadera y la rodilla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las sentadillas asistidas por silla permiten activar los glúteos y los cuádriceps sin necesidad de equipamiento especial.

Para realizarlas, basta con colocarse de pie frente a una silla estable, flexionar las rodillas hasta que los glúteos rocen el asiento y regresar a la posición inicial empujando con los talones.

Este ejercicio fortalece las articulaciones de la cadera y la rodilla. Los fisioterapeutas recomiendan realizar entre 12 y 15 repeticiones varias veces al día.

Flexiones en escritorio: fuerza para el tren superior

Hombre de camisa y pantalón oscuro hace flexiones sobre un escritorio de madera. Computadoras, teclados, papeles y empleados al fondo.
El descenso se hace controlado, acercando el pecho al escritorio y regresando a la posición inicial con fuerza. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las flexiones apoyando las manos en el borde del escritorio ayudan a trabajar el pectoral, los tríceps y los músculos estabilizadores del abdomen.

Se realiza colocando las manos al ancho de los hombros en el escritorio, llevando los pies hacia atrás y formando una línea recta desde los talones hasta la cabeza.

El descenso se hace controlado, acercando el pecho al escritorio y regresando a la posición inicial con fuerza. Se recomiendan tres series de 10 a 20 repeticiones.

Zancadas inversas: equilibrio y activación global

Una mujer de perfil hace una zancada inversa en una oficina con escritorios, ordenadores, sillas y plantas. Varias personas trabajan al fondo.
El movimiento inicia de pie, se da un paso hacia atrás con una pierna y se flexionan ambas rodillas hasta acercar la rodilla posterior al suelo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las zancadas inversas activan intensamente el glúteo mayor, los isquiotibiales y los músculos estabilizadores de la cadera.

El movimiento inicia de pie, se da un paso hacia atrás con una pierna y se flexionan ambas rodillas hasta acercar la rodilla posterior al suelo.

Después se retorna a la posición inicial y se alterna con la otra pierna. Realizar entre 10 y 15 repeticiones por lado ayuda a combatir la rigidez articular y mejora el control del equilibrio.

Marcha estacionaria: cardio en el lugar de trabajo

Mujer en blusa y pantalón beige, levanta la rodilla derecha en una oficina con ventanas grandes y monitores de computadora. Hay personas borrosas de fondo.
Esta práctica incrementa la frecuencia cardíaca, estimula la oxigenación cerebral y contribuye a la quema de calorías sin necesidad de desplazarse. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La marcha en el lugar consiste en elevar alternadamente las rodillas hacia el pecho manteniendo un ritmo constante durante uno o dos minutos.

El movimiento puede acompañarse con el balanceo de los brazos. Esta práctica incrementa la frecuencia cardíaca, estimula la oxigenación cerebral y contribuye a la quema de calorías sin necesidad de desplazarse.

Se recomienda incluir esta rutina en pausas breves cada media hora de trabajo.

Movimiento frecuente: clave para cuidar el corazón

La recomendación compartida por especialistas y organismos de salud es dedicar al menos ocho minutos de pie y dos minutos a ejercicios ligeros por cada treinta minutos sentado.

Este esquema puede aplicarse fácilmente en la oficina mediante actividades como caminar al hablar por teléfono, elegir las escaleras en vez del elevador o realizar movimientos espontáneos durante la jornada.

Incorporar ejercicios sencillos y pausas activas a lo largo del día ayuda a prevenir la rigidez articular, mejorar la circulación y promover el consumo calórico.

Los expertos subrayan que la regularidad y la variedad en la práctica de estos movimientos son esenciales para contrarrestar los efectos negativos del sedentarismo.

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