¿Papel aluminio en tarjetas bancarias? Para qué sirve y cuál es su utilidad

Una de las formas más populares de utilizar las tarjetas y aplicaciones bancarias es a través del sistema sin contacto

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Tarjetas bancarias. Foto: (iStock)
Tarjetas bancarias. Foto: (iStock)

En los últimos años, los pagos digitales han ido en aumento, ganando una posición privilegiada en la vida cotidiana de las personas. A pesar de esto, continúan las dudas sobre la protección de la información bancaria cuando se realiza alguna compra.

Una de las formas más populares de utilizar las tarjetas y aplicaciones bancarias es a través del sistema sin contacto, lo que ha traído nuevos desafíos para la seguridad en línea.

Ante este problema, en redes sociales se comenzó a popularizar una alternativa casera para cubrir el plástico con papel aluminio, evitando posible robos de datos.

Esta propuesta tiene fundamentos relacionados con la rama de la física, ya que brinda señales electromagnéticas. De acuerdo a especialistas en la materia, esta alternativa puede funcionar pero no es totalmente confiable dentro de un entorno financiero donde las técnicas de fraude son cada vez más avanzadas.

Las tarjetas actuales utilizan tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia), lo que significa que al realizar cualquier compra solo se necesita acercar el plástico a un lector de ondas de corto alcance para que sea aprobada.

De esta forma se facilitan las operaciones de la vida diaria, pero también aumentan las posibilidades de ser victima del skimming inalámbrico, un método caracterizado por captar información sin contacto directo de cualquier dispositivo.

Tarjeta de crédito envuelta en papel aluminio
Tarjeta de crédito envuelta en papel aluminio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Cómo funciona el aluminio en las tarjetas bancarias?

Según con la información proporcionada por las personas que difunden esta técnica, el papel aluminio funciona como una capa conductora que interfiere y bloquea las señales electromagnéticas.

Al cubrir la tarjeta, se produce un efecto parecido al de una jaula de Faraday, evitando que dispositivos externos puedan acceder a los datos bancarios.

De este modo, esta alternativa puede disminuir el riesgo de lecturas no autorizadas en lugares con mucha afluencia, como aeropuertos o el transporte público.

¿Evita el robo de información?

Diversos especialistas señalan que esta práctica tiene sustento científico, aunque su eficacia varía según la situación. De acuerdo con la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, los robos de datos a través de RFID sí ocurren, pero son poco comunes a diferencia de otros fraudes digitales reportados cotidianamente, como el phishing o la clonación convencional.

No obstante, también advierten que la distancia necesaria para leer la información de un plástico sin contacto suele ser muy reducida, lo que limita el alcance real de este tipo de ataques.

Cubrir las tarjetas con aluminio puede aportar una protección adicional en un contexto de ciberseguridad, pero no representa una solución total ni necesaria para la mayoría de las personas. No se trata de un mito, aunque tampoco es una medida definitiva.