Los 3 errores cotidianos que están disparando tu colesterol silenciosamente (y no son comer huevo)

El colesterol no avisa y los hábitos que lo disparan probablemente no son los que imaginas

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Arteria humana con placas de colesterol amarillas en primer plano; de fondo, una persona duerme en la cama con luces de tráfico nocturno difusas tras la ventana.
Uno de cada tres casos de colesterol alterado podría prevenirse cambiando hábitos del día a día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El colesterol alto no siempre tiene una causa obvia. Según la evidencia científica, este problema no surge de un solo hábito, sino de varios que operan al mismo tiempo.

En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua 2020-2024 revela que el 15.7% de los adultos reporta haber recibido un diagnóstico médico de hipercolesterolemia (el término médico para el colesterol alto).

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Pero hay un peligro oculto: al ser una cifra basada solo en el autorreporte, el número real de afectados podría ser mucho mayor.

Esto significa que miles de personas podrían vivir hoy con colesterol alto sin siquiera saberlo.

Ilustración plana de un hombre mirando una vena roja parcialmente obstruida por depósitos amarillos y una flecha roja en ascenso sobre un fondo claro.
El colesterol alto en México afecta a más personas de las que los registros médicos reflejan. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más hábitos poco saludables, mayor riesgo: la relación es directa

Un estudio publicado en la revista científica internacional Lipids in Health and Disease encontró que la combinación más frecuente y más dañina para los niveles de colesterol no tiene que ver con ningún alimento en particular.

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Los investigadores rastrearon qué hábitos compartían quienes desarrollaron colesterol alterado.

Para medir el patrón construyeron un puntaje que sumaba varios hábitos poco saludables.

Hombre con intenso dolor de cabeza sujetándose las sienes, con ondas rojas en la frente, junto a ilustración de arteria con placa de colesterol y glóbulos.
La combinación de tres hábitos cotidianos resultó ser la más frecuente entre quienes desarrollaron colesterol alterado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La regla fue simple: a más hábitos acumulados, mayor riesgo de desarrollar colesterol alterado.

Quienes acumulaban al menos seis de esos hábitos tenían más del triple de probabilidades de desarrollar colesterol alterado en comparación con quienes no tenían ninguno, según los investigadores.

Uno de cada tres casos de colesterol alterado en esa población se podría atribuir directamente a esos hábitos, todos modificables, según los expertos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Cambiar tres hábitos modificables podría reducir de forma considerable los casos de colesterol alto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dieta inadecuada: el primer hábito que altera el colesterol sin que lo notes

Los hábitos para evaluar el patrón fueron siete: tabaquismo, consumo de alcohol, mala alimentación, ejercicio insuficiente, sobrepeso, sedentarismo y mal sueño.

La dieta poco saludable fue uno de los tres componentes de la combinación dominante identificada por los autores del estudio de Lipids in Health and Disease.

Infografía muestra un cuerpo humano rodeado de comida poco saludable, junto a gráficos sobre mala alimentación, sedentarismo, tabaquismo, ultraprocesados, falta de fibra y huevos.
Infografía detallada que ilustra cómo la mala alimentación, el sedentarismo y el tabaquismo, junto con un alto consumo de ultraprocesados, influyen en el aumento del colesterol y el riesgo lipídico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio no señala directamente al huevo como factor de riesgo.

Lo que el análisis identifica es un patrón alimentario general —alto en productos ultraprocesados, bajo en fibra y nutrientes protectores— como el componente dietético que, junto con otros hábitos, dispara el riesgo lipídico.

Inactividad física y sedentarismo: el segundo hábito que dispara el colesterol

En el puntaje del estudio, el sedentarismo y la inactividad física aparecen como dos factores distintos, no como uno solo.

Eso significa que no basta con no estar sentado todo el día: una persona puede moverse ocasionalmente y aun así no alcanzar los niveles de actividad física que protegen del colesterol alto.

Hombre con ropa gris de casa recostado en un sofá marrón en una habitación tenue, con envases de comida para llevar y una bebida. Un televisor a la izquierda.
Los hábitos acumulados pesan más que cualquier alimento aislado en el perfil lipídico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ambos factores se asociaron de forma independiente con mayor riesgo de desarrollar colesterol alterado en la población de estudio.

Y los dos suman al puntaje acumulado que, según los encargados de desarrollar el estudio, opera en relación dosis-respuesta: cada hábito poco saludable adicional incrementa el riesgo.

Mal sueño: el tercer hábito común que se asocia con el colesterol

La mala calidad del sueño fue uno de los hábitos más comunes de los siete analizados y uno de la combinación más frecuente identificada.

Sus números son directos: quienes dormían mal tenían 57% más probabilidad de desarrollar colesterol alterado frente a quienes dormían bien, incluso después de descartar otras variables que pudieran explicar el resultado.

Primer plano de una mujer de 50 años durmiendo de lado en la cama, con el rostro sudoroso y los ojos cerrados. Una lámpara tenue ilumina la habitación oscura.
Sedentarismo, mala alimentación y mal sueño, la combinación que más altera el colesterol. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo que hace a este hábito especialmente silencioso es que pocas personas lo relacionan con su perfil lipídico.

El sueño no aparece en las conversaciones sobre colesterol con la misma frecuencia que la dieta o el ejercicio, aunque el estudio de Lipids in Health and Disease lo coloca al mismo nivel de riesgo que los otros dos.

En México el problema se profundiza. La Ensanut Continua 2020-2024 indica que las pruebas de detección de colesterol no son sistemáticas en el país.

Hay personas que tienen el colesterol alterado y no lo saben porque nadie se los ha medido.

Un médico explica un test de colesterol a un paciente joven usando una tableta. La pantalla muestra gráficos de ADN, resultados y alimentos ricos en grasas.
México enfrenta un problema de colesterol que el sistema de salud no alcanza a detectar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

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