El mal olor del refrigerador que no desaparece aunque lo limpies: dónde está el problema

Aunque se limpie con frecuencia, la causa del mal olor suele pasar desapercibida, señalan los expertos

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Mujer de cabello castaño con guantes amarillos frota el interior de un refrigerador abierto y vacío con una esponja, en una cocina moderna.
Existen bacterias que prosperan en ambientes fríos y se multiplican dentro del refrigerador con el tiempo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Abrir el refrigerador y encontrar un olor desagradable es más común de lo que parece. La causa, de acuerdo con los especialistas, podría estar en lugares poco revisados.

Limpiar las paredes y los estantes es el primer instinto, pero el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos explica por qué esa solución no siempre funciona.

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Una mujer con cabello castaño, vestida con suéter gris, se tapa la nariz y frunce el ceño frente a un refrigerador abierto con alimentos.
Los limpiadores abrasivos o con fragancia química pueden transferir sabores a los alimentos y dañar el interior del aparato.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El olor viene de bacterias, no de suciedad visible

Dentro del refrigerador conviven dos tipos de bacterias. Las patógenas causan enfermedades transmitidas por alimentos y no alteran el olor ni la apariencia de lo que se guarda.

Las deteriorantes, en cambio, sí generan los olores, sabores y texturas desagradables que se perciben al abrir la puerta, y pueden multiplicarse incluso a temperaturas frías.

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Persona de espaldas mirando dentro de una nevera llena de comida y objetos desordenados
Mezclar alimentos en el cajón equivocado acelera su deterioro y genera olores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto significa que un refrigerador puede oler mal aunque luzca limpio: las bacterias deteriorantes trabajan lentamente sobre los alimentos almacenados y producen compuestos que impregnan el interior del aparato. Limpiar las paredes sin retirar los alimentos en mal estado solo atiende la superficie del problema, de acuerdo con los especialistas.

El FSIS advierte que algunas bacterias, como Listeria monocytogenes, que provoca infecciones graves, prosperan específicamente en ambientes fríos y se multiplican con el tiempo dentro del refrigerador. A diferencia de la mayoría de las bacterias deteriorantes, esta sí puede causar enfermedades.

La temperatura es la primera variable que hay que revisar

Según el FSIS, el refrigerador debe mantenerse a 4.4 grados Celsius o menos. Por encima de esa cifra, el crecimiento bacteriano se acelera y los alimentos se deterioran más rápido, lo que intensifica los olores.

Muchos refrigeradores no incluyen termómetro incorporado. La institución recomienda colocar un termómetro para electrodomésticos dentro del gabinete y revisarlo con regularidad.

Vista de un interior de refrigerador limpio con un termómetro que muestra 4.4°C, un recipiente con fresas y otro con ensalada en los estantes.
Mantener el refrigerador a 4.4 grados Celsius o menos frena el crecimiento bacteriano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta medida también es útil durante cortes de luz: si al restablecerse la energía el refrigerador mantiene 4.4 grados Celsius, los alimentos siguen siendo seguros. Si la temperatura superó ese umbral durante más de dos horas, los alimentos no deben consumirse.

Abrir la puerta con frecuencia o dejarla entreabierta eleva la temperatura interna y favorece la proliferación bacteriana. El FSIS señala que las puertas deben abrirse solo cuando sea necesario y cerrarse de inmediato.

Dónde se acumulan los olores dentro del aparato

La puerta es la zona de mayor fluctuación de temperatura y, por eso, la más propensa a acumular olores si se guardan ahí alimentos perecederos.

El FSIS indica que los huevos deben almacenarse en su caja original sobre un estante, no en los compartimentos de la puerta.

Manos limpiando la junta de goma de la puerta de un refrigerador con un paño blanco en una cocina
La temperatura de los compartimentos de la puerta cambia más que en el resto del refrigerador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los cajones para verduras y el cajón para carnes son otros focos frecuentes. Cada uno tiene condiciones de humedad distintas: las verduras requieren mayor humedad y las frutas, menor.

Mezclar alimentos en cajones que no corresponden acelera su deterioro y genera olores. El cajón para carnes dirige aire frío adicional para mantener los productos muy fríos sin congelarlos; si se usa para guardar otros alimentos, pierde esa función y los productos pueden deteriorarse antes, de acuerdo con las instrucciones de la FSIS.

Cómo eliminar el olor de forma efectiva

El FSIS establece una rutina concreta. Una vez a la semana deben retirarse los alimentos perecederos que ya no son aptos para consumo.

Las sobras cocidas se conservan un máximo de cuatro días; las aves crudas y las carnes molidas, entre uno y dos días.

Un hombre con guantes amarillos y una camiseta azul limpia el interior de un refrigerador. Él usa un paño azul y un spray, con algunas manchas marrones visibles.
Las sobras cocidas duran un máximo de cuatro días; las carnes molidas y aves crudas, entre uno y dos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para eliminar olores persistentes, la institución recomienda colocar una caja abierta de bicarbonato de sodio sobre un estante.

Los derrames deben limpiarse de inmediato con agua caliente y jabón. Los especialistas prohíben los limpiadores abrasivos, solventes o con fragancia química, ya que pueden transferir sabores a los alimentos o dañar el acabado interior.

Infografía con seis paneles que detallan cómo eliminar olores del refrigerador: limpieza semanal, gestión de alimentos, uso de bicarbonato, evitar abrasivos y cuidado del condensador.
Esta infografía detalla las claves para una limpieza eficiente del refrigerador, incluyendo la gestión de alimentos, el uso de bicarbonato de sodio y el mantenimiento del condensador, según el FSIS. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La rejilla frontal del refrigerador debe mantenerse libre de polvo para garantizar el flujo de aire hacia el condensador. Varias veces al año, el serpentín del condensador debe limpiarse con un cepillo o aspiradora para eliminar suciedad y pelusa.

Un condensador obstruido reduce la eficiencia del aparato y dificulta que mantenga la temperatura adecuada, lo que agrava el problema de los olores desde adentro, señala el FSIS.

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