¿La lluvia y el calor pueden provocar sismos?

Los movimientos geológicos incluso han sido ligados al mes de septiembre, pero la ciencia tiene una explicación diferente

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Composición de un centro sísmico con pantallas, experto y diagrama de falla geológica. A la derecha, una tormenta con relámpagos, un '¿' y un icono de sismo tachado.
Los fenómenos geológicos son relacionados con el clima por una falacia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Muchas personas pueden creer que los sismos son “propiciados” por el calor o la lluvia; sin embargo, la explicación científica es muy diferente.

La lluvia intensa y los truenos sí generan vibraciones detectables en el suelo, pero eso es radicalmente distinto a provocar un terremoto.

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Los sismómetros modernos registran el impacto de las gotas sobre la tierra y las ondas acústicas de las tormentas, señales más débiles que las que produce el paso del metro en una ciudad, pero suficientes para que los instrumentos las capturen.

Por qué se cree que la lluvia influye en los sismos

La razón principal es una falacia de correlación. Cuando un temblor ocurre en un día lluvioso o caluroso, la mente conecta ambos eventos e ignora que el 99% de los días con ese mismo clima no tiembla.

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El mes de septiembre en México potencia ese sesgo. Las lluvias de temporada coinciden con el aniversario de los sismos de 1985 y 2017, y las redes sociales amplifican la narrativa de un supuesto “clima sísmico” cada vez que ocurre un temblor en ese periodo.

Luis Quintanar descarta que septiembre sea época de movimientos telúricos además de otros factores superficiales (YouTube@UNAMGlobalMX)

Los truenos añaden otra capa de confusión. Sus ondas acústicas se acoplan al suelo y los sismómetros las registran como señales de corta duración y alta frecuencia, que algunos confunden con microsismos.

Mitos y creencias populares sobre los sismos en México

Raúl Valenzuela Wong, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, documentó las principales creencias sin sustento científico que circulan en el país:

  • El calor, el frío o la lluvia provocan temblores.
  • Septiembre es el mes sísmico por excelencia (“septiemble”).
  • Las nubes aborregadas o un cielo rojizo anuncian un sismo inminente.
  • Los perros domésticos predicen terremotos con antelación.
  • Los sismos son un castigo divino.
  • Los continuos simulacros “atraen” los temblores.
  • Una “ley de atracción” o el poder del pensamiento los provoca.
  • Cada 30 años ocurre un terremoto mayor.
  • Las predicciones de videntes en redes sociales tienen validez científica.
  • Cantar “y retiemble en sus centros la Tierra” en las fiestas patrias desencadena movimientos telúricos.
Infografía sobre sismos y clima. Muestra la Tierra, nubes, lluvia, rayos, íconos de calendario, termómetro y el número 74, explicando mitos y ciencia.
Infografía que desmiente mitos populares sobre la relación entre el clima y los sismos en México, presentando la explicación científica sobre su origen geológico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Es real que la lluvia y el calor influyen en los sismos?

Los sismos son fenómenos geológicos que ocurren a decenas de kilómetros de profundidad.

El clima es un fenómeno atmosférico y superficial. Son sistemas sin conexión directa: tiembla igual en días fríos, calurosos, lluviosos o secos.

Instituciones como la UNAM, el Servicio Sismológico Nacional y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) son contundentes en ese punto: no existe una “temporada de sismos” ni el clima puede generar terremotos.

Explicación científica sobre la relación entre fenómenos atmosféricos y los sismos

Existe un matiz que la ciencia sí reconoce, aunque en términos muy acotados.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en colaboración con científicos japoneses, publicaron en la revista Science Advances el primer estudio en demostrar que las fuertes nevadas y lluvias pueden contribuir a la generación de ciertos sismos de baja magnitud.

El Primer Simulacro Nacional 2026 será el 6 de mayo a las 11:00 horas con un sismo simulado de 8.2 de magnitud

El mecanismo no es directo. Las precipitaciones intensas añaden peso sobre el suelo, lo que aumenta la presión de los fluidos en las grietas y fisuras del lecho de roca, fenómeno conocido como presión de poros.

Esa presión actúa como una cuña hidráulica que puede liberar tensión en fallas ya debilitadas.

“Vemos que las nevadas y otras cargas ambientales en la superficie impactan el estado de tensión subterráneo, y el momento de las precipitaciones intensas está bien correlacionado con el inicio de este enjambre de terremotos”, explicó William Frank, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del MIT.

El propio Frank subrayó que se trata de “factores de segundo orden”: el desencadenante principal siempre se origina bajo tierra.

La lluvia no produce terremotos; los terremotos los produce el movimiento de las placas tectónicas.

Sobre el calor, la situación es más clara: no existe evidencia científica de que la temperatura atmosférica afecte los procesos geológicos que ocurren a gran profundidad.

Sismo de magnitud 5.6 registrado en Oaxaca; se siente en CDMX
Otros mitos colocan a los sismos por "temporada" (Infobae/Jenifer Nava)

Realidad sobre la existencia de “temporada” de sismos y su frecuencia a lo largo del año

Luis Quintanar Robles, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, fue directo:

“Los sismos se originan al interior de la Tierra y nada tienen que ver con fenómenos atmosféricos.

Los sismos suceden a lo largo del año y hay que estar preparados”.

El catálogo del Servicio Sismológico Nacional (SSN) registra 74 sismos de magnitud 7.0 o superior desde 1900.

Entre ellos hay siete casos de al menos dos sismos en la misma fecha del calendario, lo que desmonta la idea de fechas fatídicas.

Factores reales que pueden influir en la actividad sísmica en el Valle de México

La zona oriente de la Ciudad de México concentra la mayor sismicidad local.

El área poniente, en demarcaciones como Cuajimalpa, también registra eventos, aunque de forma más esporádica.

Temblor de 5.6 en Oaxaca se percibe en la Ciudad de México
Los sismos se producen bajo tierra, por lo que el clima no influye más que para provocar vibraciones (Jefatura CDMX)

El Instituto de Geología de la UNAM ha cartografiado entre 20 y 30 fallas activas dentro de la ciudad, aunque no son las únicas.

Quintanar Robles señaló que la extracción de agua en el Valle de México puede ser un factor concurrente a la actividad sísmica, aunque no el principal.

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