Ni farmacia ni químicos: 3 remedios caseros que la ciencia ya comprobó que sí funcionan

Soluciones de origen natural se posicionan como una alternativa efectiva y económica para frenar malestares cotidianos

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Ilustración en acuarela de un hombre de unos 40 años sentado en una mesa con un libro, con ilustraciones del corazón, pulmones y hojas verdes flotando.
México cuenta con una de las tradiciones herbolarias más ricas del mundo, avalada por siglos de uso y estudios científicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso de plantas medicinales como remedio para dolencias leves ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes, con alternativas valiosas y al alcance de muchos.

México es un país especialmente rico en esta tradición herbolaria.

Prácticas transmitidas de generación en generación han sido validadas por investigaciones contemporáneas y organismos como la Organización Mundial de la Salud, según señala la publicación ‘’Botiquín de plantas medicinales’' de la UNAM.

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Los remedios caseros hechos a partir de plantas representan una opción para tratar malestares leves sin recurrir a la farmacia ni a químicos sintéticos.

De acuerdo con los especialistas de la publicación, esas prácticas constituyen un patrimonio cultural y científico que merece ser conservado.

Mujer de mediana edad sonriente huele una suculenta en maceta de terracota. Se encuentra en un salón luminoso con otras plantas de interior y muebles de madera.
La UNAM documentó decenas de plantas medicinales mexicanas con propiedades comprobadas para tratar dolencias cotidianas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A continuación, se presentan tres remedios con respaldo científico cuyas recetas tradicionales fueron recogidas y estudiadas por la Universidad Nacional Autónoma de México.

1. Infusión de manzanilla para dolores estomacales y digestivos

La manzanilla (Matricaria recutita L.) es una de las plantas más utilizadas en la herbolaria mexicana y en numerosos sistemas medicinales tradicionales a nivel mundial.

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De acuerdo con el Botiquín de plantas medicinales de la UNAM, la ciencia ha confirmado muchos de sus efectos, en particular sus propiedades antiinflamatorias, sedantes y antiespasmódicas.

Una ilustración detallada de una planta de manzanilla (Matricaria chamomilla) con flores, tallos y raíces, vista parcialmente a través de una lupa sostenida por una mano.
La manzanilla puede tomarse en infusión para aliviar cólicos, gases y dolores estomacales, según la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se usa también para aliviar el dolor de estómago, combatir los gases, relajar el sistema digestivo y apoyar el sueño.

Receta tradicional:

Para preparar té como infusión: a cuatro cucharaditas o pizcas de hojas, agregar una taza de agua hirviendo y dejar en reposo durante 10 minutos.

Pueden tomarse hasta tres tazas diarias, según los especialistas a cargo de la publicación.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La manzanilla está contraindicada en mujeres embarazadas o en lactancia y en dosis altas puede causar náuseas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La publicación de la UNAM advierte que no deben consumirla mujeres embarazadas o en lactancia, y que en dosis muy altas puede provocar náuseas y vómito.

2. Cataplasma de sábila para quemaduras y regeneración de la piel

La sábila, conocida también como aloe vera, es una planta de gran valor medicinal tanto en la tradición popular como en la investigación científica.

Según la publicación de la UNAM, se le reconocen propiedades inmunoestimulantes, antibióticas, astringentes, inhibidoras del dolor y desinflamatorias.

Uno de sus usos más extendidos y comprobados es la aplicación directa sobre quemaduras, cortes o irritaciones de la piel para acelerar la cicatrización y reducir la inflamación.

Primer plano de una hoja de aloe vera abierta que muestra su gel sobre una mesa de madera, con guijarros y un invernadero soleado de fondo.
La pulpa de sábila aplicada directamente sobre quemaduras leves acelera la cicatrización y reduce la inflamación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Receta tradicional:

En forma de cataplasma, la hoja o penca, con una hendidura a lo largo, se coloca sobre quemaduras, heridas, piel seca, infecciones por hongos o picaduras de insectos.

Una cataplasma es un tratamiento casero y tradicional que consiste en aplicar una pasta blanda y húmeda directamente sobre la piel.

Ilustración 3D de la musculatura de la espalda superior y el hombro de una persona, con una zona de dolor marcada en rojo en el hombro derecho.
Para preparar ungüento de sábila, la UNAM recomienda cocer la pulpa hasta obtener una pasta espesa y conservarla en frascos limpios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para elaborar ungüento, se abren varias hojas de sábila para obtener gran cantidad de pulpa, se cuece hasta formar una pasta espesa y se guarda en frascos limpios en un lugar fresco.

El ungüento puede utilizarse al igual que las hojas.

De acuerdo con la UNAM, no se recomienda su consumo oral en mujeres embarazadas ni en personas con hemorroides, y el uso excesivo puede producir vómito.

Vista cercana del torso de una persona, vestida con camiseta blanca y jeans, inclinada con una mano sobre su abdomen.
La piel de la penca de sábila es tóxica si se ingiere, advierte el Botiquín de plantas medicinales de la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La institución advierte que la piel de la penca es tóxica al ingerirla.

3. Pomada de árnica para golpes y contusiones

El árnica mexicana (Heterotheca inuloides Cass) es reconocida por sus efectos antiinflamatorios y analgésicos de uso externo.

Según la investigación, esta planta tiene la capacidad de mitigar la inflamación y reducir el dolor asociado a golpes, contusiones y esguinces, además de promover la regeneración de tejidos.

Mujer indígena sonriente en un puesto de mercado mexicano con plantas de lavanda, menta, ruda y flores frescas. Se ven compradores y otros puestos al fondo.
El árnica mexicana, conocida científicamente como Heterotheca inuloides Cass., es una especie nativa con propiedades analgésicas de uso exclusivamente externo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Receta tradicional:

Aplicar pomada o tintura en golpes o contusiones dos veces al día, o hacer cataplasma con hojas y flores y aplicar en la zona afectada.

La UNAM precisa que no debe aplicarse árnica sobre heridas abiertas ni utilizarse su tintura por vía oral, ya que su uso está recomendado exclusivamente para aplicaciones externas.

Hombre con camiseta azul agarrándose la pantorrilla por un calambre, sentado en el pasto. Mujer sentada en banco con calambre en la muñeca.
El árnica mexicana reduce la inflamación y el dolor de golpes y contusiones, pero no debe aplicarse sobre heridas abiertas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

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