La masacre de Arantepacua, el caso por el que Silvano Aureoles es perseguido por la ley

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó ejecuciones, cateos ilegales y abuso de fuerza en contra la población Purépecha

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conflicto Arantepacua Michoacan (Foto: Cuartoscuro)
Cuatro personas fueron asesinadas tras los conflictos en el poblado michoacano. (Foto: Cuartoscuro)

El caso de Arantepacua ha cobrado relevancia nacional tras la reciente emisión de una orden de aprehensión contra Silvano Aureoles Conejo, gobernador de Michoacán del 2015 al 2021, por su presunta responsabilidad en el operativo policial del 5 abril de 2017 que derivó en graves violaciones a los derechos humanos.

El resurgimiento del expediente respondería al avance de investigaciones judiciales y al interés de las autoridades por esclarecer la cadena de mando que permitió el uso excesivo de la fuerza en la comunidad indígena de Arantepacua, ubicada en el municipio de Nahuatzen dentro de la Meseta Purépecha.

Según los reportes oficiales, lo que comenzó como una mesa de dialogo entre dos comunidades indígenas, derivó en un abuso que cobró la vida de 4 pobladores.

Sobre estos hechos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió en 2020 una recomendación dirigida a Silvano Aureoles, y al entonces fiscal de la entidad, Adrián López Solís. En ese documento, la institución documentó que la incursión policial en Arantepacua provocó víctimas mortales, decenas de detenciones arbitrarias, actos de tortura y cateos ilegales.

El caso se ha convertido en un símbolo nacional en materia de derechos humanos y rendición de cuentas para exfuncionarios, según la CNDH.

El operativo y las violaciones documentadas por la CNDH

El origen del conflicto en Arantepacua se sitúa en una disputa agraria entre las comunidades indígenas de Capácuaro y Arantepacua, que derivó en bloqueos carreteros realizados por integrantes de ambas poblaciones.

Para buscar una solución, la Secretaría de Gobierno de Michoacán organizó mesas de negociación. Sin embargo, el 4 de abril de 2017, 38 representantes de Arantepacua fueron detenidos de manera violenta por una patrulla estatal tras acudir a una de estas reuniones.

La detención de los comuneros generó indignación y movilización en la comunidad, por lo que el 5 de abril, habitantes de Arantepacua acudieron a la Secretaría de Gobierno para exigir la liberación de sus compañeros y, de manera paralela, se registró un cierre carretero a la altura de Zirahuén, donde fueron retenidos vehículos y camiones de transporte.

La tensión aumentó ante la retención de dos personas y varios vehículos, lo que motivó la organización de un operativo policial de gran escala por parte de la Secretaría de Seguridad Pública y la entonces Procuraduría General de Justicia de Michoacán.

conflicto Arantepacua Michoacan (Foto: Cuartoscuro)
Pobladores durante los cortejos fúnebres realizados a las víctimas de la violencia policial. (Foto: Cuartoscuro)

La CNDH documentó que el operativo incluyó la participación de al menos 300 elementos, entre grupos antimotines, agentes de tránsito y coordinación regional, así como la presencia de contingentes adicionales estatales, militares y federales.

La intervención policial desencadenó un enfrentamiento a partir de las 15:00 horas del 5 de abril.

En aquel entonces, las autoridades argumentaron haber sido atacadas, lo que habría derivado su ¿respuesta con uso de fuerza letal.

Aquel operativo dejó como saldo la muerte de cuatro civiles y un policía estatal, un número indeterminado de heridos, así como cateos y allanamientos en domicilios.

La CNDH documentó que durante las acciones se usaron gases lacrimógenos, disparos indiscriminados y el despliegue de un helicóptero para suministrar armas y municiones, lo que implicó la pérdida de control y supervisión sobre el uso de la fuerza letal por parte de la policía estatal y la procuraduría.

La CNDH concluyó que el uso de la fuerza por parte de las autoridades durante el operativo en Arantepacua fue ilegal, excesivo y desproporcionado.

Recomendaciones y responsabilidades señaladas

conflicto Arantepacua Michoacan (Foto: Cuartoscuro)
Fotografía de uno de los féretros de las víctimas de Arantepacua. (Foto: Cuartoscuro)

El organismo documentó violaciones graves al derecho a la vida, lesiones, tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes, además de allanamientos sin orden judicial en 56 domicilios de la comunidad.

Como resultado, la CNDH emitió la recomendación 42VG/2020, en la que exigió al Gobierno de Michoacán una disculpa pública a las víctimas, la reparación integral del daño y el inicio de procedimientos penales y administrativos en contra de todos los responsables de la cadena de mando, incluyendo a Silvano Aureoles, quien se desempeñaba como gobernador en ese periodo.

Entre las medidas específicas recomendadas destacan la implementación obligatoria de cámaras en todos los operativos policiales, la inscripción de las víctimas en el Registro Nacional de Víctimas y la elaboración de un plan integral de reparación colectiva, diseñado con perspectiva de género e interculturalidad y en coordinación con la comunidad de Arantepacua.

El contexto actual: reapertura del caso y proceso judicial

Aureoles continúa prófugo de la justicia. FOTO: ARCHIVO/DANIEL AUGUSTO/CUARTOSCURO.COM
Aureoles continúa prófugo de la justicia. FOTO: ARCHIVO/DANIEL AUGUSTO/CUARTOSCURO.COM

El caso Arantepacua volvió a ocupar la agenda pública este 27 de marzo de 2026, cuando un juez estatal giró órdenes de aprehensión no solo contra Silvano Aureoles, exgobernador de Michoacán, sino también contra Juan Bernardo Corona, quien fuera secretario de Seguridad Pública durante su gobierno, y contra 14 policías estatales. Todos ellos están señalados por su presunta responsabilidad en los hechos violentos del 5 de abril de 2017.

Las órdenes de captura fueron solicitadas por la Fiscalía General del Estado de Michoacán tras documentar la actuación de los cuerpos de seguridad durante el operativo en la comunidad purépecha.

Los cargos imputados a Aureoles, Corona y los 14 policías involucrados son: homicidio calificado, abuso de autoridad y tortura.

El expediente penal se basa en la presunta participación de estos servidores públicos en la muerte de cuatro personas, así como en actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidas durante la incursión policial en Arantepacua.

La reapertura del caso representa un punto de inflexión en la búsqueda de justicia para las comunidades indígenas y en la exigencia de rendición de cuentas a exfuncionarios públicos.

El proceso judicial en marcha podría establecer precedentes sobre la responsabilidad institucional ante violaciones graves a los derechos humanos en México, sin embargo, hasta el momento no se conoce el paradero de Aureoles, quien presuntamente huyó del país con ayuda del CJNG.