Sheinbaum abre la puerta al fracking en México para cortar lazos energéticos con EEUU: The Washington Post reporta

Las autoridades mexicanas propondrán la evaluación de métodos para obtener gas, justificando la medida como una alternativa necesaria ante la dependencia de importaciones

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El gobierno mexicano detalló que la exploración buscará alternativas consideradas menos dañinas para el medio ambiente, en medio de un contexto internacional marcado por la volatilidad en los mercados energéticos y llamados a la soberanía. (Infobae-Itzallana)
El gobierno mexicano detalló que la exploración buscará alternativas consideradas menos dañinas para el medio ambiente, en medio de un contexto internacional marcado por la volatilidad en los mercados energéticos y llamados a la soberanía. (Infobae-Itzallana)

La presidenta Claudia Sheinbaum, reconocida internacionalmente por su trayectoria como científica especialista en cambio climático, sorprendió este miércoles al anunciar planes para explotar yacimientos no convencionales de gas natural en México, una iniciativa que el diario estadounidense The Washington Post describe abiertamente como una apertura al fracking, aunque la mandataria evitó deliberadamente ese término en su conferencia.

El rotativo, uno de los más influyentes del mundo, publicó este martes el reporte firmado por la periodista María Verza de la agencia Associated Press, en el que detalla que la propuesta busca reducir la dependencia de México frente al gas natural importado de Estados Unidos, en un contexto global marcado por la guerra en Irán y su impacto en los mercados energéticos internacionales.

“Fracking” sí, pero sin llamarlo “fracking”

El punto que más llama la atención del anuncio presidencial es la forma en que fue comunicado. Sheinbaum presentó la iniciativa bajo el concepto de extracción “sustentable” de gas, enfatizando que los impactos ambientales serían minimizados al máximo posible.

Sin embargo, las técnicas en evaluación corresponden precisamente a la fractura hidráulica o fracking: extracción de gas del subsuelo profundo mediante líquidos a alta presión. La mandataria señaló que un comité técnico tendrá dos meses para evaluar métodos menos dañinos, como el uso de agua no potable y la reducción de aditivos químicos.

La viabilidad técnica del llamado “fracking sustentable” es, según The Washington Post, un tema de amplio debate entre científicos ambientales y expertos en energía.

REUTERS/Eli Hartman
REUTERS/Eli Hartman

El argumento de Sheinbaum: si EU lo hace a 100 metros de nuestra frontera, ¿por qué no nosotros?

La presidenta defendió la propuesta con un argumento directo: México ya consume gas obtenido mediante fracking, solo que producido del otro lado de la frontera. “Todo el gas que importamos viene de un tipo de extracción que tiene impactos ambientales y está a 100 metros de la frontera mexicana”, señaló, en referencia a los proyectos de fracking en Texas.

México es, de acuerdo con el reporte de AP publicado por The Washington Post, el mayor comprador individual de gas natural estadounidense en el mundo. Sheinbaum subrayó que los contratos de importación con EU siguen vigentes, pero argumentó que aumentar la soberanía energética del país es una necesidad ante tiempos de turbulencia global.

Claudia Sheinbaum en conferencia matutina abordando la discusión sobre el fracking y la soberanía energética de México.
Claudia Sheinbaum en conferencia matutina abordando la discusión sobre el fracking y la soberanía energética de México.

El fantasma de Europa y Ucrania, como advertencia

Para sustentar su postura, la mandataria recurrió a un ejemplo reciente y doloroso: la crisis energética que vivió Europa tras la invasión rusa a Ucrania, cuando la dependencia del gas ruso dejó a varios países en una situación de extrema vulnerabilidad. A eso se suma hoy la inestabilidad generada por el conflicto en el Medio Oriente.

“¿Se necesita más gas? Sí. ¿Se puede sustituir todo el gas? Difícilmente”, reconoció Sheinbaum, dejando claro que la transición energética hacia renovables no puede ignorar las realidades del presente.

La propuesta, adelanta The Washington Post, está destinada a generar controversia, especialmente entre los sectores ambientalistas que acompañaron el ascenso político de una presidenta que llegó al poder con una agenda verde como sello distintivo.