Jugo de tomate: cómo prepararlo para obtener sus beneficios que regulan la presión arterial y cuidan el corazón

El consumo frecuente de esta bebida apoya la salud del corazón y facilita la eliminación de sodio, ayudando a regular la presión

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Racimos de tomates cherry rojos y anaranjados, cubiertos de gotas de agua, sobre una superficie de madera. Se aprecian tallos verdes y hojas en el fondo.
El consumo frecuente de esta bebida apoya la salud del corazón y facilita la eliminación de sodio, ayudando a regular la presión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo de jugo de tomate muestra beneficios directos en la salud cardiovascular y en la regulación de la presión arterial. Las propiedades de este alimento han captado la atención de especialistas que buscan opciones naturales para cuidar el corazón y reducir factores de riesgo como la hipertensión.

Un vaso de jugo de tomate contiene potasio, antioxidantes y compuestos bioactivos como el licopeno. Estos nutrientes colaboran en la reducción de los niveles de colesterol LDL y en la protección frente a enfermedades cardíacas. El licopeno, pigmento responsable del color rojo del tomate, actúa como antioxidante y ayuda a disminuir la inflamación sistémica.

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El jugo de tomate aporta licopeno, potasio y antioxidantes que fortalecen el sistema cardiovascular y ayudan a mantener la presión arterial bajo control. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En estudios recientes, personas adultas que incorporaron jugo de tomate sin sal añadida reportaron descensos en sus cifras de presión. El potasio presente en el tomate contribuye al equilibrio de líquidos y al funcionamiento adecuado del sistema nervioso. Un consumo regular facilita la eliminación de sodio a través de la orina y reduce el riesgo de retención de líquidos, uno de los factores que inciden en la hipertensión.

Bebidas con alto contenido de potasio, como el jugo de tomate, favorecen la relajación de las paredes arteriales. La reducción de la rigidez arterial se traduce en una mejor circulación y en menor carga de trabajo para el corazón. Al mismo tiempo, los antioxidantes del tomate ayudan a contrarrestar el daño provocado por los radicales libres en los vasos sanguíneos.

Beneficios cardiovasculares

El consumo regular de licopeno ha mostrado un efecto protector en la salud del corazón. Este componente, abundante en el jugo de tomate, contribuye a disminuir la oxidación del colesterol LDL. Al reducir la acumulación de placas en las arterias, se disminuye el riesgo de obstrucciones y eventos cardiovasculares. Además, el jugo de tomate contiene vitaminas C y E, que fortalecen la pared vascular y favorecen la elasticidad arterial.

La imagen muestra la circulación de glóbulos rojos en arterias y venas, resaltando su importancia en la salud cardiovascular y la atención médica del corazón. (Imagen ilustrativa Infobae).
Tomar jugo de tomate de forma regular puede convertirse en un aliado natural para proteger el corazón y mejorar la circulación sanguínea.(Imagen ilustrativa Infobae).

Un estudio reveló que personas que consumieron jugo de tomate durante al menos 12 semanas experimentaron una disminución en sus niveles de presión sistólica y diastólica. Estos cambios se asociaron a una menor incidencia de complicaciones cardíacas en los participantes. La presencia de fibra soluble en el jugo también ayuda a controlar los niveles de colesterol en sangre.

Receta para preparar el jugo de tomate

  1. Lavar bien 4 tomates maduros.
  2. Cortar los tomates en trozos medianos.
  3. Colocar los trozos de tomate en una licuadora.
  4. Agregar ½ vaso de agua y el jugo de medio limón.
  5. Licuar hasta obtener una mezcla homogénea.
  6. Colar el contenido para quitar semillas y restos de piel.
  7. Añadir una pizca de sal baja en sodio (opcional).
  8. Servir el jugo frío.