Baja la violencia, pero persiste el miedo en México: el 75.6% de la población percibió inseguridad en 2025

A pesar de que el país registró su mayor avance en materia de paz en una década, la percepción de inseguridad aumentó en la mayoría de los estados

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Policías, Guardia Nacional realizan diversos procedimientos en varios estados para prevnir y atacar la delincuencia Foto: Gabinete de seguridad
Policías, Guardia Nacional realizan diversos procedimientos en varios estados para prevnir y atacar la delincuencia Foto: Gabinete de seguridad

El miedo a la violencia en México alcanzó su nivel más alto en siete años en 2025, aun cuando el país logró su mayor avance en materia de paz en la última década. El Instituto para la Economía y la Paz informó que el 75.6 por ciento de la población percibió como inseguro el estado en el que reside, lo que representó un aumento de dos puntos porcentuales respecto al año anterior.

La paradoja entre paz y percepción

El IEP documentó que 2025 fue el sexto año consecutivo de mejora en paz para México, con un avance del 5.1 por ciento —el mayor registrado en la historia del Índice de Paz México—. Sin embargo, el indicador de miedo a la violencia empeoró por primera vez en siete años.

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El organismo estableció que la percepción de inseguridad no responde únicamente a las estadísticas delictivas. La memoria colectiva, la cobertura mediática, la confianza institucional y la proximidad a eventos de alto impacto también la moldean.

El Índice de Percepciones de Seguridad del IEP, construido con encuestas en más de 120 países, encontró que en promedio las personas tuvieron seis veces más probabilidades de preocuparse por el crimen violento que de haberlo experimentado directamente en los dos años previos.

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Imagen de archivo. Miembros de la Guardia Nacional vigilan la escena del crimen donde un hombre fue asesinado a tiros, mientras la violencia y la agitación económica se intensifican en Culiacán un año después del secuestro y extradición del líder del Cártel de Sinaloa Ismael "El Mayo" Zambada a los Estados Unidos, en Culiacán, estado de Sinaloa, México, 7 de julio de 2025. REUTERS/Jesús Bustamante
Imagen de archivo. Miembros de la Guardia Nacional vigilan la escena del crimen donde un hombre fue asesinado a tiros, mientras la violencia y la agitación económica se intensifican en Culiacán un año después del secuestro y extradición del líder del Cártel de Sinaloa Ismael "El Mayo" Zambada a los Estados Unidos, en Culiacán, estado de Sinaloa, México, 7 de julio de 2025. REUTERS/Jesús Bustamante

El instituto subrayó que la paz no se reduce a la ausencia de violencia. Los ciudadanos también necesitaron sentirse libres de la amenaza de ésta para que los avances estadísticos se tradujeran en tranquilidad cotidiana.

El caso extremo de Sinaloa

El IEP identificó que 24 de los 32 estados de México registraron aumentos en sus niveles de miedo a la violencia en el último año. Sinaloa concentró el caso más extremo: el miedo se disparó más de 25 puntos porcentuales —de 54.9 por ciento a 80.5 por ciento— tras el estallido de la guerra interna entre facciones del cártel.

El organismo señaló que, aunque la violencia tiende a concentrarse geográficamente, el miedo no sigue esa misma lógica. En la era de las redes sociales, la percepción de amenaza viajó mucho más lejos y más rápido que los hechos que la originaron.

¿Cómo varía el miedo según la distancia al entorno inmediato?

Las encuestas del IEP mostraron un patrón claro en la percepción de los mexicanos: alrededor de cuatro de cada 10 consideraron insegura su colonia, cerca de seis de cada 10 calificaron igual a su municipio, y más de siete de cada 10 señalaron lo mismo sobre su estado.

La Guardia Nacional retira a un peatón de los alrededores de la sede de la Fiscalía General en Ciudad de México, el domingo 22 de febrero de 2026, tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho" (Foto AP/Ginette Riquelme)
La Guardia Nacional retira a un peatón de los alrededores de la sede de la Fiscalía General en Ciudad de México, el domingo 22 de febrero de 2026, tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho" (Foto AP/Ginette Riquelme)

A mayor distancia del entorno inmediato, la cobertura mediática nacional y los eventos de alto impacto pasaron a moldear las percepciones con más fuerza que la experiencia directa. El IEP registró ese fenómeno incluso en Yucatán, el estado más pacífico del país, donde el miedo subió nueve puntos porcentuales en un solo año pese a que la violencia real disminuyó.

¿Por qué el miedo no es irracional?

El IEP planteó que el miedo constituye, en muchos casos, la respuesta más racional disponible para quienes vieron fallar a las instituciones. Solo una fracción de los delitos denunciados derivó en una investigación penal, y aún menos en una condena.

El instituto observó que cuando las víctimas comprobaron que denunciar un delito difícilmente producía justicia, dejaron de hacerlo. Cuando la ciudadanía vio que los cárteles se reestructuraron en lugar de desaparecer, dejó de confiar en las estadísticas oficiales.

El desafío de Zacatecas

Zacatecas ilustró la profundidad de esa brecha. El IEP registró que el estado obtuvo la mayor mejora en paz del país por tercer año consecutivo en 2025, con los homicidios reducidos casi a la mitad. Aun así, el 87.3% de sus residentes consideró inseguro su estado —una de las tasas más altas del país—, como reflejo del peso acumulado de varios años de violencia extrema.

Personal de la Guardia Nacional (GN) realiza patrullajes en calles del estado de Chiapas, México. Imagen de archivo. EFE/Juan Manuel Blanco
Personal de la Guardia Nacional (GN) realiza patrullajes en calles del estado de Chiapas, México. Imagen de archivo. EFE/Juan Manuel Blanco

El IEP concluyó que reducir los homicidios y restaurar las percepciones de seguridad son tareas complementarias pero distintas. La primera implicó desarticular redes criminales; la segunda exigió presencia institucional constante, reducciones visibles en los delitos cotidianos y la reconstrucción de largo plazo de la confianza en instituciones que históricamente fallaron.

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