Diputada de Morena culpa a gobierno de Peña y Calderón de tiroteo en Teotihuacán, reprocha críticas tras declaraciones

La diputada afirmó que el “PAN y PRI dispararon la violencia” en México

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La diputada reprochó las críticas por sus declaraciones. | X- Gabriela Valdepeña
La diputada reprochó las críticas por sus declaraciones. | X- Gabriela Valdepeña

Gabriela Valdepeña, legisladora de Morena, responsabilizó a los gobiernos del PAN y PRI por la crisis de violencia que vive el país y defendió la estrategia de seguridad actual, tras el tiroteo en la zona arqueológica de Teotihuacán, que dejó un saldo de dos personas fallecidas, entre ellas el autor, identificado como Julio César Jasso.

En el Pleno de la Cámara de Diputados, la legisladora inició su intervención subrayando que los hechos violentos recientes, como el tiroteo en Teotihuacán, se están utilizando para desacreditar la política de seguridad vigente.

Según Valdepeña, la oposición busca convertir estos episodios locales en una descalificación total de la estrategia nacional, sin considerar el contexto más amplio.

Responsabiliza a gobiernos anteriores

Valdepeña señaló que la actual ola de violencia en México no comenzó con la administración de Morena.

Atribuyó el aumento de homicidios a los gobiernos del PAN y del PRI. De acuerdo con la diputada, durante el sexenio de Felipe Calderón la llamada guerra contra el narcotráfico elevó la cifra de homicidios a “más de 120 mil”.

Añadió que bajo la gestión de Enrique Peña Nieto, la cantidad de asesinatos se incrementó a “alrededor de 156 mil”.

La legisladora insistió en que la tendencia durante esos años fue claramente al alza, y que cada sexenio panista y priista acumuló mayor violencia.

“PAN y PRI dispararon la violencia. Morena hereda el pico y empieza a contenerla”, dijo.

En su intervención, Valdepeña sostuvo que, a partir de la llegada de la denominada cuarta transformación en 2018, el país heredó “el nivel más violento de la historia”.

La diputada afirmó que, a diferencia de los gobiernos anteriores, en este periodo la tendencia dejó de crecer y comenzó a disminuir.

De acuerdo con datos que ella mencionó, en 2019 y 2023, los homicidios bajaron “alrededor del quince por ciento”.

Además, la administración reporta una reducción “cercana al nueve por ciento” en la tasa de homicidios respecto al inicio del sexenio en 2018.

Valdepeña agregó que, en 2026, los niveles mensuales de homicidios han sido incluso los más bajos desde 2017 en algunos periodos, lo que, según su perspectiva, “revela que se rompió con la tendencia ascendente que venía desde Calderón y Peña”.

La diputada también criticó el uso político de hechos como el tiroteo en Teotihuacán.

Consideró que estos episodios provocan indignación legítima, pero advirtió que suelen ser utilizados para distorsionar el debate público. A su juicio, los casos locales no reflejan la tendencia nacional, aunque se emplean para atacar la estrategia gubernamental.

Valdepeña sostuvo que “criticar es válido, pero hacerlo sin contexto es desinformar”. Subrayó la necesidad de analizar los episodios violentos en su justa dimensión y no utilizarlos como argumento absoluto en contra de la administración actual.

Reprocha críticas

A través de un video difundido tras su intervención, Gabriela Valdepeña reafirmó su postura y cuestionó la cobertura mediática de sus declaraciones.

Denunció que, según su visión, los medios “deciden en manada tergiversar mis palabras para llevar un poco de agua a su molino sin poner en el ojo público el verdadero debate”.

La diputada expresó su solidaridad con las víctimas del tiroteo y exigió justicia, pero también hizo un llamado a la memoria histórica.

“La herencia de la guerra contra el narco la seguimos viviendo hasta nuestros días a pesar de los esfuerzos por la pacificación del país que emprendió la cuarta transformación desde 2018”, afirmó.

Añadió que la violencia actual no apareció “por generación espontánea”.

El tiroteo en Teotihuacán, Estado de México, desató un intenso debate sobre la seguridad nacional y la responsabilidad de los gobiernos.

De acuerdo con la fiscalía del Estado de México, el agresor padecía un posible trastorno mental y “estaba desconectado del mundo real”, dato que aporta una perspectiva adicional sobre el móvil del ataque.